Los grandes titanes de la tecnología llevan años luchando por revertir la muerte.

TODOS MORIREMOS. Esto no es solo un hecho, se trata de una verdad inmutable (por el momento) contra la que están combatiendo un puñado de exitosos empresarios de Silicon Valley.

El cofundador de Google, Sergey Brin, el presidente de Oracle, Larry Ellison, y por supuesto, nuestro amado Elon Musk, se están acercando a sus respectivas muertes con la misma actitud con la que cualquiera de nosotros nos enfrentamos a una situación de estrés.

Este grupo de personas influyentes conforman una especia de ”club” que se dedica a estirar los límites de la vida humana, de aproximadamente 120 a 1.000 años. Para ellos, admitir que morirán (o que lo hará en una línea de tiempo típica) es similar a aceptar la derrota.

¿Tú querrías vivir para siempre?

Pues si la respuesta es si estás de suerte. Varias empresas de biotecnología impulsadas por estos titanes del mundo tech, se dedican a la ”prolongación de la vida” o, como lo dicen otros, a resolver ”el problema de la muerte”. Esta una está respaldada por el multimillonario del sector tecnológico Peter ThielAubrey de Gray, a quien conocemos por sus famosas TEDtalks, Calico, el millonario laboratorio de longevidad de Google y la inversión de Jeff Bezos, de Amazon. Recientemente, la Academia Nacional de Medicina dedicó también financiación con el fin de ”acabar para siempre con el envejecimiento”.

“Todas estas personas que dicen que la muerte es natural y que es solo parte de la vida, creo que nada puede estar más lejos de la verdad”, dijo el cofundador e inversionista de Paypal, Peter Thiel, a Business Insider en 2012. Para él, “La muerte es un problema que se puede resolver”.

La longevidad, el nuevo tema de moda en la Bahía de San Francisco

Este tipo de declaraciones nos dejan claro que, aunque el resto de mortales aceptemos lo que nos llegará en un futuro próximo, hay otros que han comenzado a centrar todo su esfuerzo en la investigación sobre la longevidad; el nuevo proyecto favorito de Silicon Valley.

Un puñado de empresas ya están en el ‘ajo’

Para los que no conocíais estas empresas, vamos a nombraros algunas de ellas para que veáis que es un tema que están afrontando seriamente.

La primera es Calico, una compañía de biología respaldada por Google con el objetivo de solventar la muerte, así, como si se tratase de un tema de fácil abordaje. Otras compañías se preocupan por tratar enfermedades crónicas para ayudar a los humanos a vivir vidas más largas y mejores.

Human Longevity, Inc. usa algoritmos para predecir el riesgo de cáncer o una condición genética de una persona basada en una prueba genética. Verily, otra filial de Google, crea dispositivos que mejoran la calidad de vida de las personas con enfermedades crónicas como la diabetes y el Parkinson.

No todos son hombres

Cynthia Kenyon, la vicepresidenta de la investigación sobre el envejecimiento en Calico, estudió la prolongación de la vida mucho tiempo antes de que estuviera de moda y, en 2009, Elizabeth Blackburn recibió el Premio Nobel por su trabajo con los telómeros, tapones de proteínas en los cromosomas que podrían ser una de las claves para entender el envejecimiento, Liz Parrish, CEO de BioViva no quiere hacerte inmortal pero quiere que no te mueras nunca. Su compañía biotecnológica desarrolla terapias genéticas y regenerativas con el propósito de reprogramar tus genes para rejuvenecerlos.

Sin embargo, estas mujeres están concentradas en detener las patologías relacionadas con la edad, un concepto casi tan controvertido como la investigación sobre el cáncer, lejos de estar obsesionadas por conseguir la fuente de la eterna juventud.

Martine Rothblatt, fundadora de la escuela transhumanista Terasem Movement, nacida con cuerpo de hombre y aún con el nombre de Martin, se casó con Bina Aspen, su esposa, cuya conciencia lleva volcando en un robot humanoide llamado Bina48 para demostrar que es posible trascender la existencia biológica.

Bina48

La falta de una intervención científicamente probada para extender la vida no impide que los líderes tecnológicos prueben algunos por sí mismos. Peter Thiel recibe inyecciones de sangre extraída de jóvenes sanos, una técnica que no se ha demostrado que funcione en humanos y se basa en algunos estudios un poco escalofriantes en ratones.

Un adinerado grupo de afortunados

“La disparidad de riqueza en los Estados Unidos creará una ‘clase de señores inmortales'”, dijo el ex presidente de Facebook, Sean Parker, en un evento sobre innovación de cáncer en noviembre pasado. “Debido a que soy un multimillonario, tendré acceso a una mejor atención médica, así que … tendré, como, 160 años y seré parte de esta clase de señores inmortales”.

Pero, ¿merecen la pena estos esfuerzos, o son fruto del aburrimiento de adinerados empresarios que simplemente niegan sus propias muertes por arrogancia?

Puede que haya algo de verdad en que, una vez han conseguido cambiar el mundo parece que este se les queda pequeño.

El concepto de fe

Aquí es en el momento en el que entra a jugar un papel importante; la fe. Dónde se asigna y dónde no.

“La religión tradicional en el Área de la Bahía está siendo reemplazada por otro tipo de fe, una creencia en el poder de la tecnología y la ciencia para salvar a la humanidad“, según un artículo sobre el cristianismo en Silicon Valley publicado por Quartz. Una combinación de esta nueva filosofía de gobierno (lo que otros han llamado una “religión de la tecnología”) con líderes demasiado jóvenes para encontrar la paz en el concepto de la muerte.

¿Crees que el dinero (y un poco de auto-experimentación) pueden resolver un problema que afecta a la humanidad y no ha sido resuelto desde que surgió la vida?