La inteligencia artificial cambiará decisivamente la forma en que vivimos y trabajamos. Ayudará a que la humanidad aprenda más, desperdicie menos, trabaje de manera más inteligente, viva más y comprenda mejor y prediga casi cualquier cosa que pueda medirse.

Según informes recientes, China está gastando alrededor de 1.000 millones de dólares al año en IA. Francia, Alemania, Suecia y los Países Bajos están invirtiendo fuertemente en formas coordinadas, y Canadá y Corea del Sur también están persiguiendo estrategias nacionales específicas de AI. El Reino Unido ha anunciado un fondo de becas de £50 millones para atraer a los mejores investigadores de aprendizaje automático. Para que EEUU mantenga su fuerza y ​​juegue un papel decisivo en la configuración de estas tecnologías.

Sin embargo, las promesas y los beneficios de la IA y las tecnologías informáticas relacionadas conllevan riesgos, que incluyen amenazas a la privacidad, la seguridad pública, los empleos y la seguridad de las naciones. Dada la potente combinación de oportunidad y amenaza, los que están formando en educación superior deben encontrar formas de enseñar a los estudiantes a dar forma al futuro. Un futuro con IA.

 

Ahora, muchos estudiantes están optando por grados relacionados con la IA. Por ejemplo, en el MIT, el 40% de los estudiantes ahora se especializan en ciencias de la computación sola o en combinación con otras materias y hace apenas unos meses anunció la inauguración de una nueva universidad centrada exclusivamente en IA que se espera que sea inaugurada en 2022. De esta forma, se aseguran de que se gradúen preparados para llevar enfoques de computación intensiva a campos tan diversos como la biología molecular, la economía y la planificación urbana.

Los estudiantes saben que la informática es ahora tan indispensable como las matemáticas, y es lo que hará que sus carreras vuelen el día de mañana. Para preparar a la sociedad para las demandas del futuro, las instituciones deben equipar a los líderes del mañana para que sean “AI bilingües”

La tecnología nos pertenece a todos. Todos debemos estar atentos a los riesgos que plantea la IA, pero este no es el momento de tener miedo. Aquellas naciones e instituciones que están actuando desde ya para ayudar a dar forma al futuro de la IA, ayudarán a dar forma al futuro de todos.