Antes de convertirse en una pieza clave de la llegada de Trump a la Casa Blanca, Steve Bannon, ex director del boletín ultraderechista Breitbart y actual jefe de estrategia del presidente, ya era todo un experto en la explotación de trols.

Pero no me refiero a trols como el presidente o sus hordas de fans que inundaron internet con comentarios misóginos, racistas y ultraconservadores para ridiculizar a Hillary Clinton en la campaña más delirante de la historia moderna. Hablo de trols, goblins y magos de verdad. Es decir, de fantasía.

Esta es la historia de cómo una red creada por un chaval de 15 años, un ex niño actor y ex empresario millonario enganchado al WOW, un ejecutivo fanático, un influencer gay de ultraderecha y un montón de jóvenes blancos resignados a vivir en el fracaso han convertido a la primera potencia mundial en el meme más grande jamás creado.

El negocio real del dinero de mentira

Hace unos 12 años viajé a Nueva York para trabajar en el corto de un amigo. Su compañero de piso, también director, estaba fascinado con una historia que acababa de descubrir. Unas “granjas” donde contrataban a adolescentes para minar oro y objetos en el World of Warcraft. Oro virtual, obviamente, que después se vendía a cambio de dinero real. Ese día entendí el poder de internet de alterar la realidad.

En su oficina de Hong Kong como CEO de Affinity Media, la empresa a la que se refería el compañero de mi amigo, Steve Bannon descubría cómo esos gamers le llevarían a cumplir sus ambiciones políticas.

Los mineros, o gold miners, participaban en combates aburridos y tareas monótonas para recaudar monedas de oro y objetos que luego revendían por internet. Estos tesoros de código y píxeles alcanzaban sumas de 4 cifras en eBay y hubo alguien que consiguió montar un imperio fugaz gracias a ellas.

Goldman & Sachs y el World Of Warcraft

Lo que para algunos sonaba ridículo recuperó de la bancarrota y volvió a hacer millonario a Brock Pierce. Ex niño actor, ex-directivo de una empresa de vídeo-streaming previa a YouTube y actual presidente de la Fundación Bitcoin, Brock Pierce merece un artículo solo para él.

Pierce no juega un papel fundamental en esta historia pero es la puerta de entrada de Steve Bannon al grupo en el que se apoyó para llevar a Trump al poder: los chicos blancos enfadados convertidos en trols de internet.

Bannon tuvo un puesto en Goldman & Sachs. Es por esto que Pierce le contactó para conseguir inversión en una nueva empresa de minería virtual: Internet Gaming Entertainment (IGE). Al poco tiempo Bannon conseguía una inversión de 60 millones de dólares de G&S y se convertía en directivo de la empresa.

Como era de esperar, al cabo de un tiempo Blizzard y un jugador llevaron a IGE a los tribunales, obligando a la empresa a disolverse. En lugar de desaparecer, Bannon le cambió el nombre a Affinity Media y ocupó el cargo de CEO.

Fue aquí donde, según Joshua Green, autor de Devil’s Bargain: Steve Bannon, Donald Trump, and the Storming of the Presidency, “Bannon descubrió el poder de lo que él llama ‘hombres blancos desarraigados’ que pasan todo su tiempo online.”

“Bannon se dio cuenta de que estos jóvenes eran fáciles de enfurecer y radicalizar de una manera populista y nacionalista.” Ahora solo faltaba juntarlo todo para crear el cóctel perfecto y es ahí donde entran 4chan, Milo Yiannopoulous y la la cultura del troleo .

4Chan: solo por los “loles”

En aquella época, alrededor de 2005, aparecía una extraña página web de anime, cómics, videojuegos y todo lo que entre en la etiqueta de friki. El foro fue creado por Christopher Poole, un chaval de por entonces 15 años, que acabaría convirtiéndose en la persona más influyente de 2008 según la revista Time. ¿Cómo llegó a recibir el honor? Los votos se abrieron en internet y los usuarios de la web automatizaron los suyos llevando al administrador de la web a la victoria. En jerga de internet Time había sido pwned.

