En la misma semana en la que Trump, definitivamente, notificara la salida de Estados Unidos del acuerdo de París, una masiva alianza de más de 11.000 científicos han enviado el siguiente mensaje al mundo: si no hacemos cambios rápidos, profundos y duraderos en nuestras vidas pronto vendrá “un sufrimiento humano no contado”.

Durante más de 40 años científicos y expertos climáticos están avisando de una crisis climática y, sin embargo, no solo no han recibido la atención debida si no que, en algunos países, se han realizado aún menos cambios al respecto.

Tengo una abuela de 93 años, Catalina, y hablo mucho con ella sobre los cambios que estamos experimentando y sufriendo por dar la espalda a las advertencias sobre el clima y ella siempre me dice lo mismo: “esto no es nuevo. Recuerdo cuando vivía en Madrid hace 60 años y ya se hablaba sobre el cambio climático y nadie le prestaba atención”.

Siempre he pensado que uno de los peores defectos que tenemos los humanos es no prestar atención a los problemas futuros hasta que se convierten en problemas del presente. Es como cuando sabes que tienes que ir a correos a por un paquete y en vez de ir el día que recibes el aviso esperas al último y acabas yendo enfadado, corriendo y prometiéndote que nunca más volverás a hacerlo. Hasta que vuelvas a recibir otro aviso. Es lo mismo pero a gran escala. Es un problema de todos y del que nadie (más tarde o más temprano) va a poder escapar.

“Los científicos tienen la obligación moral de advertir a la humanidad de cualquier gran amenaza”, apunta el científico ambiental Thomas Newsome de la Universidad de Sydney. “De los datos que tenemos, está claro que estamos ante una emergencia climática”, añade.

Hace dos años, se escribió uno de los artículos más comentados sobre el clima, firmado por el grupo de científicos internacionales más grande de la historia. Ahora, Newsome y sus colegas han escrito otra advertencia urgente para el mundo. El documento, explora cuatro décadas de datos disponibles para el público que cubren desde el uso de energía, temperatura de la superficie, población, deforestación, porcentaje de hielo polar, emisiones de carbono hasta tasas de fertilidad.

Ayer, el artículo fue publicado ha reunido a más de 150 países.

“La crisis climática ha llegado y se está acelerando más rápido de lo que la mayoría de los científicos esperaban”, escriben los autores.

“Es más severo de lo previsto, amenaza los ecosistemas naturales y el destino de la humanidad”.

Las preocupaciones y conclusiones no son nada nuevo, pero exploran soluciones y algunos signos preocupantes como la creciente producción de carne, pérdida de árboles, tasa de natalidad y emisiones de carbono. Como contraste, la población humana sigue aumentando en unos 80 millones de personas al año mientras la deforestación del Amazonas sigue aumentando.

@xotot25

“A pesar de 40 años de negociaciones globales importantes, de manera general hemos llevado a cabo los negocios como de costumbre y esencialmente no estamos abordando esta crisis”, dice el ecologista William Ripple de la Oregon State University.

Uno de los primeros cambios radicales que deberemos abordar, para tratar de detener las peores consecuencias de esta crisis climática, será dejar de extraer y utilizar los combustibles fósiles, centrándonos en la tecnología renovable y de captura de carbono, modificar nuestra alimentación aumentando la ingesta de alimentos de origen vegetal y proporcionar servicios de planificación familiar a todas las personas, en especial a niñas y mujeres jóvenes.

Estos cambios suponen una modificación masiva de las conductas actuales de nuestros líderes. De tener éxito, el bienestar de la humanidad será mucho mejor en el único hogar del universo en el que, actualmente, podemos vivir.

Como avisan los autores, aún queda mucho por hacer, si lo que se quiere es evitar un punto de inflexión irreversible o la catastrófica “Tierra de Invernadero” que podría ir más allá de nuestro control.

Entonces, pongámonos a ello.

La investigación ha sido publicada en BioScience.