Se acerca la festividad preferida por los americanos (los cuales así pueden olvidar que están gobernados por un verdadero monstruo) que, por supuesto, han conseguido exportar a todo el mundo. Sí, hablamos de Halloween, pero en esta revista queremos dar una vuelta de tuerca al asunto y mezclar dos conceptos nunca antes tratados: Robots y pesadillas.

Navegando por la red hemos descubierto una gran lista de robots que dan verdadero terror, tanto que si pudiéramos los pondríamos en la puerta de casa el próximo 31 de octubre para que nadie nos pidiese caramelos, trucos o tratos.

La carrera por conseguir el robot más humanoide posible está dejando escenas verdaderamente terroríficas y es que, actualmente, el sector de la inteligencia artificial y los robots no han decidido que es mejor, si hacer asistentes que se alejan de la forma humana o intentar recrearnos con exoesqueletos y facciones muy similares a las nuestras.

Mientras tanto, y dejando esa difícil cuestión a los profesionales, vamos a enseñaros algunos de los robots que más cosa que dan, por no decir que dan miedo/repelús a partes iguales:

Robot CB2: El CB2 es un humanoide que imita las capacidades físicas y mentales de un niño de 2 año (mide 1,3 metros y pesa 33 kg). Sus padres humanos están usando el robot actualmente para estudiar el aprendizaje y la cognición del robot. Fue creado en 2006 en la Universidad de Osaka. Sin duda, su cara nos pide clemencia/ayuda/eutanasia.

Robot Kaspar: Kaspar es un robot humanoide de tamaño infantil cuyo rostro tiene rasgos simplificados y expresivos. Se ha utilizado para la terapia con niños con autismo y como plataforma de investigación para el estudio de la robótica social. Al igual que CB2 también tiene un carácter didáctico y científico. Fue creado en 2005 por la Universidad de Hertfordshire en Reino Unido. Si bien sus fines son loables y hacen una función muy importante en la investigación robótica, su cara da más miedo que el propio Chucky. No son excluyentes. Riámonos mientras podamos, antes de que nos encuentre.

Robot Geminoid HI: No son dos robots. Uno de ellos está vivo. Y no sólo eso, uno de ellos es su creador. Geminoid HI-1 es una copia androide de su creador, Hiroshi Ishiguro. Reproduce los movimientos de la voz y la cabeza de Ishiguro (u otro operador) y tiene por objeto estudiar lo que significa ser humano. Fue creado en 2006 en la Universidad de Osaka y su fin también es académico. Este es creepy, pero de este tipo de mal rollo que no sabemos ni explicar.

Robot Kobian: Kobian es robot un humanoide al que le encanta hacer caras. Está diseñado para estudiar la interacción hombre-robot y utiliza su cuerpo y cara para mostrar diferentes emociones, incluyendo felicidad, ira, miedo y sorpresa. Creado en 2007 en la Universidad de Waseda este robot no da miedo, es más, nos recuerda a los Mii de Nintendo, pero teníamos que meterlo porque es muy gracioso. Un saludo Shigeru Miyamoto.

Robot Zeno: Zeno es un pequeño humanoide con una cara expresiva y una inteligencia artificial conversacional. Está diseñado como una plataforma para la investigación de la interacción entre humanos y robots, particularmente para el diagnóstico y tratamiento del trastorno del espectro autista. Fue creado en 2007 por Hanson Robotics en los Estados Unidos y, si bien su fin es noble y digno de admiración, su cara es todo un poema. “La muerte es un precio que me puedo permitir pagar”.

Robot Albert Hubo: No estamos preparados para esto, pero es real. Albert Hubo es un robot humanoide que combina un cuerpo mecánico con una réplica robótica de la cabeza de Albert Einstein. Su rostro puede mostrar felicidad, tristeza, enojo y sorpresa y, siempre, parece inteligente. Creado en 2005 por KAIST y Hanson Robotics en Sur Corea, puede llevarse el premio al robot más troll de la lista. Esa mezcla de robot astronauta con Albert Einstein es… una obra de arte.

Y lo dejamos aquí porque no estamos preparados para ver más creaciones, todas hechas por científicos seguramente locos y crueles (incluso el Doctor Frankenstein tenía más corazón). Halloween está a la vuelta de la esquina y no estaría nada mal ver por la calle a gente disfrazada de estos robots. Fijo que nadie da más miedo que vosotros.