Ese pequeño foro es 4chan y aunque no lo sepas, te aseguro que lo conoces. La filtración de los desnudos de Jennifer Lawrence y otras famosas, robados de sus propios móviles, fue cosa de 4chan. ¿La manifestación de enmascarados frente a la iglesia de la cienciología de Manhattan conocida como Proyecto Chanology? 4chan. Cuando Tay, el bot de Microsoft en Twitter, se volvió racista en menos de 24 horas también fue cosa de 4chan y su versión 2.0, 8chan.

Proyecto chanology
Fuente: WikiCommons

4chan fue la web que demostró a un montón de chavales que vivían en los sótanos de la casa de su madre que tenían el poder de cambiar las cosas, pero no necesariamente a mejor. En el foro /b está lo peor y lo mejor de internet, según a quién preguntes y los memes, el rickrolling  y chocolate rain, literalmente, nacieron y se reprodujeron en 4chan.

Estos chicos escondidos en el anonimato, resignados a no perder la virginidad jamás mientras se burlan de las desgracias y la humillación ajena, son el grupo de “hombres blancos desarraigados” de los que hablaba Bannon. No tienen una agenda, ni principios, pero sí mucho tiempo libre y misoginia. La misoginia clásica de quien solo habla con una mujer cuando le pregunta a su madre qué hay para comer.

Su única diversión y su único objetivo es trolear a todo el mundo y ¿qué mejor que conseguir trolear a todo un país si encuentras la oportunidad?

Anon contra la Cienciología

El Proyecto Chanology fue la primera vez que los de 4chan salieron de su cuevas sótanos para enfrentarse cara a cara, aunque enmascarados, contra un enemigo común. Todo empezó con un vídeo de la cienciología en el que Tom Cruise hablaba como un loco de las virtudes de su iglesia con música de Misión: Imposible de fondo. La Cienciología, fiel a su M.O., amenazó con demandar a quien postease el vídeo online por quebrantar derechos de autor. Si no conocían el efecto Barbra Streisand, 4chan se lo iba a hacer conocer de un hostión en la cara.

YouTube bajó las orejas y el vídeo en su día, pero Gawker.com no se dejó acojonar y empezó el jaleo. Se podría decir que así empezó Anonymous, con lo que ellos consideraban una lucha por la libertad de la información y contra la censura. Por primera vez Anonymous sale a la calle y no solo en Nueva York. Las sedes de la Cienciología de Sidney, Adelaida, Los Ángeles, Israel y Londres ven como cientos de enmascarados se presentan a sus puertas para recitar cánticos sin sentido. Como ellos dicen irónicamente, serious business.”

El documental Somos Legión: la historia de los hackers cuenta la historia mejor y más a fondo que yo. Años más tarde se reunirían para algo mucho menos loable.

El Gamergate

En 2014 un crítico de videojuegos escribió en su blog que su ex novia, Zoe Quinn, una diseñadora de videojuegos, no solo le había engañado a él sino que había usado sus relaciones con otros profesionales para conseguir mejores críticas. 4chan se hizo eco de este post y así nació el GamerGate.

Pronto un montón de críos con el orgullo masculino herido empezaron una campaña de acoso a Quinn y a otras desarrolladoras con comentarios radicalmente misóginos y crueles. El motivo, decían, era una conspiración para añadir diversidad a un mundo que, en sus mentes, les pertenecía a ellos. Incluir a protagonistas femeninas o a personas de otras razas en “sus” videojuegos era una maniobra de los social justice warriors (SJW) para inyectar su corrección política e ideas progresistas en los videojuegos.

El resultado fue un montón de amenazas de muerte y violación a mujeres contrarias al GamerGate y críticas con el ataque sexista y violento dirigido contra las afectadas. Todo constató algo que, aunque se sabía, no se había discutido hasta entonces. El machismo, sexismo y misoginia en el sector de los videojuegos.

Aquí es donde entra Milo Yiannopoulos. Este periodista tecnológico es un monstruo mediático, y no en el buen sentido. Extremadamente anti-feminista, gay contrario a los matrimonios homosexuales, aliado del movimiento ultraderechista alt-right y hasta hace poco empleado de Breitbart, Milo golpeó tanto el panal que ha terminado con un shock anafiláctico. Antes de que Twitter suspendiese su cuenta y perdiese su empleo en Breitbart (aunque según él renunció por decisión propia), Milo fue la voz y cara de las juventudes más reaccionarias.

