Si tienes coche y vives en el centro sabes que ese montón de metal y gasolina que al principio fue un símbolo de libertad te hace sentir la persona más miserable del mundo cada vez que llegas a casa y te pasas el resto de la tarde intentando aparcarlo. A lo mejor no te pasa eso exactamente, porque tienes plaza de garaje. Pero entonces el sufrimiento llega cada fin de mes, cuando te das cuenta de que lo que pagas por esa plaza es lo que paga tu hermana por su piso de 3 habitaciones en Valencia. Ya tienes esa sensación en el estómago y todavía no hemos empezado a hablar del precio de la gasolina, el seguro, las revisiones anuales, el ticket de la ORA, la ITV… Reconócelo, conducir mola, pero tener coche es la m$%&da.
Bienvenido al carsharing.

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El carsharing es un sistema de alquiler de coches (o furgonetas) por minutos y horas que te permite disfrutar de todas las ventajas de tener un coche, sin los inconvenientes.

El primer sistema similar apareció en Zurich en el 1947 y su nombre se pronuncia como si estornudases muy fuerte: Selbstfahrergenossenschaft. Desde entonces varios modelos similares se han intentado instaurar en Francia, Holanda, Inglaterra y Suiza, pero con poco éxito, hasta finales de la década de los ’00, cuando la revolución digital de las apps y los teléfonos móviles facilitó su uso e implementación.

Manual de uso.
El funcionamiento puede ser difícil de entender al principio, pero una vez lo has hecho es bastante sencillo. Lo primero es encontrar la empresa que mejor se ajuste a tus necesidades, pero nosotros las hemos probado todas y puedes averiguar cuál es la que más te conviene aquí.

Cómo darte de alta.
Casi todas ofrecen la opción de darte de alta online o vía telefónica, lo que agiliza la gestión, poniendo como única condición la presentación física (y no siempre, a algunos puedes enviarles una copia escaneada) de tu DNI y carnet de conducir, momento en el que te dan una tarjeta (una vez más, no siempre) con la que se abren los coches, aunque muchas te permiten hacerlo desde la app instalada en tu smartphone.

Reserva, conduce y despreocúpate.
La mayoría tienen los coches en parkings abiertos 24 horas, distribuidos por la ciudad, cubriendo zonas más o menos grandes dependiendo de su parque de vehículos. Lo único que tienes que hacer para disponer de uno es reservarlo con antelación y eso puedes hacerlo un minuto o semanas antes de cogerlo, según tu necesidad o urgencia. Las reservas se pueden hacer a través de la propia app o llamando al teléfono de reservas.

Como no necesitas el mismo coche para ir de compras a Ikea que para ir a cenar con tu pareja, con el carsharing puedes tener el coche que quieras en función de lo que necesites durante el tiempo que vayas a usarlo. En los parkings encontrarás varios modelos con distintas capacidades (2, 4 o hasta 7 plazas dependiendo de la empresa), diferentes categorías (deportivos, utilitarios, furgonetas) y el precio varía en función del vehículo cargando entre 2€ y hasta 9€ por hora, dependiendo de la empresa.

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Otra de las ventajas es que nunca tendrás que sacar tu cartera en una estación de servicio para pagar la gasolina. En parte porque muchos de los coches son eléctricos y por otro lado, todos guardan una tarjeta en el interior del vehículo para realizar el pago. Da igual que llenes el depósito o que eches solo unas gotas porque te apetecía pararte a comprar patatas y una botella de agua, solo te cargarán la gasolina que hayas consumido, no la que hayas recargado.

Otra de las opciones y la más recomendable para trayectos muy cortos y dentro del núcleo urbano es la de Car2Go, la única empresa que por el momento no usa parkings sino que tiene los coches (eléctricos biplaza, eso sí) aparcados en la calle y que se pueden localizar y reservar hasta con media hora de antelación a través del móvil.
Estos coches se pueden devolver aparcándolos en cualquier plaza de parking de línea azul o verde, siempre y cuando no haya limitación horaria ni carga y descarga. Al ser eléctrico ni tú ni la empresa paga por el aparcamiento. Magia.

Por si todo esto no fuera suficiente, empresas como Avancar, perteneciente a la internacional ZipCar, o Car2Go, de Moovel, que tienen coches en otros países, permiten al usuario el alquiler de vehículos si en algún momento se encuentran de viaje en alguna de las ciudades en las que prestan servicio.

Seguro de responsabilidad civil.
Cada empresa tiene su propia política pero todas tienen una prima máxima (algunas tan altas como 500€) pero también las hay que ofrecen un seguro a todo riesgo por una cuota anual de menos de 100€ para poder conducir tranquilo sin miedo a rozarte con cualquiera de los millones de obstáculos que convierten la zona centro de las ciudades en un circuito de Super Mario Kart.

Ventajas del carsharing.
Por dónde empezar… el carsharing es uno de los mejores avances en movilidad urbana de los últimos años. Para el usuario supone la tranquilidad de no tener que preocuparse por su vehículo cuando no está conduciéndolo. No pagas parking, ni seguro (prácticamente), ni mantenimiento, ni vives con el miedo a que te quemen, te rayen o te abran el coche mientras duermes. Todos esos gastos se comparten entre los otros usuarios que, además, están obligados al igual que nosotros a devolver los vehículos en tan buenas condiciones como los recibieron, penalizando la empresa el uso irresponsable, el exceso de suciedad y cualquier daño que se pueda ocasionar al vehículo. Esto te puede llegar a hacer ahorrar alrededor de 4000€ al año. Eso son unas buenas vacaciones y si no mira aquí.

Con la ciudad en la que vives, tus vecinos y el medioambiente ocurre lo mismo. La mayoría de los coches pasan aparcados hasta un 97% de su vida útil sin embargo ocupan espacio que se lo quitan a personas, perros, patines y bicicletas. Piensa esto: cada coche de carsharing quita de la circulación entre 15 y 20 coches privados.

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¿Sorprendido?
La primera vez que me contaron esto pensé que era un engaño. Parecía el GTA III pero sin armas. No me podía creer que me fuesen a dejar un coche durante una hora por 2€ más 0,28 céntimos el kilómetro, sin pagar gasolina, mantenimiento, ni parking. Ahora cojo coches en la puerta de mi casa y los dejo en la calle de un restaurante a 6 kilómetros de ella y no solo no necesito sacar de él al conductor que lo llevaba y disparar a la policía, sino que además estoy haciendo algo bueno para todos.
Es aún mejor que el GTA…