Los tiempos han cambiado tanto que hasta pasear tiene sus peligros. Y no los clásicos peligros de que te roben la cartera o que te atropelle un autobús, hablamos de que ahora las decenas de cámaras que hay por la calle nos escanean la cara y nos reconocen, sabiendo dónde estamos en cada momento y qué estamos haciendo. Y esto es peligroso en muchos niveles.

Es peligroso para nuestra intimidad, la cual es violada permanentemente, y es peligroso para nuestra libertad. Pero, ¿de qué forma es peligroso para nuestra libertad? Pues en la forma en que ni a una manifestación podremos ir a revindicar nuestros derechos o exigencias sin que se nos fiche la cara y se nos abra un expediente (o algo peor). Esto, por supuesto, aún no pasa en nuestro país, pero en lugares menos democráticos, pero con tecnologías muy avanzadas, ya ha empezado a suceder.

Por supuesto, y como es de naturaleza humana, ante este movimiento de control abusivo, la sociedad ha dado rienda suelta a su imaginación para ingeniar medidas que puedan contrarrestar el abuso. Y hoy os traemos una de las formas más originales y artísticas que hemos encontrado: a través de la moda.

En concreto hablamos de Ewa Nowak y Jaroslaw Markowitz, dos artistas que fundaron el estudio NOMA, centrado en el diseño industrial, y con el objetivo de poner a salvo la privacidad de las personas a través de sus creaciones artísticas.

Y la forma de hacerlo ha sido lanzando las “joyas faciales”, las cuales están pensadas para que los sistemas de reconocimiento facial no puedan escanear bien nuestras caras y así evitar que nos detecten y nos fichen. Como veis en las fotos muy cómodo no debe ser, pero tampoco es ese el objetivo.

Desde una especia de alhajas que nos cuelgan en la cara, a una máscara transparente pasando por una especie de casco medieval lleno de espejos. Todas estas creaciones quieren que nos burlemos de los sistemas de reconocimiento facial.

Y decíamos que el punto de todo esto no es crear complementos cómodos para no ser registrados por las cámaras, el objeto de todo es denunciar el hecho de que nos graban y nos detectan cada día sin nuestro permiso. Estas joyas son una denuncia pública de que algo no funciona, o así lo explica Henry Navarro, profesor de arte en la Universidad Ryerson (Ontario, Canadá) en una entrevista en la revista Slate.

Pero estos dos artistas no son los únicos que han desarrollado su trabajo entorno a esta cuestión, ya que tenemos el caso de Robinson Meyer, periodista del medio The Atlantic, el cual estuvo un tiempo pintándose como si de un soldado se tratase para evitar estas grabaciones indeseables. Para ello se pintaba según unos patrones geométricos llamados “computer vision dazzle” que están diseños para burlar los sistemas de detección informáticos.

Como veis, el ingenio humano es tan capaz de crear máquinas que nos controlen por la calle con el simple gesto de echar un vistazo a nuestra cara como de burlar esos sistemas de la forma más básica posible: el maquillaje o el disfraz. La moda al servicio de la revolución, la moda al servicio de la libertad.