Hasta el día de hoy no se conocían medicamentos aprobados por la FDA (U.S Food & Drug Administration) para tratar trastornos por metanfetamina o su adicción. Sin embargo, un equipo de la Universidad de Ciencias Médicas de Arkansas (EEUU) han hecho los primeros hallazgos acerca de una terapia genética contra el abuso de esta droga.

Hace tiempo que se sabe que la terapia genética, que consiste en modificar el ADN de una persona, puede ser una herramienta eficaz para tratar enfermedades genéticas e incluso el cáncer. Pero ahora se ha descubierto que también podría ser útil para tratar la adicción, al contrarrestar los efectos que produce la metanfetamina.

Los resultados presentados la semana pasada en la Reunión Anual y Exposición de la Asociación Estadounidense de Científicos Farmacéuticos (AAPS) de 2017 demuestran que la terapia, que dura más de ocho meses, reduce la cantidad de metanfetamina en el cerebro y los efectos estimulantes inducidos por ella.

El profesor adjunto de farmacología y toxicología de la Universidad, Eric Peterson y varios compañeros suyos que son los que están detrás del estudio “Novel Anti-METH AAV-scFvs are Capable of Binding and Sequestering Methamphetamine and the Active Metabolite Amphetamine in the Blood”, han insertado un gen que codifica un anticuerpo “antimeta” en un ‘virus de diseño’.

Este gen, una vez inyectado, genera anticuerpos contra la metanfetamina. Estos anticuerpos se unen fuertemente a las moléculas de metanfetamina que circulan por el riego sanguíneo y las atrapan, lo que impide su llegada cerebro y los efectos de la droga. 

Un tratamiento de 8 meses

Se hicieron pruebas en animales y los resultados en ratones demostraron que la terapia duró más de ocho meses, reduciendo la cantidad de metanfetamina en el cerebro y los efectos estimulantes causados ​​por la droga.

Aunque alguien consumiera metanfetamina después de haber recibido la terapia genética, no experimentaría los efectos esperados.

Según la Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas y Salud se calcula que cerca de 897.000 personas con 12 años o más consumieron metanfetamina en 2015. La mayoría de ellos padece un trastorno por abuso de sustancias, una condición en la que el uso repetido de la droga interfiere con la salud, el trabajo, la escuela o la vida familiar de una persona.

Yngvild Olsen, la secretaria de la Sociedad Estadounidense de Medicina de Adición y directora médica de los Institutos de Recursos Conductuales, está muy contenta con los resultados obtenidos pero se muestra aún algo escéptica con saber si resultaría igual de efectivo en humanos.

De igual manera hay otro punto a tener en cuenta por los investigadores; existe la posibilidad de que las personas que han recibido la terapia genética intenten consumir más metanfetamina para intentar sentir el mismo efecto que lograban experimentar antes.