• En febrero llegará a PlayStation 4 una remasterización de Shadow of the Colossus, el icónico juego de Japan Studio, Team ICO.
  • Su éxito de crítica y público lo convirtieron en un juego de culto en los 2000.
  • Estas son las razones.

Quien haya jugado a Shadow of the Colossus entenderá el hype creado alrededor del remake de Bluepoint Games. El juego lanzado hace 10 años para la PlayStation 2 fue un éxito de crítica y público, y no solo por su originalidad y jugabilidad. Voy a intentar explicar porqué a quien no lo haya jugado.

Mucho más que ‘Final Bosses’

El juego parte de una premisa sencilla. Wander, el protagonista, entra a un templo a lomos de su caballo Agro, cargando el cuerpo sin vida de Mono, una mujer a la que desea resucitar. Para hacerlo, Dormin, un ente misterioso con voz de hombre y mujer, le dice que ha de matar a 16 colosos que habitan por esas tierras. Para ello, Wander deberá usar una espada legendaria que le guiará en dirección a las bestias.

De primeras parece una excusa sencilla para jugar a un juego en el que te saltas a los bichos intermedios para ir directamente contra los final bosses, pero pronto descubres porqué este juego es una joya rara en el mundo de los videojuegos.

¿Por qué hago esto?

Las bestias no solo imponen, hay cierta magia en ellas. Cuando matas a la primera descubres que hay todo un proceso que debes descubrir.  Debes conocer sus puntos débiles y saber alcanzarlos. Para hacerlo tienes que entender su comportamiento. En términos de juego se trata de resolver un puzzle, ¿cómo llegar a sus puntos flacos?, pero en el fondo se trata de mucho más. Se trata de conocerlos.

Al cabo de un tiempo, algo no encaja.Recuerdo pensar que la sensación debía ser parecida a la que tendría un cazador compasivo. Se crea un vínculo especial entre el cazador y la presa que se fortalece con la caza y culmina con su sacrificio. Al conseguirlo, imagino que se debe sentir un vacío similar al de quien se venga y se da cuenta de que la sed de venganza no se satisface nunca y, peor aún, no te devuelve al ser perdido. No equilibra la balanza. SOTC no solo es un juego épico, es novelesco. Trágico.

Entre bestia y bestia hay mucho recorrido a solas. Para llegar a sus guaridas seguimos un haz de luz y cabalgamos durante minutos sin encontrarnos con nadie. En ese tiempo, el jugador empieza a pensar y nace una nostalgia extraña. ¿Por qué estamos matándolas?

Forever alone pleasure

Por eso SOTC no es un juego que guste a cualquiera. Si te centras en perseguir y matar, puede resultar aburrido. No hay más enemigos que las bestias, de hecho tampoco hay amigos. ¡No hay nada! Puedes cazar lagartijas, recoger frutos, rezar en los altares que descubras y encontrar objetos legendarios, pero ya está.

El juego se puede hacer tedioso si no dejas que tu imaginación juegue con él también. Más allá de lo que el juego en sí te ofrece, es lo que te provoca lo que lo hace especial.

¿Qué hubo antes aquí…?

Si hay algo que no le perdonaré a JJ Abrams es querer explicarme lo que era esa isla porque mi imaginación habría hecho mucho mejor trabajo que sus guionistas.

En Shadow of the Colossus el lugar por el que viajas de coloso a coloso es tan protagonista como Wander o Agro, pero nunca llegas a saber nada de él. A medida que cabalgas cruzas llanuras, ruinas, parajes desolados sin encontrar respuesta a las preguntas que te haces.

¿Quién vivió allí? ¿Qué relación tenían sus habitantes con Dormin? ¿Y con los colosos? ¿Por qué te pide que acabes con ellos? Ninguna de esas preguntas te las hace el juego; te las haces tú. Mientras buscas la manera de acabar con los colosos; cada vez que dejas un pilar de luz donde vivían y ahora solo yace su cadáver.

Videojuego de autor

Shadow of the Colossus es un juego que transcurre más en tu cabeza que en ningún otro lugar. Por eso es tan especial. Por eso puede que sea único. Everything, Journey y otros tantos juegos que nos hacen sentir emociones poco habituales en un medio acostumbrado a estimular sobredosis de adrenalina, han bebido de la fuente de SOTC y otras joyas de Team ICO.

Los videojuegos han hecho un recorrido inverso al del cine. Éste pasó de la nouvelle vague y el cine de autor a los blockbusters explosivos, los videojuegos trascendieron de la acción a raudales y la testosterona a la reflexión y la introspección con juegos como SOTC. Recuerdo que cuando salió los “pajilleros videojuegueros” hablábamos de él como una experiencia cinematográfica y le pusimos el título de videojuego de autor o “indie” (aunque no lo fuese) mucho antes de que fuese un término habitual entre gamers.

Ico sentó las bases pero diría que Shadow of the Colossus las llevó más allá.

Videojuego y arte

Cuando decimos que un videojuego es arte, muchos piensan que exageramos. Lo puedo entender. Se puede comparar Metal Gear Solid con una película de Chrisptopher Nolan pero no tanto con un cuadro de El Bosco. En este caso puede que sí.

Es como si el mapa fuese un paisaje por el que puedes merodear para terminar interactuando con él. Hay arte en la música, especialmente en la ausencia de ella; dejándote a solas con los sonidos del entorno, con el galope del caballo; cada vez que gritas “¡Argo!” y él viene a buscarte.

Cuando dejo libros, siempre se me olvida quién se los ha llevado pero no me importa. Creo que hay que dejar que circulen, que viajen por su cuenta. Los libros están para trasmitir historias, no para acumular polvo en una estantería.  Con los juegos es diferente, primero porque valen una pasta y segundo porque eso no se hace y punto.

Hace unos días quise volver a jugar al SOTC original, pero me acordé de que se lo había prestado a un amigo y nunca me lo devolvió. No me enfadé. Le mandé un mensaje hoy, después de mucho tiempo sin hablar con él, para preguntarle si aún lo tenía, pero no quiero que me lo devuelva. Prefiero que siga por ahí, contando la historia a otros.

La remasterización de Shadow of the Colossus saldrá en exclusiva para PlayStation 4 el 7 de febrero de 2018.