Si durante los últimos diez días has alzado la vista más allá de la pantalla de tu móvil puede que te hayas cruzado con la mirada penetrante de Pedro diciéndote eso de “Haz que pase”, o puede que hayas contemplado la sonrisa Colgate blanqueador de Casado (su dentista sí que es un verdadero “Valor seguro”), habrás visto que Rivera no parece recuperar la “epicidad” de su primer desnudo por mucho que imprima y enmarque un montón de fotografías caminando ante lo que parece una explosión y a Iglesias la verdad es que no creo que le hayas visto demasiado… creo que está metido en casa releyendo la Constitución una y otra vez.

Por el contrario, si te has ceñido al mundo virtual y a las redes sociales, lo que es posible es que hayas interactuado con alguna de las cuentas de bots que apoyan a Pablo Casado desde la convocatoria de elecciones del pasado febrero.

En este momento hay más de 100 cuentas de Twitter activas que se encargan de promover los mensajes de campaña del candidato a la presidencia del gobierno del Partido Popular.

Cada uno de estos perfiles comparte una serie de características: se crearon a partir de marzo, se limitan a establecer un diálogo marcado por los hashtags de la campaña del partido y cuentan con avatares sospechosamente similares, según ha demostrado el usuario de Twitter “Proscojoncio”.

La creación de las fotografías de estos presuntos votantes acérrimos puede llegar a resultar cómica. Los creadores de estos personajes han recurrido a aplicaciones de cambio de género: con FaceApp han seleccionado algunas imágenes de stock o de personajes famosos y han logrado que hasta la que sería la versión femenina de Jim Carrey, una tal Estela Pui Martín (fotógrafa y freelance), esté implicadísima en política y enfocada en defender a capa y a espada a su líder.

Por otro lado está el divertidísimo Chang Johns, medio chino medio anglosajón, que hasta ayer se autodefinía como “Seguidor de líderes supremos” (como Pablo, evidentemente) y le encantaban tanto España como su jamón, pero durante el debate de RTVE su cuenta fue suspendida y supuso una gran pérdida para todos aquellos que desde marzo habían contemplado como publicaba memes por encima de sus posibilidades, todos a favor del PP.

Toda esta compleja red de individuos resultaría divertida y un trabajo digno de admiración si hace unos días no se hubieran vinculado una serie de perfiles muy similares directamente al equipo del líder de la oposición. Así lo revelaba un estudio del grupo de investigación independiente Heurística, compuesto de investigadores de la Universidad de Barcelona y la Universitat Oberta de Catalunya. Esta información, publicada por eldiario.es, concluye que los gestores de dichas cuentas falsas eran un trabajador del equipo de redes sociales del PP y un militante de Nuevas Generaciones del partido.

En este primer caso las cuentas de Twitter cesaron su actividad cuando se reveló su existencia, sin embargo la nueva red ha seguido con la actividad de casi todas sus cuentas actualizando sus publicaciones a lo largo de la campaña a pesar de que su falsedad ha llegado a conocerse por más de 9.000 usuarios que retuitearon esta información.

No es la primera vez que ocurre algo así. Las redes sociales se han ido convirtiendo en las protagonistas de las campañas electorales en un tiempo récord y evidentemente formaron parte de las elecciones estadounidenses de 2016 en las que, no solo Trump, sino también Clinton, contaron con el apoyo de más de un millón de tweets producidos por bots entre sus dos primeros debates presidenciales. 

Pasada la hora de votar los números siguen contando y el actual presidente de Estados Unidos parece ser una de las personas con más seguidores falsos en redes sociales que hay, según algunas aplicaciones, más del 60% de ellos serían perfiles de bots.

Al preguntarnos para qué sirven estos falsos usuarios resulta evidente que aparentar tener más votantes no desencadena directamente en más votos, porque estas personas no existen en el censo, por eso su utilidad más clara se encuentra en la persuasión.

Las elecciones generales de Reino Unido en 2017 implicaron un gran ejemplo del papel que juegan los bots en los esfuerzos de convicción. Tras el desastre del Brexit en cuanto a participación joven se refiere, esta votación se iba a ver definida por las nuevas generaciones, que acabaron por batir el récord del voto de personas entre 18 y 24 años de Reino Unido desde 1992: un 66’4%. Era, por tanto, esencial establecer contacto con esta parte de la población.

Dos jóvenes activistas en favor de los laboristas decidieron entonces iniciar una campaña de bots en Tinder para contactar con el público que era necesario para las elecciones. Optar por esta red era una decisión basada en que Tinder ofrece la oportunidad de entrar en contacto con personas que no están en tu círculo cercano y que, además, se van a mostrar predispuestas a leer el mensaje que tú envíes. Ligar se convertía así en un medio para la difusión eficaz de un mensaje político, definiendo una franja de edad clara y con predisposición más positiva de la que se pueda encontrar en otras redes.

Esta capacidad de establecer una conversación de manera cada vez más sofisticada y definiendo de manera consciente el público que recibe los mensajes propagandísticos o incluso, en ocasión, bulos o manipulaciones, nos lleva a plantearnos hasta qué punto pueden definir estas estrategias los resultados electorales.

El debate electoral se ha trasladado a las redes desde hace tiempo y marcar el rumbo de la conversación, ya sea con un argumentario claro o con aparentemente inofensivos memes, puede implicar que la comunicación horizontal defina la agenda mediática. Con bots creíbles que interactúen con votantes se puede llevar el diálogo al terreno que favorezca a ciertas políticas partidistas y que la sociedad, y más que nadie los votantes indecisos, equilibren su voto basándose en unos parámetros u otros. En definitiva, una buena gestión de las cuentas falsas podría llegar a suponer un buen resultado electoral.

Por su parte, Twitter ha intensificado sus políticas contra las cuentas sospechosas desde que empezaron a implicar esta clase de riesgos políticos y en junio de 2018 anunció su estrategia y sus recomendaciones para enfrentarse a las cuentas automatizadas . La red ha detectado más de 10 millones de cuentas que parecen pertenecer a bots, pero la constante creación de estos perfiles y los avances en su gestión dificultan cada día más su trabajo.

Mientras tanto, la información de calidad y las fuentes fiables sigue siendo el mejor método para combatir los ataques de los bots políticos, siempre y cuando todos estos perfiles falsos que apoyan al PP no sigan evolucionando, acaben por ser incluidos en el censo y escuchen a Teodoro cuando les pide que voten a Pablo Casado.