Si ya había controversia en lo que se considera arte y lo que no, además de entenderlo en todas las disciplinas que conlleva, ahora entra un nuevo debate; la inteligencia artificial.

Christie’s, una de las casas de subastas más importantes del mundo, vuelve a ser noticia después del anuncio de la venta de la tesis doctoral de Stephen Hawking, pero en este caso por otra subasta especial; una obra creada por un algoritmo. El hallazgo la ha convertido en la primera casa de subastas en vender una obra de este tipo que se ha vendido por $432.500, casi 45 veces por encima su valor inicial estipulado.

Edmond de Belamy, from La Famille de Belamy es el nombre del lienzo; una obra creada por Obvious, un colectivo de artistas franceses, contemporáneos y programadores.

Pero, ¿de qué va la obra?

Esta pintura (si este el término que tenemos que seguir utilizando) es uno de los retratos de la familia ficticia Belamy.

Enamorados de la tecnología, este equipo se dedica a explorar la conexión entre el arte y la inteligencia artificial. Su método se conoce con el acrónimo GAN, que significa ”red de confrontación generativa”, capaz de crear obras artísticas.

“El algoritmo se compone de dos partes”, dice Caselles-Dupré. “Por un lado está el Generador, por el otro el Discriminador. Alimentamos el sistema con un conjunto de datos de 15.000 retratos pintados entre el siglo XIV y el XX. El Generador crea una nueva imagen basada en el conjunto, luego el Discriminador intenta detectar la diferencia entre una imagen hecha por el hombre y una creada por el Generador. El objetivo es engañar al discriminador para que piense que las nuevas imágenes son retratos de la vida real. Entonces tenemos un resultado”.

Los detalles

El cuadro está firmado por el “artista” con una curiosa fórmula logarítmica min G max D Ex[log(D(x))] + Ez[log(1-D(G(z)))].

Uno de los puntos más seductores de la obra de Edmond Belamy es que se aleja de la idea humana de un retrato del siglo XVIII. Justamente, el género del retrato es de los más complejos para que intervenga una IA, ya que los humanos están muy sintonizados con las curvas y las complejidades de un rostro de una forma que una máquina no puede.

Hicimos algunos trabajos con desnudos y paisajes, y también intentamos alimentar los conjuntos de algoritmos de obras de pintores famosos. Pero descubrimos que los retratos son la mejor forma de ilustrar lo que queríamos expresar, y es que los algoritmos son capaces de emular la creatividad”.

Y aquí es donde entramos en el debate que al principio planteábamos, ¿son las máquinas creativas?, en ese caso, ¿podrían generar arte?

¿Hasta que punto es considerada esta obra como artística?

Si definimos una obra de arte como una imagen producida por una inteligencia con una intención estética probablemente sí. Sin embargo, si se define el arte más ampliamente como un intento de decir algo sobre el mundo más profundamente para expresar las propias sensibilidades, ansiedades y sentimientos de uno, entonces el arte producido por una IA se queda corto.

Hugo Caselles-Dupré de Obvious reconoce que “de seguro, la máquina no quiso poner emociones en las imágenes”. Y en términos de investigación, la idea de que un robot tenga una experiencia de mundo abierto y la use para hacer algo nuevo, eso es pura ciencia ficción por ahora”.

Eso deja abierta la cuestión de la autoría. ¿Es realmente el algoritmo, como lo indica la firma en el retrato de Belamy? Según Caselles-Dupré, “Si el artista es el que crea la imagen, esa sería la máquina”. “Si el artista es el que sostiene la visión y quiere compartir el mensaje, entonces seríamos nosotros”.

En otros lugares del mundo donde se trabaja con IAs a nivel artístico e histórico, Ahmed Elgammal, director del Laboratorio de Arte e Inteligencia Artificial de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, está trabajando con un sistema llamado CAN, una red “creativa” y no “generativa”.

Elgammal está de acuerdo:  “Sí, si observa la forma e ignora las cosas de las que trata el arte, entonces el algoritmo solo genera formas visuales y sigue los principios estéticos extraídos del arte existente. Pero si considera todo el proceso, entonces lo que tiene es algo más parecido al arte conceptual que a la pintura tradicional. Hay un humano en el circuito, haciendo preguntas, y la máquina está dando respuestas. Todo esto es el arte, no solo la imagen que aparece al final. Se podría decir que en este punto es una colaboración entre dos artistas, uno humano y una máquina. Y eso me lleva apensar en el futuro en el que AI se convertirá en un nuevo medio para el arte“.

La polémica está servida.