Por desgracia todos conocemos de lo que es capaz un terremoto, incluso las réplicas del mismo, que también pueden causar graves estragos.

Pequeños temblores que se desencadenan por el impacto inicial pueden retumbar alrededor de un área afectada durante meses, derribando estructuras debilitadas por el terremoto matriz. Los científicos pueden predecir el tamaño y el momento de estas réplicas hasta cierto punto, pero acertar la ubicación exacta siempre ha sido un desafío, hasta ahora.

Una nueva investigación publicada en Nature, el pasado 29 de agosto por un equipo de Google y Harvard sugiere que, con la ayuda del aprendizaje profundo se podría predecir las ubicaciones de las réplicas de manera más fiable que los modelos existentes, como el conocido como el cambio de estrés por falla de Coulomb.

¿Cómo?

Los investigadores entrenaron una red neuronal para buscar patrones en una base de datos de más de 131.000 réplicas principales. Después, probaron sus predicciones en un conjunto de datos de prueba independiente de más de 30.000 pares de réplicas principales.

Los investigadores formaron una red neuronal en más de 131.000 pares de réplicas principales y luego seleccionaron 30.000 pares no relacionados para una prueba.

Brendan Meade, profesor de ciencias planetarias y de la Tierra en Harvard que ayudó a escribir el artículo, dijo a ScienceDaily que los resultados fueron prometedores.

“Hay tres cosas que se quiere conocer acerca de los terremotos”, dijo Meade. “Cuando van a ocurrir, qué tan grandes van a ser y dónde van a estar. Antes de este trabajo teníamos leyes empíricas sobre cuándo ocurrirían y qué tan grandes serían, y ahora estamos trabajando en el tercer tramo, donde podrían ocurrir “.

El éxito de la inteligencia artificial en este campo se debe a uno de los puntos fuertes de la tecnología: su capacidad para descubrir patrones previamente pasados ​​por alto en conjuntos de datos complejos. Esto es especialmente relevante en sismología, donde puede ser increíblemente difícil ver conexiones en los datos.

Los eventos sísmicos implican demasiadas variables, desde la composición del terreno en diferentes áreas hasta los tipos de interacciones entre las placas sísmicas y las formas en que la energía se propaga en las ondas a través de la Tierra.

No obstante, el sistema todavía es impreciso y, por lo tanto, está muy lejos de ser utilizado oficialmente. Pero sin duda es un comienzo prometedor ya que dar sentido a todo es increíblemente difícil.