Hasta hoy, solo 7 países eran objeto del último (y polémico) gran experimento de Instagram: esconder el número de likes. Los medios dicen que Instagram ha eliminado los likes (no es verdad), que esto supone el fin de los influencers (no exactamente) y Mosseri, director de la plataforma, dice que es por el bien de la humanidad (yo lo dudo). Para responder a todos he escrito este post.
Allá vamos.

El experimento más raro de Instagram hasta la fecha

Lo que empezó como un experimento en abril de este año se ha extendido a todos los países donde funciona la plataforma y podría cambiar nuestra forma de relacionarnos con ella.

La idea fue planteada por primera vez públicamente por Adam Mosseri y el motivo, dijo, es hacer de Instagram un espacio menos competitivo o, en sus propias palabras, “reducir la presión” que sienten los usuarios al competir por ellos.

Creo que ha quedado claro que, aunque las redes sociales empezaron como un espacio para conectar con tus familiares y amigos, con el tiempo han ido convirtiéndose en una especie de concurso de popularidad o una plataforma de anuncios, en el mejor de los casos, y un arma de fragmentación social en el peor de ellos.

La realidad es que, dependiendo del uso que se de, puede provocar problema de autoestima, depresión, ansiedad o servir como una herramienta de cíberbullying.

Ya he hablado de cómo Tristan Harris y otros insiders de Silicon Valley llevan alertando sobre el diseño nocivo de estas plataformas y buscando posibles soluciones. Instagram cree que esta podría ser una de ellas, o al menso eso es lo que quiere comunicar.

Después de unos años convulsos (por decirlo suavemente) para Facebook, están tomando decisiones drásticas para cambiar su imagen, e Instagram, la red social con mayor crecimiento de Facebook en los últimos años, parece ser el terreno perfecto para poner a prueba formas de combatir esta competencia de popularidad, el bullying y esa vanidad obsesiva, que se sospecha que puede estar detrás de los altos índices de depresión y aislamiento entre jóvenes, especialmente en Norteamérica.

Según Mosseri, esto es lo que le motivó a probar este nuevo feature (o más bien anti-feature) empezando por Canada en abril y extendiéndose a Australia, Brasil, Irlanda, Italia, Japón y Nueva Zelanda en julio de este año.

El estos países, la mitad de los usuarios tenían los likes escondidos, no eliminados (más sobre eso ahora) y los otros seguían usando Instagram con total normalidad.

El experimento parece haber cumplido su objetivo y esta semana llegaba a España y al resto del mundo.

Likes ocultos, no eliminados

Aunque muchos medios digan que Instagram ha borrado los likes, no es así. Los likes siguen en su sitio, pero no sabemos cuántos son. Tú puedes seguir likeando y viendo quién te da like, lo que no se ve es el recuento final.

Es decir, no podemos ver el número total de likes que tienen las publicaciones (las nuestras se ven si tenemos un perfil profesional), pero seguimos pudiendo likearlas y, si algún amigo o conocido lo hace, veremos su nombre y del resto solo dirá “y otros”

Por eso no es cierto que el like haya desaparecido, solo ha cambiado su manera de mostrarse.

¿Y qué pasará con los influencers?

Eso es lo que más ha preocupado a los influs y lo que más le ha gustado a los que les odian. Aunque siempre que hay cambios en Facebook o Instagram la gente salta contra ellos, esta vez el schadenfraude ha sido más fuerte que el cariño por nuestros likes y hay gente frotándose las manos esperando la explosión de la burbuja influ. Esto puede pasar pero, si eres del segundo grupo, no corras a comprar globos todavía.
Veamos lo que ha pasado hasta ahora…

La agencia canadiense de influencers #Paid ha hecho una encuesta en la que ha consultado a casi 200 creadores con una media de 45 mil seguidores, su opinión acerca del experimento. Canadá es el país que más tiempo lleva con los likes “capados” así que han tenido tiempo para digerirlo.

Según es estudio un 45% de los encuestados decían que lo “odiaban” o “les molestaba”, comparado con un 24% de los creadores a los que no se escondían sus likes que decían no sentirse afectados. Duh!

Esta podría ser una consecuencia negativa para los influencers y, en modo experimental, debió ser una desventaja competitiva que además les metía en una espiral de irrelevancia. Explico porque.

Los influencer notaron que, cuando los usuarios no ven cuántos likes tiene una foto, tienden a likear menos porque siente que su like no tiene ningún efecto pero, aunque Instagram no lo haya confirmado, su algoritmo sigue premiando los likes al mostrar las fotos en los feeds.

Siendo así, los influencers con los likes capados habrán tenido menos likes que los que no lo tuvieran capado, perdiéndose en el fondo de los feeds mientas que los otros aparecían los primeros.

¿Mayor libertad creativa o un empujón a los creadores?

Uno de los argumentos de Mosseri es que sin likes los creadores tendrán una mayor libertad creativa, olvidándose de lo que llaman “vanity metrics” (métricas de vanidad) como los likes y los comentarios y más en generar contenido original y creativo y aquí es donde, en mi opinión, estaría la clave del futuro de los creadores (no influencers) en Instagram.

Según Ryan Detert, CEO de Influential, una empresa de marketing de influencers, puede dañar a la industria de los falsos likes, al hacerlos irrelevantes. Eso sería algo positivo para las marcas ya que podrán concentrarse en métricas más valiosas como el impacto en ventas o clics a sus webs, en lugar de “me gustas”.

Por otro lado, esto parece encajar a la perfección con la estrategia de Instagram de dar más importancia al vídeo y crear otro tipo de relación con sus usuarios, más profunda que un simple tap en la pantalla.

Si os fijáis, en los vídeos de Instagram nunca se han visto los likes (a no ser que formaran parte de una galería), solo contaban las reproducciones, y en stories ni siquiera existían.

Parece que la tendencia es dejar atrás lo likes y buscar un engagement diferente en la plataforma, más parecido al que se consigue en Tik Tok, la nueva pesadilla para el resto de plataformas sociales, o incluso Twitch.

De influencers a “creadores”

Esa es la palabra del millón: creadores. Instagram no parece seguir interesado en ese tipo de creador y busca algo más parecido a los streamers o creadores de Tik Tok.

Al fin y al cabo, la relación y lo que es más importante, el tiempo que pasan los usuarios viendo vídeos en Tik Tok o streams en Twitch es superior al que pasan viendo fotos en Insta y no se pueden permitir perder esa atención.

Por eso no creo que esto vaya a acabar con los influencers exactamente, pero no les están dando otra opción que reciclarse y empezar a generar un contenido más profundo y diverso. Dulceida fue capaz de hacerlo, adaptándose a la perfección a YouTube y consiguiendo acaparar a toda una audiencia en su canal, pero habrá que ver cuántos más son capaces de hacerlo.

Un mundo menos competitivo… Really?

Me parece que Mosseri quería decir que la competencia va a cambiar de formato.

Instagram no solo quiere sino que necesita ser el nuevo Twitch, Snapchat (aunque no te lo creas LO PETA en UK y América) o Tik Tok sino quiere convertirse en el nuevo Facebook, y para eso necesita crear nuevo contenido.

La pregunta que se deben hacer es si su plataforma está preparada para alojarlo.