El pasado viernes 13 de abril, Elon Musk admitió en Twitter que la excesiva automatización de la planta de producción de vehículos eléctricos Tesla fue un error. Su error.

Su promesa en cuanto a la producción de 5.000 vehículos Moldeo 3 a la semana se quedó muy lejos de la realidad, con menos de 10.000 vehículos saliendo de la línea de ensamblaje desde que empezó 2018.

Por el momento, 8.810 Modelo 3 se han entregado a los clientes desde el comienzo del año, lo que significa que todavía está lejos de alcanzar la lista de pedidos anticipados de alrededor de 500.000.

Tesla Gigafactory se ha convertido en una de las líneas de producción de automóviles del mundo más dependientes de la robótica. Cuantos más robots menos personas y, según publicó en un tweet, más problemas.

Menos de una semana después de esta confesión en twitter, Elon Musk ha suspendido la producción del Modelo 3 durante unos días en Fremont (California) y, según los empleados de Tesla Gigafactory, esta suspensión se realizó sin previo aviso a los trabajadores. ¿El motivo? Mejorar la automatización. 

No es la primera vez que Tesla frena la producción del Modelo 3. De acuerdo con Bloomberg, Tesla paró la producción el pasado mes de febrero para aumentar la producción. Poco después, Bloomberg informó que los trabajadores de la fábrica recibieron un correo del vicepresidente de ingeniería, Doug Field, pidiéndoles a algunos que trabajaran horas extra en la línea del Modelo 3 para aumentar la producción y así ayudar a demostrar a los que no confían en Tesla sí son capaces de cumplir su promesa.

La prioridad de Tesla por cumplir los objetivos fijados está afectando a sus trabajadores que, según algunos de ellos, han hablado de problemas con la seguridad. Tesla no solo ha negado estas acusaciones, si no que ha afirmado que cada vez la empresa es más segura. Aún con todo, Musk ha definido los periodos de máximo estrés como ‘infierno de producción” y que los últimos meses han sido “increíblemente difíciles y dolorosos”.

A todo esto hay que sumarle el reciente accidente del pasado 23 de marzo en el que murió el conductor de un Tesla Modelo X, que ha abierto una nueva investigación sobre la conducción autónoma por parte de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) para determinar cómo ocurrió el accidente, qué provocó su muerte y si estaba activado o no el Tesla Autopilot.