El presidente Donald Trump firmó ayer una resolución que invierte unas reglas implantadas por Obama que determinan lo que los proveedores de Internet pueden hacer con los datos de sus clientes. La privacidad en la red queda comprometida al otrorgar un enorme poder a las grandes compañías telefónicas. Hasta ahora podían seguir y monitorizar a todos sus clientes, obteniendo información privada muy valiosa. Con el cambio de ley van a poder vender dicha información al mejor postor sin necesidad de obtener el permiso explícito de usuario previamente. La privacidad en internet está comprometida.


Con las protecciones desaparecidas nadie está muy seguro de qué esperar ahora. Algunos sospechan que sus hábitos de navegación están cotizando al alza, mientras que otros creen que no se va a producir ningún cambio. Tanta incertidumbre y confusión están justificadas: las reglas que el Congreso derribó tenían por objeto clarificar un conjunto existente de políticas ya vagas y confusas.

Victoria republicana

Los republicanos se han apoyado en esta confusión para sacar adelante la resolución, y en el hecho de que hay compañías que si pueden vender la información de sus usuarios, como Facebook. Según el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, este cambio de reglas “permitirá que los proveedores de servicios sean tratados de manera justa, y que las preocupaciones del consumidor sobre su protección y privacidad serán revisadas en igualdad de condiciones”.

Tump le pega un duro golpe a la privacidad en Internet

Sean Spicer, portavoz de la Casa Blanca.


Los republicanos han reinterpretado la ley de telecomunicaciones vigente (Telecom Act), que data de 1934, cuando el teléfono y el telégrafo eran los medios más avanzados para conectar personas. De todas formas, aunque las reglas son como una promesa de cumplimiento más que una ley, el gobierno ha anunciado que las demandas serán millonarias si demuestran que alguien está violando la Ley de Telecomunicaciones. Parece obvio que las empresas van a asegurarse de cumplir las reglas.

Es un cambio de ley que afecta únicamente a los estadounidenses, esperemos que no se convierta en una tendencia internacional.