El Viernes de la semana pasada se publicaba un artículo en la prestigiosa revista Science cuyo título rezaba (traducido al castellano): Materia orgánica preservada durante 3.000 millones de años en rocas sedimentarias del cráter de Gale, Marte.  Sí, estoy de acuerdo, los científicos somos a menudo horribles a la hora de poner títulos a las publicaciones. Pero, ¿qué significaba este hallazgo?

A tenor de los artículos de corte divulgativo que han ido apareciendo en avalancha desde entonces, se podría pensar que se ha descubierto que Marte era 100% habitable hace miles de millones de años, con sus playas y arbolitos y todo lo bucólico-pastoril que te puedas imaginar, o incluso que se ha descubierto vida en el planeta rojo. Lamentablemente no ha sido así, ni siquiera parecido.

Lo que se publicaba es un descubrimiento espectacular, que allana mucho el camino hacia la comprensión de nuestro sistema solar y, en concreto, de nuestra vecina Marte.

Sin embargo, dista mucho de lo que se ha hecho entender en algunos medios (afortunadamente muchos han corregido sus publicaciones). Como en Rewisor nos gusta explicarte las cosas tal y como son, vamos a intentar entender este gran hallazgo.

Las misiones Viking

Retrocedemos hasta 1975, año en que se pone en marcha el programa Viking de la NASA. Las sondas Viking 1 y 2 estaban diseñadas para la búsqueda de vida a través de la detección de compuestos orgánicos en la atmósfera y superficie del planeta rojo. Desafortunadamente, estas sondas no fueron capaces de detectar compuestos orgánicos en la superficie marciana.

Atardecer marciano desde la sonda Viking 1. Crédito: Wikipedia

Por si alguien lo está pensando, todas las misiones espaciales que visitan a nuestra vecina Marte están cuidadosamente depurados de forma que no la contaminen con moléculas orgánicas de nuestro planeta, y de esa manera no nos confundan a la hora de buscar las que son propias de allí. Ah, pero espera, ¿que qué es una molécula o compuesto orgánico?… pues tienes toda la razón…

¿Qué es una molécula o compuesto orgánico?

Pues mira, es realmente sencillo, son todas aquellas moléculas o compuestos (agrupaciones de átomos) que contienen carbono (C), a excepción de unos pocos como el CO (monóxido de carbono) y el CO2 (dióxido de carbono). Se podría decir que son raros, en términos porcentuales, en nuestro planeta pero que sin embargo son una pieza clave de la vida tal y como la conocemos.

Existen muchos tipos de compuestos orgánicos que son producidos por seres vivos, por ejemplo el metano, que se produce, entre otros muchos procesos, en nuestras flatulencias (piénsalo la próxima vez que te entren ganas en público).  Sin embargo, existen muchas otras clases de compuestos orgánicos que no son producidos por seres vivos, que pueden ser producidos en el espacio (ya que se producen por todas partes) y luego caer en meteoritos, asteroides o cometas, o que incluso se formen en procesos químicos que nada tengan que ver con seres vivos. Es decir, que se espera que haya compuestos orgánicos casi en cualquier planeta.

Pero entonces, ¿por qué las sondas Viking no encontraron nada? Se cree que alto nivel de radiación UV que recibe el planeta rojo, la radiación ionizante o compuestos oxidantes, pueden ser los causantes de la destrucción de estos compuestos. Aún así, es raro que no encontraran aunque sea los desechos de estos procesos, así que, ¡nueva misión a Marte!

Llega SAM a bordo del Rover Curiosity…

El 6 de Agosto de 2012 aterrizó en Marte Curiosity, llevando consigo un instrumento denominado SAM (Sample Analysis at Mars) cuyo propósito es el de buscar moléculas orgánicas sobre la superficie del planeta.

Rover curiosity. Crédito: NASA.

En 2015 pudimos ver los primeros análisis de los datos recogidos por SAM. Estos parecían apuntar a la presencia de moléculas orgánicas en la superficie del planeta rojo, sin embargo, poco después se demostró que las muestras podían estar contaminadas con un tipo de sal reactiva que invalidaba las conclusiones. Habría que esperar por tanto a encontrar una forma de evitar este tipo de contaminaciones.

¡Y por fin aparecieron!

¡Y se ha encontrado la manera de evitarlo! En el artículo mencionado al comienzo de este post, los autores analizan muestras del SAM a temperaturas realmente altas (alrededor de 400ºC) ya que de esta manera se aseguran que ninguno de los agentes contaminantes está presente (¡cosas de químicos!). Este estudio es realmente fiable, el análisis de los datos recogidos desde 2013 se contrasta con todas las posibles fuentes de contaminación, y además, se hace de forma realmente meticulosa.

Marte. Crédito: NASA/JPL/USGS

Los resultados son clarísimos, se han detectado por fin moléculas orgánicas en Marte, no cabe lugar a dudas. Pero es que además, en otro artículo publicado el mismo día que el anterior, se establece que la cantidad de metano (acordaos que el metano es orgánico) presente en la atmósfera marciana varía con las estaciones. Es decir, que durante el verano, y comienzos de otoño, la cantidad de este gas en la atmósfera es sustancialmente mayor que durante el invierno y la primavera.

¿Qué podemos y qué no podemos concluir de estos resultados?

Desde luego lo primero que tenemos que decir es que los resultados de estos dos estudios no implican la existencia de ningún tipo de vida en Marte. Ni siquiera implican que haya habido vida en Marte en algún momento. Aún así, los resultados son espectaculares y añaden mucha más información al debate sobre la existencia de vida más allá de nuestro planeta.

Visión artística de cómo podría haber sido el cráter de Gale hace miles de millones de años. Crédito: Kevin Gill.

La presencia de moléculas orgánicas en el cráter de Gale, lugar donde el SAM recogió las muestras, apuntan a que esta zona de Marte pudo ser habitable hace 3.500 millones de años. Hay que destacar que el término habitable siempre se refiere a la vida tal y como la conocemos en la Tierra. Es decir, que es muy probable que el cráter de Gale tuviera condiciones similares a las de la Tierra en aquél periodo. Sin embargo, aún no se sabe cuales son los orígenes de la vida y, por lo tanto, no se puede decir nada en este sentido.

A esto tenemos que añadir que se desconoce el mecanismo por el cual existen moléculas orgánicas en Marte, podría ser por la existencia (actual o pasada) de seres vivos o (como decíamos) por cometas, asteroides, etc…

El mecanismo que explica la presencia estable de metano, así como los ciclos estacionales que se han descubierto en la atmósfera del planeta rojo tampoco está claro.

Muchos procesos geológicos producen metano, pero también podrían ser debidos a… ¡gigantescas flatulencias de seres marcianos! En cualquier caso, estos estudios suponen un avance espectacular en la búsqueda de vida extraterrestre. Pero aún habrá que esperar un poco para estar seguros de que existe vida más allá de nuestro pequeño punto azul pálido.