Calificado como un juego diferente a cualquier otro presentado hasta la fecha, este título recrea la atmósfera y la belleza de uno de los periodos más inquietantes de la historia de Japón, la era Sengoku, de finales del 1500.

Se utilizan ganchos, saltos y sigilo a lo largo del gameplay para evitar y derrumbar a tus enemigos. Lo más increíble que hemos podido ver de este juego es que si piensas que un enemigo ha sido complicado de derrumbar, te equivocas.

Hay más esperándote a la vuelta de la esquina que hace que la experiencia sea evocadora, adictiva y estresante. Más de una vez tendrás que secarte las manos y el mando por los nervios. Pero eso sí, es difícil dejar el juego. Te sentirás tan identificado con el personaje que querrás verle llegar al final, en toda su gloria… o no.

Los jefes son diferentes a los que estamos acostumbrados en los Dark Souls, o Bloodborne y, si crees que ser el amo del mundo en ellos te va a salvar la vida aquí, olvídate. Los bosses están allí con una misión: ayudarnos a aprender a jugar este juego.

Como se dijo antes, este increíble videojuego es diferente a lo que hemos visto en el pasado, y por eso es normal que jugarlo también lo sea. El monje corrupto se presenta como el jefe más fuerte de la demo, y para poder derrotarlo, se tiene que saber jugar muy, pero que muy bien.

Tanto es así que hasta la fecha de hoy, nadie a podido derrumbarlo (bueno, alguien nos habló de un australiano pero nadie ha dicho su nombre ni se ha revelado su identidad en Twitter). ¿Qué habrá después de ‘El Monje Corrupto’? Me hace pensar que Hidetaka Miyazaki tiene algo que contarnos…

Tienes que Leer a tus enemigos, perfeccionando el tiempo de esquiva de sus ataques y creando aperturas inteligentes: estas son las claves para mantenerte vivo. En el caso de Sekiro, nos encontramos jugando menos como un juego de acción, y más como los tipos de juegos de lucha que te hacen estudiar a tus oponentes antes de atacar. Más estrategia, más inteligencia y mucho mas sigilo.

La historia

Ubicado en la era de Sengoku, Japón, la sensación de calma de Sekiro antes de la tormenta se basa en la historia. El juego te envía en una búsqueda para rescatar al maestro secuestrado que has jurado proteger. En tu viaje para encontrarlo, cruzarás espadas con un puñado de enemigos, desde samuráis comunes hasta bestias retorcidas.

Muchas herramientas se pueden cambiar sobre la marcha, dándote mucha libertad creativa en combate, pero para convertirse en un experto requiere paciencia y varias horas de vicio.

La mejor defensa es un buen ataque

Es más importante saber cómo atacar a tus enemigos que huir, porque hay una barra amarilla de bloqueo que crece a medida que paran nuestros golpes.

Una mecánica parecida al parry de Dark Souls o Bloodborne, pero en el que no se trata de descubrir el momento exacto de ejecutarlo, sino del aguante de tu personaje y los enemigos tienen hasta que su guardia se rompa y el daño sea mucho mayor.

Si huyes del ataque, la barra amarilla desaparecerá, haciendo que vuelvas a empezar el ataque con un daño inferior al que estaba mientras atacabas. Esto se puede hacer conservando tu vida bloqueando los ataques de tu enemigo.

Diferentes enemigos

Hay diferentes enemigos con diferentes niveles de dificultad. Esto se ve en la parte superior izquierda de la pantalla y varía bastante. Hay enemigos que tienen una barra roja, esto significa que sólo tienes que vaciar su barra de vida una vez, pero si el enemigo tiene dos o más rombos, significa que tienes que vaciar la barra esas veces para acabar con él.

La mejor forma de matar a un enemigo con más de dos rombos, es vaciar la primera barra y rombo en modo sigilo. Esto hará que sea mucho más fácil seguir con el ataque.

El brazo mecánico

El samurái, nuestro protagonista tiene un brazo mecánico. Este brazo es esencial en el juego, y hace que el gameplay sea incluso más divertido. Pero ¡ojo! Es chungo aprender a utilizarlo.

El brazo tiene varios objetos que se pueden utilizar, pero estos se van acabando. Hay que tener mucho cuidado y pensar bien cuándo se van a utilizar para el siguiente ataque. Por lo que hemos podido ver en la DEMO, el brazo mecánico esta equipado con shurikens, un hacha que derrumba a los enemigos y les causa mucho daño, y el uso del fuego para acoplarse a la katana.

El fuego es muy útil para enemigos grandes, ya que reduce más su barra de vida (que se lo digan al trol). Mientras que el hacha es perfecta con enemigos con escudo, ya que produce un daño tan inmenso que a veces el escudo se parte, dejando al enemigo sin poder bloquear y completamente aturdidos.

Los shurikens, como en el Dark Souls, causan poco daño (aunque más que en Dark Souls) pero pueden ser útiles para llamar la atención de algún enemigo. Al tirarlos y dar al enemigo, este se alerta de tu presencia y va a por ti.

El uso de los objetos en el brazo mecanico no son infinitos. Se cargan con emblemas que vas recogiendo por la historia. Esto hace que el juego sea muy estratégico ya que si no tienes estos, tu ataque es inferior y a veces no puedes seguir. Es importante conservar estos emblemas ya que no sabes qué enemigo tri-rombo aparecerá para hacerte la vida imposible.

La Muerte

Cuando revives, empiezas justo donde te moriste, ¿Hola? ¿Jesús? Pero no son tres días después, si no allí mismo. Con la resurrección si no te levantas rápido, tus enemigos te volverán a matar dejándote en tu sitio una vez más. ¿Frustrante? No. ¿Inteligente? Mucho.

En Sekiro, la muerte no es una frustración, sino otra estrategia: cada vez que te eliminen, tus enemigos, incluidos los jefes, te darán la espalda y se irán. Puedes usar este tiempo para resucitar y lanzar un ataque sorpresa a tus enemigos … o puedes seguir adelante, morir y volver a empezar. Es una reminiscencia de la mecánica de regreso que se ve en los juegos de lucha. Después de sufrir suficiente daño, se nos da la opción de utilizar algo que puede inclinar la balanza a su favor. Es posible que no ganes todas las peleas debido a esto, pero es una herramienta útil si sabes usarla.

Tienes que estudiar el estilo de combate de tus enemigos, en lugar de aprender ataques y combos. Todos los enemigos son diferentes, y tienes que saber cómo un enemigo lucha para usar sus propias tácticas contra ellos.

Sekiro: Shadows Die Twice puede desafiar tus expectativas si esperabas otro juego basado en la gestión de la repetición y la resistencia. Además de un nuevo escenario que quita los hechizos góticos de los juegos de Souls, el renovado combate del juego también es un cambio de ritmo muy necesario.

Como punto negativo, es sorprendente es que no haya multijugador. No hay extraños fantasmales, no hay cooperación jovial, no hay bosques llenos de guardianes espirituales PvP bien armados… Solo eres tú y el samurái de rostro retorcido. Una historia para un jugador de un Shinobi o un Tenchu y el chico maestro que debe encontrar y proteger.

Esperamos encontrar aún más profundidad bajo la superficie cuando el juego se lance el 22 de marzo para PlayStation 4, Windows PC y Xbox One.