Una de las mentes más brillantes que jamás se ha posado sobre esta roca azul que flota perdida por el universo, nos ha dejado.

Stephen Hawking, el genial astrofísico británico, ha fallecido este miércoles a la edad de 76 años tras una larga enfermedad. Quizá ya sea capaz de responder a esa pregunta que tanto le intrigaba, ¿qué se esconde más allá del espacio y el tiempo?

Stephen Hawking ha sido una de las fieras intelectuales más potentes que la Humanidad ha conocido. Una persona que nos ha enseñado a trascender lo físico para embarcarse en un viaje mental que le ha llevado durante toda su vida a explorar los confines del universo. Una persona que ha sido capaz de acercar los conceptos científicos más complicados a todo el mundo. La verdad que resulta muy complicado encontrar las palabras para describir su enorme talento.

Aún recuerdo la primera vez que uno de sus libros cayó en mis manos. Yo estaba aún en el instituto y no sabía que quería hacer en el futuro. Alguien me dejó ‘Una breve historia del tiempo’, una de las obras maestras de Hawking. Aún no siendo un lector habitual por entonces, tardé una tarde en leerlo. Recuerdo que el sentimiento tras leerlo fue el de haber comprendido que la física va mucho más allá de lo que jamás habría imaginado. Ese libro fue un auténtico viaje, un descubrimiento personal en toda regla. Y como yo, que solo soy uno más, innumerables colegas de profesión han mostrado siempre admiración.

Hawking no sólo ha sido un científico de una altura extraordinaria, además, ha sido un comunicador excelente. Ferviente defensor de la ciencia como vía al conocimiento de la naturaleza, Hawking nos ha traído a la Tierra una forma de ver la ciencia única.

“La ciencia no es sólo una disciplina de la razón, si no también de la pasión y el romance” decía.

Sin duda, Stephen ha escrito una página muy importante en la historia de la ciencia.

En un alarde de valentía, y sobretodo de humor, que le ha llevado más de 40 años, Hawking ha vencido las terribles limitaciones físicas a las que su grave enfermedad le sometía para demostrarnos que todo es posible. Nos ha enseñado que podemos viajar por el horizonte de un agujero negro, e incluso acercarnos a su singularidad, que podemos visitar los orígenes de nuestro universo, y  que para todo eso no hace falta moverse de una silla. Gracias maestro, que tenga usted un viaje maravilloso más allá de la frontera del conocimiento. Descanse en paz.