Si ya nos sorprende como en China hacen uso del reconocimiento facial, todavía no hemos visto nada.

Además de utilizar sistemas biométricos en el transporte público o en las mismas gafas de la policía, ahora son los bancos chinos los que están utilizando esta tecnología para combatir el fraude y detectar mediante la expresión facial el nivel de fiabilidad de los clientes.

Ping An Technology, subsidiaria de una de las mayores aseguradoras del mundo, es la compañía detrás de este nuevo sistema que promete una fiabilidad del 99,8%. El miedo de los bancos, frente al uso que puedan hacer sus potenciales clientes de los préstamos, ha hecho que desarrollen estos sistemas que utilizan cámaras de smartphones para detectar minúsculas expresiones faciales e indicar cuándo un usuario está diciendo la verdad o no, gracias al uso de la IA.

Según los datos de los ingenieros de la propia compañía, éstos pueden reducir las pérdidas de los bancos en un 60%.

La tecnología

Este sistema es capaz de identificar hasta 54 microexpresiones breves e involuntarias (o tics) que la cara crea antes de que el cerebro tenga la oportunidad de controlar los movimientos faciales. Esto incluye los movimientos de los globos oculares que se mueven hacia adelante y hacia atrás y los parpadeos más rápidos, los que suceden en solo 1/15 a 1/25 segundos.

Esto quiere decir que los movimientos del rostro pueden durar menos 0.04 segundos, prácticamente imperceptibles por el ojo humano pero sí por este sistema des reconocimiento facial, que asegura un nivel de precisión altísimo.

Solo unos pocos minutos para tener los resultados

Para procesar la información del rostro y obtener el porcentaje de credibilidad se necesitan unos minutos. El momento inicial de la captura de la imagen se hace de manera inmediata pero el análisis posterior esta dividido en varias fases: procesado del rostro; registro del movimiento; detección de la expresión general y movimientos concretos como el de la boca, los ojos o la posición de la cabeza y, finalmente, un análisis de la propia imagen para detectar si hay algún tipo de falsificación.

Pero la empresa no utiliza el reconocimiento de las microexpresiones solo para decidir si prestar el dinero o no. En el caso en el que la tecnología detecte que algo no va del todo bien, ”meterá” al cliente en una lista de clientes a los que habría que realizarles una investigación adicional.

¿Cómo afectará esto a la privacidad de los clientes?

Como es de esperar, no todos están de acuerdo con este tipo de aplicaciones de reconocimiento facial.

Ping An no es la única empresa que está experimentando con estas tecnologías. El mismo cofundador de la compañía de reconocimiento facial Onfido, Husayn Kassai, dijo que los estudios académicos ”no siempre dieron resultados consistentes” sobre si los sistemas de microexpresión eran un indicador fiable de reconocimiento del engaño.

“Además, incluso si la viabilidad se demuestra a través de la investigación, existen serias cuestiones éticas en torno a este caso de uso”, dijo el Sr. Kassai. “Por ejemplo, tal sistema probablemente debería usarse sin que el usuario lo sepa para capturar las microexpresiones naturales, lo que genera dudas sobre el consentimiento informado del usuario”.

¿Vosotros creéis que un un escenario similar sería posible en Europa?

Parece que, bajo la nueva ley de protección de datos de Europa sería complicado rechazar la solicitud de un préstamo apoyándonos en un posible falso positivo de una tecnología, ¿no?