Si hace 10 años le dijésemos a algún fan de los videojuegos que Sony no va al E3 de Los Ángeles se llevaría las manos a la cabeza. Y no es para menos, ya que la decana empresa nipona lleva más de un lustro siendo la referencia de la feria junto a gigantes de la talla de Microsoft, Bethesda, Ubisoft o Nintendo. Por eso, su ausencia -otra vez- en el evento de Los Ángeles nos hace reflexionar sobre el nuevo modelo de comunicación de Sony.

Para los que no sepan que ha pasado la noticia es sencilla, hoy ha dicho Sony que no va a ir al E3 de 2020, al igual que no fue en 2019, por lo que no cabría aquí demasiada sorpresa sino fuera porque las situaciones de ambos años son muy diferentes. En 2019, cuando Sony anunció que no iría a la feria, tenía sentido debido a que no iban a presentar la PS5 y a que no tenían ningún juego nuevo que mostrar por lo que, para enseñarnos por decimocuarta vez los mismos tráilers de títulos que llevábamos años viendo, el desplante era entendible.

El problema viene este año, ya que con el comienzo de década viene el comienzo de una nueva generación y hay muchísima carne en el asador como para que permitirse el lujo de no ir al que sigue siendo el evento más importante del año del sector.

Es cierto que el E3 ya no es lo que era, y que las compañías están entendiendo los nuevos tiempos donde casi la totalidad de sus fans tienen fibra óptica en casa para poder seguir sus eventos en alta definición sin perderse un detalle, pero las ferias siguen significando mucho, tanto a un nivel romántico como pragmático. Colonia, Tokio, París… todas estas ciudades tienen sus eventos importantes (cada vez más), pero ninguna llega a ser el E3 a nivel de seguimiento internacional.

Es cierto que Sony anunció al mismo tiempo su renuncia a asistir al evento angelino junto al lanzamiento de un nuevo formato de novedades, conocido ahora como “State of Play”, donde -al más puro estilo Nintendo con sus “Nintendo Direct”- emiten un vídeo de 20 minutos en el que se presentan todos los lanzamientos de forma ininterrumpida. Es menos espectacular, pero también es más eficiente porque no estamos perdiendo el tiempo con charlas aburridas o pausas para publicidad.

De esta forma parece que Sony ha querido alejarse del circuito tradicional que durante veinte años ha imperado, y comenzar a controlar hasta el más mínimo detalle de sus anuncios y presentaciones. Ya no comparten los focos con nadie, ahora son lo protagonistas de su propia película.

El problema que tienen es que su principal competidor en el mercado, Microsoft, está tomando justamente las decisiones contrarias. Anoche decía Sony que no iba al E3, pues Phil Spencer anunciaba a las horas que ellos sí estarán. Que Sony deja las ferias para montarse sus “State of Play” enlatados, pues Microsoft mete más dinero en sus eventos presenciales (los Inside de Xbox). La estrategia de la compañía verde está siendo dar donde más duele porque a muchísimos usuarios no les parece bien estos cambios de Sony.

Además, tras anunciar que PlayStation no estaría en el E3 y apuntar a que habrá un State of Play unas semanas antes de la feria de Los Ángeles donde todo el mundo da por sentado que enseñarán la PS5, Microsoft tendrá todo el tiempo del mundo para mostar durante su conferencia que su nueva consolas Xbox Series X es, oficialmente, más potente que PS5 (esto es algo que casi todo el mundo da por hecho y es una cuestión que los jugadores se toman muy en serio) y podrán jugar con el precio para ajustarla al máximo y luchar por ser aún más barata. Es decir, Sony le estaría dando una posición privilegiada a Microsoft para comenzar en mejor posición la próxima guerra de consolas.

Los nuevos tiempos traen nuevas reglas y nuevos agentes, y Sony parece haber entendido esto, pero creo que no han sabido quedarse entre dos mundos que aún se dan la mano. Ni el modelo de Microsoft, el cual es el más caro -puedes caer en la pesadez- y que necesita de enormes esfuerzos, ni ahora el modelo de Sony, que parece tenerle tirria a lo presencial (aunque bien que estuvo luego en los TGA). La clave, podríamos decir, está en Nintendo, ya que llevan años haciendo “Nintendo Directs” pero no desaprovechan ferias como el E3, aunque vayan en forma de vídeo.

Sólo el tiempo nos dirá si esta decisión de Sony le ha salido bien, pero viendo los movimientos del sector y con lo apretada que está la agenda este 2020, PlayStation puede no comenzar la generación con tan buen pie como con PS4.