Con una población que no deja de crecer y rompiendo récords de habitantes cada año en prácticamente todos los países del mundo la vivienda, un derecho fundamental, es más necesaria que nunca. Y en un pueblo al sur de México acaban de poner “la primera piedra” a un proyecto totalmente novedoso y esperanzador.

Pero, ¿de qué estamos hablando? Pues de que en el primer barrio del mundo construido con una impresora 3D gigante han empezado a construir las primeras casas para los vecinos de la comunidad. Cada vivienda lleva a la enorme máquina a estar imprimiendo durante 24 horas y está permitiendo que la gente de la zona pase de vivir en pequeñas chozas a tener casas de verdad -con dos dormitorios- donde poder vivir.

La responsable detrás de este proyecto se llama New Story y es una organización sin ánimo de lucro que cree que la impresión a gran escala es una de las mejores soluciones que tenemos para conseguir vivienda asequible en las zonas más pobres del planeta.

Foto del interior de una casa impresa: Joshua Perez/New Story

“Sentimos que hemos demostrado lo que es posible al llevar esta máquina a una zona rural de México, en una zona sísmica, e imprimir con éxito estas primeras casas”, ha dicho Brett Hagler, CEO y cofundador de New Story en una entrevista con el medio Fast Company.

Esta compañía no es nueva en la materia y lleva mucho tiempo luchando por solucionar el problema de la vivienda alrededor del mundo. Concretamente, y durante los cinco años de actividad que llevan, han construido 2.700 casas en sitios como Haití, El Salvador, Bolivia y México, pero utilizando la construcción tradicional junto a técnicas vanguardistas que mejoraban los tiempos y los costos.

Precisamente por esta experiencia, en New Story se dieron cuenta de que debían aprovecharse de las nuevas tecnologías para dar solución al problema de la vivienda ya que el método tradicional era lento y más costoso. Tras ser conscientes de que necesitaban ayuda para desarrollar un nuevo método de construcción se aliaron con ICON, empresa de tecnología de la construcción con sede en Austin (Texas), para comenzar a desarrollar una impresora 3D lo suficientemente resistente como para funcionar incluso en las condiciones más difíciles.

Pese a que lo que consiguieron desarrollar (una impresora lo suficientemente grande como para imprimir casas) no es del todo novedoso, el nuevo barrio de 50 casas que están haciendo al sur de México sí será la primera comunidad en emplear esta tecnología en masa. El proyecto de New Hope es el primer en comprobar si era posible llevarse la idea a un lugar con riesgo de desastres naturales y ponerse a construir. Y así lo han hecho.

Foto de los primeros vecinos del barrio: Joshua Perez/New Story

Eso sí, la elección -de rebote- del poblado mexicano (situado en algún punto del estado de Tabasco) por problemas burocráticos que no les permitían ir a donde en un primer momento querían ir; el viaje de la impresora gigante que estuvo retenida 3 meses en aduanas porque no entraba en ninguna categoría de maquinaria existente; o los problemas de inundaciones que tuvieron durante la primera semana que no les permitía entrar al pueblo son algunos de los escollos que tuvieron que salvar para empezar un proyecto tan inspirador como éste.

“La industria de la construcción de viviendas necesita un cambio de paradigma”, dice Alex Le Roux, cofundador y director de tecnología de Icon. “No deberíamos tener que elegir entre cosas como la resistencia y la asequibilidad, o la libertad de diseño y la sostenibilidad“.

La organización sin fines de lucro planea continuar explorando también otros nuevos enfoques, actuando como una especie de brazo de investigación y desarrollo para los gobiernos que tienen los recursos para construir nuevas viviendas a escala, pero que aún no tienen las mejores herramientas para hacerlo rápidamente, y que están buscando formas de hacerlo de manera más asequible. Para esto era la tecnología, para hacer del mundo un lugar mejor, y más justo para todos.