Aprovechó su carisma para empoderar a aquellos que denunciaban que el totalitarismo moral de la izquierda estaba jodiéndoles la fiesta. Mientras que un montón de personas, especialmente mujeres, eran amenazadas, humilladas públicamente y sus datos personales y los de sus familias eran compartidos, Yiannopoulos se burlaba de ellas. Según él el GamerGate no era más que la demostración de que había habido una falta de ética periodística en la crítica de videojuegos y un montón de “horribles feministas lesbianas, de pelo azul que ignoran los hechos” lo aprovecharon para criticar los videojuegos. Sí, eso son comillas porque es la traducción literal del fragmento de una entrevista que podrás ver más abajo.

El Joker de Nolan y El Juego que todos pierden

En El regreso del señor de la noche, el Joker dice no tener un plan. Es un agente del caos. Al igual que un perro que persigue un coche, “no sabría qué hacer si alcanzara uno”. Y es que el Joker solo quiere una cosa: ver el mundo arder.

Cuando los usuarios de 4chan trolearon los votos de la revista Time para declarar ganador a moot (el nombre de usuario de Chrisptopher Poole en el foro), dejaron una firma. La inicial de los nombres del ganador y los otros 20 finalistas formaban una frase: mARBLECAKE ALSO THE GAME.

Marblecake es el nombre de un pastel pero también el de una práctica sexual que hace que el dirty sánchez sea como el misionero, especialmente si la practican dos hombres. Parece ser que también era el nombre del chatroom en el que se originó el Proyecto Chanology.

The Game es un juego en el que solo hay perdedores y no hace falta dar el consentimiento para participar. Lo único necesario es conocer su existencia y a partir de ese momento, si piensas en el juego, lo juegas y lo pierdes. Tú, por ejemplo, ya estás jugando y has perdido. Bienvenido al juego que nunca se gana.

En la entrevista en la que Milo suelta su parrafada prejuiciosa y machista con las feministas dice ser un agente del caos. Por esa tendencia suya de escucharse solo a sí mismo no deja al presentador acabar su frase pero podemos ver como le dice que es como el Joker.

Coge una bolsa de papel y ve al minuto 4:08

Milo fue ese agente del caos que ha conseguido lo que quería sin saber para qué. El típico invitado que llevas a una fiesta para que caliente las conversaciones con sus ideas polémicas y comentarios fuera de tono fue la voz de una generación que busca lo mismo: joder a todo el que escuche.

Por mucho que se pronuncie, la ideología de Milo es la carencia de ella. Es confundir la libertad de expresión con la libertad de humillar, amenazar e isultar al otro porque me da la gana. Porque me hace sentir bien. Por los “loles.”

Para sus seguidores el beneficio está en El Juego en sí. Un juego de unos cuantos en el que nos han metido al resto y jugamos, queriendo o no. Sabiéndolo o no. Un juego en el que, al contrario que un protocolo de blockchain, todos participan para perder porque nadie quiere sufrir la victoria de otro. Un juego de perdedores, jugado para seguir siéndolo y para que todos lo sean. Bueno, lo seamos.

Tal vez un día, como cuando se terminó la protesta del Poyecto Chanology, un chaval pondrá en Twitter “ahora volvamos a los sótanos de nuestras madres” minutos antes de que el líder (perdedor también) de una superpotencia le de al botón rojo.

El juego que perdimos todos

Pero ¿cómo llegamos hasta aquí? ¿En qué fallamos para que una masa de jóvenes que debería estar trabajando por hacer el mundo un lugar mejor estén encerrados, desempleados y solitarios, culpando de su desgracia a las mujeres y a las minorías, uniéndose solo para que nos vayamos todos a la mierda?

La polarización entre izquierda y derecha, entre progresistas y conservadores, entre feministas y los que no lo son, no saben si lo son o si tienen permiso para serlo siquiera, podría ser un motivo. El desprecio de una minoría moderna que se cree mayoría y sigue culpando a la clase obrera con bajo nivel educativo de no estar a su altura, no solo moral, sino adquisitiva.

