El Model 3 de Tesla ha llegado al fin a las manos de sus 30 primeros propietarios. Si piensas que esto no es más que el lanzamiento de otro coche eléctrico, abróchate el cinturón. Tesla no ha lanzado un producto; ha creado el iPhone de los coches.

Cuando Steve Jobs presentó el iPhone en 2007, no presenciamos el nacimiento de un producto sino el de una nueva era en la telefonía móvil y, de alguna manera, del comportamiento humano.

El Model 3 de Tesla, presentado el pasado viernes en una esperadísima fiesta organizada por Elon Musk, CEO de Tesla y mucho más, hará lo mismo pero con (y desde) el sector del automóvil. Déjanos contarte cómo.

La realización del sueño eléctrico

La llegada del Model 3 supone la culminación de la primera fase del plan maestro de Elon para una transición a otra forma de transporte a escala global.

La apuesta de Elon Musk por los motores eléctricos fue considerada una locura y objeto de burla por gran parte de la industria e incluso en el mismo Silicon Valley. Sin embargo ha sido la apropiación de ese terreno y la inversión en innovación y mejora lo que ahora nos permite disfrutar de una posible transición energética.

El Model 3, con su precio moderado (para estándares norteamericanos) y diseño inteligente puede ser el anzuelo que el resto de consumidores muerda para dar el salto al coche eléctrico. Eso supondría una reducción en las emisiones de CO2 verdaderamente significativas. Pero eso no es todo…

Autonomía por defecto

Todos los coches de la casa tienen un sistema propio de conducción autónoma, el famoso Autopilot de Tesla. De momento es semi-autónomo, realizando sus funciones solo en autovía y siempre bajo la supervisión de un humano, pero en breve habrá una versión 100% autónoma. ¿Lo mejor? no hará falta pasar por el taller.

El software de los coches de Tesla se actualiza como lo hace un móvil. A distancia y a través de la red así que, alguna mañana, sus dueños se despertarán y su coche les dará la buenanueva: no tendrás que volver a conducir si no quieres.

Los vehículos autonómos no son una tendencia sino una necesidad. Solo en Estados Unidos se estima que haya alrededor de 40,000 accidentes mortales por errores humanos al volante cada año. Esa es la cifra de vidas que se podrían salvar con coches autónomos.

Además las carreteras se usarán de manera más eficiente, reduciendo el tráfico y las congestiones. Muchos expertos de hecho vaticinan que se prohíba la circulación de conductores humanos en los núcleos urbanos. Quien tenga un Tesla no tendrá que preocuparse por ello.

Un coche que trabaja para ti

Entre los muchos futuribles a los que Musk se adelantó (o al menos ha sabido adaptarse), están la aparición de Uber y el carsharing. ¿Quién querría comprar un coche cuando todos tengamos miles de ellos disponibles? Cualquier que quiera hacer dinero con él.

Eso es precisamente lo que harán los Tesla por sus dueños. Con tan solo dar a un botón en su app los coches entrarán a formar parte de una flota de vehículos autónomos que, en lugar de pasar hasta 22 horas al día en el garage, podrán dar servicio a quien los necesite.

Estos trayectos generarán ingresos a sus dueños mientras estos trabajan, duermen o están de vacaciones.

La culminación de un Plan Maestro

Tesla ha conseguido algo que muchos pensaban que sería imposible: que los coches eléctricos sean deseables y aspiracionales. Al igual que con el iPhone y antes que éste el iPod, ya había teléfonos y reproductores de MP3s antes de que aparecieran. La diferencia la marcó el diseño y las posibilidades que ofrecían.

Los coches eléctricos anteriores a la llegada de Tesla han sido fiambreras con ruedas, con un diseño torpemente futurista, poca autonomía y ningún atractivo. Poco a poco han ido haciendo lo posible por ponerse a la altura, como el BMW i3, pero aún así, no es lo mismo.

La pequeña y jovencísima empresa californiana ha conseguido en tan solo 10 años dejar totalmente descolocados a los fabricantes más grandes del mundo. Ahora Chevrolet, Mercedes y Nissan tienen que vérselas para no ser las Nokia del automóvil.

Todo porque Musk ha sido capaz de entender el futuro y adelantarse a él. Pero no todo será un camino de rosas.

Atención: curvas

Ahora Tesla debe enfrentarse a muchos retos, algunos de ellos especialmente difíciles de superar. Por un lado está la capacidad de producción. La empresa ahora debe entregar 500.000 Model 3s a todos aquellos que ingresaron 1.000 dólares por su pre-order. Su objetivo es fabricar 100 Model 3 para agosto y llegar a los 1.500 en septiembre. ¿Objetivos para 2018? medio millón de unidades. Eso es más de lo que construyó Porsche en 2016 según Wired.

Esto se suma a su objetivo de terminar las obras de la Gigafactory, construir al menos 2 más antes de que acabe 2018 y expandir su red de estaciones de Supercargadores por Norteamérica y el resto del mundo.

Todo esto se debe llevar a cabo mientras culmina sus preparativos para colonizar Marte, conectar nuestros cerebros a inteligencias artificiales y llenar Los Ángeles de túneles para terminar con el tráfico. Por mucho que lo admiremos, no sé si nadie querría estar en la piel de Elon Musk.

Aún así, prefiero estar en la suya a en la de cualquiera de sus competidores. A no ser que espabilen en tiempo récord, el futuro no parece tan brillante para ellos.