El próximo mes de Octubre veremos en el Teatro Campoamor de Oviedo lo que significará un merecido reconocimiento a la detección de las ondas gravitacionales. Y es que el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2017 ha sido otorgado conjuntamente a Kip Thorne, Barry Barish y Rainer Weiss, padres del observatorio LIGO, pionero en la detección de las ondas gravitacionales.

Los tres premiados. De izquierda a derecha: Barry Barish, Kip Thorne y Rainer Weiss. Crédito: elcultural

Weiss y Thorne fueron quienes, en los años ochenta, diseñaron el experimento LIGO. El primero sentando las bases de los interferómetros que más tarde serían de vital importancia en la detección de estas ondas, y el segundo analizando qué tipo de eventos podrían generarlas. Barish, sin embargo, fue el director de LIGO desde 1997 hasta 2006, impulsando la creación de la colaboración experimental que reuniría investigadores de todos los rincones del planeta. Para los interesados, a continuación os dejamos una breve explicación de las ondas gravitacionales y el experimento LIGO.

Mucho se ha escrito ya sobre estos tres grandes investigadores, y con toda razón. Cada uno de ellos acumula méritos más que suficientes para ser galardonados con este premio, y muy probablemente también veremos que, al menos alguno de ellos, recibirá un Premio Nobel.

Nosotros, no obstante, queremos centrarnos en Kip Thorne. ¿Por qué? pues porque entre sus muchos logros, vamos a aprovechar esta oportunidad para agredecerle que diera vida a la película Interstellar. El primer film de ciencia ficción que es más científico que ficticio. Y eso nos gustó, ¡y mucho!

Poster de la película Interstellar

Agradecidos por el legado de Interstellar

Estamos muy agradecidos. Agradecidos por enseñarnos que, cuando se tienen los medios y las ganas, se puede hacer llegar la Ciencia a todo el mundo. Se puede hacer dejar boquiabierto, y lo que quizás es más importante, con sed de conocimiento, a millones de espectadores que vibraron con esta película.

Y es que lo mejor de todo es que detrás de esto hay un astrofísico de renombre, Kip Thorne, que es capaz de sostener todas y cada una de las teorías que la película nos muestra. Porque la Ciencia en sí misma, sin ficción, puede ser maravillosa.

Escena de la película Interstellar. Planeta Miller, con el agujero negro (Gargantua) de fondo. Este agujero negro fue creado para la película siguiendo las ecuaciones de la Relatividad General de Einstein.

Así que gracias. Gracias por mostrarnos de forma tan explícita que la gravedad altera el tiempo. Gracias por mostrar que las fuerzas de marea podrían crear olas gigantescas. Gracias por enseñarnos que uno podría atravesar el horizonte de sucesos de un agujero negro sin que nada le pase. Gracias por mostrar que un agujero de gusano podría comunicar dos regiones del Universo “separadas” por miles de millones de años luz. Gracias por poner encima de la mesa teorías que pudieran contener dimensiones temporales a través de las cuales se podría viajar en cualquier dirección. Y mucho más. ¡Muchas gracias!

Esperemos que este sea solo el comienzo de un nuevo género

Y es que como dice Michio Kaku, físico teórico y uno de los divulgadores científicos más aclamados, Interstellar podría sentar las bases de un nuevo paradigma del género de ciencia ficción. Esta película ha venido a demostrar que si se deja volar la imaginación alrededor de la Ciencia y del Arte, la mezcla es claramente una mezcla ganadora.

De nuevo, enhorabuena a los tres nuevos ganadores del Premio Princesa de Asturias de este año. Junto con la colaboración experimental de LIGO, compuesta por muchas personas a las que también hay que reconocer su mérito por el gran trabajo que se ha hecho, habéis destapado una nueva forma de mirar al Universo. Quién sabe, igual en la próxima película de este tipo las ondas gravitacionales juegan un papel protagonista, pero no como ficción, si no como una realidad que ya está a nuestro alcance ¡y nos fascina!