En mayo de 2016 se estrenó Pearl, un corto producido por Spotlight Series, el laboratorio cinematográfico de Google y nosotros no pudimos ignorarlo.

Pearl es especial, no solo por contar una historia transgeneracional, con una banda sonora pegadiza y emotiva, y una paleta de colores con un aroma 100% Pixar pero sin perder su originalidad, sino porque además de todo esto, conseguía superar muchas de las limitaciones propias del medio. Las transiciones de escena a escena, el manejo del paso del tiempo y la libertad de movimiento del espectador, que muchas veces se convierte en un problema, en Pearl no son más que ventajas.

¿Quién no ha sacado alguna vez la cabeza por la ventanilla del coche mientras su padre conducía? ¿Cuántas horas de viaje hemos pasado en un coche con amigos, familia y seres queridos sin sentirnos encerrados? Todo lo contrario, el coche se convierte en otro de los protagonistas de nuestros viajes y en Pearl eso está usado con una maestría única y, tratándose de un formato recién nacido, absolutamente original. Pero su hay algo por lo que de verdad destaca es porque Pearl consigue que todos esos ‘gimmicks’ técnicos pasen a un segundo plano. Es la historia lo que de verdad te envuelve. Su música, sus protagonistas, el tiempo, el coche, el padre, los amigos y, cómo no, ella. Pearl.

Eso es lo que debe haber embaucado a los miembros de la Academia, ver que la VR es mucho más que disparos, sustos y sensaciones físicas. Puede haber emoción y empatía como en ningún otro medio y eso es algo que este cortometraje demuestra a la perfección.

La realidad virtual todavía tiene muchas barreras que superar pero en este corto vemos que todo es posible. Los otros 4 cortos nominados al Oscar a Mejor Corto Animado son ‘Blind Vaysha’, ‘Borrowed Time’, ‘Pear Cider and Cigarrettes’ y ‘Piper’, el favorito de los 5 al haber sido producido por Pixar, pero conviene recordar que Patrick Osborne ya ganó una estatuilla por Feast en 2014, así que puede que este año repita celebración.

Por si no lo habéis visto, os recomendamos usar unas Google Cardboard o algo similar si pensáis hacerlo a través de YouTube, pero si tenéis la ocasión, no dejéis de probar la versión para HTC Vive, donde las posibilidades se multiplican.

Os dejamos con la versión casera: