“Magic Leap es un montón trágico”. Así titula Palmer Luckey un post en su blog en el que comparte sus opiniones tras probar el ML1, el kit de desarrolladores de una de las startups LA STARTUP de VR más hypeada del mercado.

Palmer Luckey, el jovencísimo y multimillonario fundador de Oculus, empresa pionera de la nueva ola de realidad virtual y leyenda viviente de su sector, ha arremetido duramente contra el primer modelo de Magic Leap. Con algún halago garabateado en el post, Luckey parece coger carrerilla para arremeter contra los muchos defectos y decepciones con los que se ha topado en su prueba del producto.

Pero el CEO de Anduril no se limita a criticar las características técnicas (aunque las ponga finas), sino que se recrea, puede que también por motivos personales, en la exageración de las promesas hechas por Magic Leap que ni se han acercado a cumplir.

La empresa es famosa por prometer un dispositivo de realidad mixta con un nivel tecnológico superior a cualquier expectativa y no fuimos pocos los que nos lo creímos. Sin embargo, en palabras de Luckey, ML1 “no es tanto un kit de desarrollo funcional como un instrumento de hype rimbombante que casi nadie es capaz de utilizar para algo que merezca la pena”.

¿Un montón de malas decisiones?

Para Luckey la empresa de Rony Abovitz ha pecado de tomar malas decisiones de diseño en favor de crear un producto más ligero y vistoso.

Foto: Palmer Luckey

“El sensor de movimiento (de los mandos) es malo”. Así de directo se muestra Luckey al habar de los controles. Parece que el sensor magnético de las ML1 da fallos al usarse cerca de estructuras metálicas grandes, “está bien si vives en una casa de palos, pero es malo si quieres trabajar en cualqueir tipo de entorno industrial”.

La falta de clicker en el trackpad tampoco le convence, “es pésimo para la precisión”, y la colocación del sensor les ha obligado a equilibrarlo con contrapesos, haciéndolo pesado. “Le da una sensación de calidad al principio pero es una mierda para la ergonomía a largo plazo.

No tan mágico

El casco, o “Lighwear”, era la piedra angular de Magic Leap, pero a Luckey no parece convencerle demasiado. El cristal es opaco, dificultando el uso en interiores, y parece que esa nueva tecnología de la que hablaban a los inversores no está por ninguna parte.

Magic Leap ha habldo de una tecnología sin igual. Decían que no era e casco, sino la lente, hablaron de su “Photonic Lightfield Chip” pero según Luckey utilizan la misma tecnología que Microsoft Hololens lleva años usando.

Malo para Magic Leap, bueno para nadie

El acierto del post de Luckey está en señalar el que es el peor de los errores de Magic Leap: generar desconfianza en la realidad virtual.

En su afán por conseguir toda la financiación posible creando expectativas disparatadas que no llegan a ver la luz, Abovitz y su equipo refuerzan el mito (desgraciadamente acertado en muchos casos) de que la VR es una industria de vendemotos.

Hay algo de amargor en sus palabras que probablemente tenga que ver con su dramática salida de Oculus, que le obligó a hacerse a un lado del sector de la VR/AR/MR de entretenimiento para aplicaciones más controvertidas.

Es posible que haya rabia o incluso envidia, pero no le falta razón. Abrovitz por su parte ha respondido con unos tuits en los que expresa sus sentimientos y enfado con referencias de anime. En este caso, Avatar: The Last Airbender, aunque al menos uno de ellos no le ha salido como esperaba.