La casa de Pablo Escobar en Tulum pasó de ser un paraíso para el narcotraficante colombiano más famoso a un lujoso hotel boutique de 24 habitaciones.

La Casa Malca, que así es como se llama, se encuentra en el corazón de Tulum. Esta ciudad es reconocida por quienes buscan descanso e historias mayas, entre el océano y la selva tropical de la península de Yucatán, en México.

Lujosa pero aún, rústica, la casa invita a la brisa del mar y el sonido de las olas por sus grandes ventanales. Rodeada por una exuberante vegetación, las habitaciones son espaciosas y cómodas.

El fantasma de Pablo Escobar rodeado de arte

El art dealer de origen colombiano pero radicado en New York, Lio Malca, especializado en obras de Basquiat y Haring, también se enamoró del lugar cuando se topó con la propiedad abandonada durante uno de sus viajes a Tulum. Encontró la propiedad en un estado abandonado y la compró después de contactar con el dueño original (previo a Escobar) a quien había sido devuelta la propiedad después de la muerte del magnate del narcotráfico y decidió darle una nueva vida con ayuda de la obra de artistas como Marco Brambilla, George Condo, Keith Haring, Kaws, Vik Muniz, Marion Peck, Holton Rower, Kenny Scharf y Wayne White que ahora decoran las paredes de la tremenda mansión.

Después de un corto trayecto en coche por un sinuoso camino de palmeras, los huéspedes llegan a un patio cubierto con alfombras persas. Impecablemente decorada y con una localización ideal para quienes buscan un poco de privacidad y exclusividad.

La mansión que cuenta con más de 180 metros de playa es una más de las propuestas que hacen de Tulum un must en la lista de cualquier viajero. Se trata de algo más que alejarse durante unos días de la realidad, se trata de volver a conectarse con los sentidos.