Tras convertirse Christie’s en la primera casa de subastas del mundo en subastar un cuadro generado por una IA, el debate sobre si una IA puede o no crear verdadero arte no ha hecho más que avivarse aún más.

En el caso de que se llegara a un consenso global en el que se aprobara que sí pueden generarlo, del mismo modo que una persona, ¿cuáles serían las implicaciones para el futuro de la creatividad?

En un mundo donde la automatización es cada vez mayor, se plantean grandes cuestiones sobre la transformación que está sufriendo y sufrirá el rol de los humanos en muchas disciplinas, pero la opinión popular entre los creativos es que el arte es un proceso mediante el cual los seres humanos expresan emociones o ideas, filtrándolo a través de su experiencia personal ubicándolo en un contexto cultural más amplio. Esto sugiere que, lo que una IA es capaz de generar bajo las órdenes de informáticos y programadores no es arte ni creatividad propia.

De hecho, si leemos la definición de ‘arte’ en la RAE, dice que es la “Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.” Así que si nos ciñésemos a esta definición, como la IA no tiene (de momento) la capacidad para interpretar lo real, si no que trabaja a partir de datos, no podría considerarse arte cualquier ninguna creación suya.

Jennifer Sukis, Design Principal AI & Machine Learning para IBM y profesora de Advanced Design for AI para la Universidad de Texas, opina que “el arte es algo que creamos para entender quiénes somos. Estamos luchando por una manera de expresar lo inexpresable. Comunicar más allá de las palabras.”

La obra generada por el colectivo artístico Obvious con sede en París está firmada por el “artista”: min G max D Ex[log(D(x))] + Ez[log(1-D(G(z)))]. Esta decisión, plantea preguntas como la de si el autor de la obra debería ser Obvious o, dado que los humanos son los que han enseñado a programar a la IA, debería ser el equipo humano detrás del algoritmo el autor definitivo de la obra.

Obra: ‘Edmond de Belamy’ Autor: min G max D Ex[log(D(x))] + Ez[log(1-D(G(z)))]

Obras generadas por IA

En 2015, un equipo de investigadores de Google lanzaron DeepDream; una herramienta que usa redes neuronales para generar espectaculares y alucinógenas imágenes de paisajes a partir de fotos, sacando a la luz un nuevo estilo.

Autor: Thorne Brandt

En 2016 surgió New Rembrand, una obra de arte generada por ordenador e impresa en 3D, desarrollada por un algoritmo de reconocimiento facial que durante 18 meses analizó los datos de 346 conocidas pinturas del pintor neerlandés del siglo XVII, Rembrandt Harmenszoon van Rijn.

Obra: New Rembrandt (2016)

Derechos de autor

Las obras generadas por inteligencia artificial podrían tener implicaciones muy importantes en cuanto a los derechos de autor.

Hasta ahora, la autoría de una obra generada por un ordenador no ofrecía duda en cuanto a la autoría, pues estos solo servían de apoyo y herramienta (como lo es un lienzo o un carboncillo) a los humanos para poder llevar a cabo la creación artística deseada. Pero con la transformación y avances en esta tecnología donde las IAs ya no sirven solo como herramientas si no que son capaz de tomar decisiones durante el proceso creativo sin intervención humana difuminan la clara distinción a la que nos hemos enfrentado hasta ahora.

España y Alemania, por ejemplo, únicamente permite la protección por derecho de autor a las obras generadas por seres humanos.

La decisión de si una obra de arte, musical o lingüística generada por un ordenador puede o no tener derechos de autor, cambiaría completamente el juego. De no tenerlos, cualquiera podría utilizar libremente estas creaciones repercutiendo de forma negativa a aquellas empresas que han invertido dinero en conseguir las herramientas necesarias para producir esas piezas, desencadenando un freno para la inversión en sistemas automatizados e interferir en el proceso creativo. ¿Para qué voy a invertir en sistemas automatizados si no hay posibilidad de adjudicar derechos de autor? podrían pensar muchos inversores.

Crédito: Mario Klingermann

Por otro lado, podría llevar a cabo otros problemas como un mayor uso de estos sistemas para abaratar los costes de personal, enfrentándonos a la pérdida de estos puestos de trabajo que desde siempre han desempeñado los humanos.

En países como Honk Kong, India, Reino Unido o Nueva Zelanda, existe la opción de conceder la autoría al programador/a del programa usado por la IA para generar la obra. “En el caso de una obra literaria, dramática, musical o artística generada por computadora, se considerará que el autor es la persona que realiza los arreglos necesarios para la creación de la obra”.

Esto genera una duda: ¿debería la ley conceder la autoría al desarrollador del programa o al que usa el programa para generar la obra?

Poco a poco, las obras generadas por algoritmos desdibujarán aún más la línea entre la creación humana vs. máquina y, llegado el momento, no seremos capaces de distinguir entre una obra humana y no humana y entonces, ¿qué haremos?

Crédito: Mario Klingermann

Para Andrés Guadamuz, profesor titular de Derecho de Propiedad Intelectual, Universidad de Sussex (Reino Unido), “el enfoque más sensato sería conceder el derecho de autor a la persona que hace posible el funcionamiento de la inteligencia artificial;  en este sentido, el modelo del Reino Unido parece el más eficaz. Este enfoque garantizará que las empresas sigan invirtiendo en la tecnología, con la seguridad de saber que obtendrán rendimientos de su inversión.”

Y yo me pregunto; si el robot Sophia (el primer robot en tener la ciudadanía de un país) creara una obra, ¿se le concedería el derecho de autor a ella o a su creador?