La izquierda moderna a veces no se da cuenta de que no todo el mundo tiene un iPhone y conexión de fibra óptica. Que tenerlo no te exime de ser un adolescente alienado que ni tiene (ni ve que vaya a tener jamás) el dinero de los yupis, ni el encanto de los hipsters, o los culturetas modernos.

Estos chicos odian a todo el mundo porque están solos y todos les despreciamos. FAP, la jerga para pajearse en internet, no es solo el sonido que hacen al masturbarse, son las siglas de su soledad: forever alone pleasure. Su machismo y misoginia solo se hace más fuerte cada vez que se les dice que el problema no es el sistema educativo, ni internet, ni la crisis económica sino su propia existencia.

Cuando el problema eres tú, nada tiene solución. Si nada tiene solución, ¿por qué no acabar de romperlo? Si nunca ganas y todos te dicen que jamás lo harás, entonces que pierda todo el mundo. No dejes que el mundo arda, prende tú la mecha y mira cómo se convierte en ceinzas. No importan las consecuencias, solo los “loles.”

 

Steve Bannon, el Joker y la rana Pepe

La rana Pepe era un personaje creado por Matt Furie y compartido en su MySpace en 2005. La rana se convirtió durante los siguientes once años en un meme viral casi exclusivo de 4chan. Lamentablemente para ellos, celebrities mainstream como Katy Perry o Nicki Minaj empezaron a usarlo en todo tipo de chistes. Eso no gustó a 4chan.

Cuando los normies (el término despectivo que se usa para referirse a la gente “normal”, los adaptados que encajan en la sociedad y no pasan 20 horas al día en internet) usan un meme se firma su sentencia de muerte. Los chavales que sentían que el status quo se apropiaría de Pepe no iban a permitir que eso pasase. Según una historia del Daily Beast, un usuario de 4chan contó cuál fue la estrategia para impedirlo: convirtieron a Pepe en un símbolo de la extrema derecha.

Memes de Pepe con esvásticas y el rostro de Hitler empezaron a inundar la red. Pepe saltó de 4chan a Twitter y un día ocurrió lo que todos deseaban, pero nadie esperaba. Durante su campaña, Trump retuiteó una ilustración que alguien hizo de Pepe con su pelo.

Victoria para 4chan. En este preciso instante, Pepe se consolidaba como la imagen del alt-tight, la extrema derecha norteamericana. Tanto quien lo conocía como quien no, conoció a Pepe, pero esta vez según las normas de 4chan. Nadie que no perteneciese a ese grupo tan odiado y discriminado socialmente como ellos tendría el valor de usar a Pepe. Al mismo tiempo, la extrema derecha ganaba un símbolo propio. 4chan había troleado la campaña y esto solo era el principìo.

El 11 de septiembre (menuda fechita para hacer bromas), Donald Trump Jr. comparte una foto en su instagram con la imagen de Pepe y miembros del alt-right, entre ellos él y su padre. Al cabo de unas semanas la Liga Anti Difamación (ADL por su siglas en inglés) incluye a Pepe en su lista de símbolos de odio. Pepe está oficicalmente a salvo.

Trump se convertía, probablemente sin darse cuenta, en el vehículo mediante el cual los usuarios de 4chan realizaban su Proyecto Mayhem particular. Arrebatar a Pepe de las manos de los normies convirtiéndolo en un símbolo de odio fue el precio a pagar pare llevar al meme a la Casa Blanca. Trump, el fracasado del que nadie esperaba nada, es el mayor troleo de la historia de internet.

4chan por su parte, no es más que el Joker. Ese sociópata solitario, sin empatía, al que el futuro no le importa porque no siente que haya hueco para él allí. No es solo El señor de las moscas, es El club de la lucha, es la masculinidad que no quiere madurar sino vivir eternamente en una adolescencia autocomplaciente, autocompasiva y autodestructiva. Han colocado a Pepe en la Casa Blanca, ¿ahora qué? Ahora nada. A seguir comiendo Cheetos en el sótano de casa hasta encontrar otro objetivo al que dañar.

Para Steve Bannon, en cambio, es la culminación de un trabajo de más de 1o años y él seguro que tiene una idea clara de cómo ve el futuro.