Hace ya un siglo, Herman Miller construyó un negocio para que la gente se sentara en sus sillas, introduciendo objetos icónicos y clásicos. Ahora, la compañía ha lanzado un nuevo dispositivo, Live OS, que cambia por completo el concepto de trabajo.

Se trata de una línea de sensores para muebles de lujo diseñados por Yves Béhar conectados a la nube. Los dispositivos recopilan datos sobre cómo los empleados utilizan los escritorios y las áreas de oficina y lo envían a un panel para que supervisores puedan “mejorar el rendimiento en el lugar de trabajo”. Los sensores se pueden construir directamente en los escritorios de la compañía pero también pueden adaptarse directamente a piezas de mobiliario existentes.

Gracias al sensor de infrarrojos que se conecta a la parte inferior del escritorio, Live OS registrará cuando el usuario se sienta o se apoya en la mesa, cuando va y vuelve y los datos serán enviados a un tablero de mandos con un diseño único. Además, los sensores incluyen capacidades adicionales para que el escritorio suba y baje a ciertos intervalos durante la jornada de trabajo.

Las metas de este diseño son dos: ayudar a los empleados a dejar sus hábitos sedentarios y dar a las empresas datos sobre cómo interactúan sus empleados con el mobiliario de trabajo.

Diseñar una oficina no es un trabajo fácil. Cada persona tiene sus gustos, hábitos de trabajo, etc. Por ello, como todavía resulta difícil diseñar una oficina optimizada para el futuro, lo mejor es entender lo que los empleados necesitan y desean para trabajar en las mejores condiciones y ser lo más eficientes posibles. Los trabajos dejarán de estar confinados a un cubículo (de hecho, ya está ocurriendo) y los espacios cada vez son más abiertos para ser compartidos y colaborativos.

“Hay muy pocas maneras de medir”, dice Ryan Anderson, Director de Comercialización del producto. Live OS utiliza datos de seguimiento para llenar esas brechas y crea una imagen holística de cómo los empleados se mueven por todo el espacio.“Básicamente”, dice Anderson, “los muebles se conversan entre sí”.

En el momento en que los empleados empiecen a usar el sistema operativo, se les pedirá que establezcan objetivos en torno a la frecuencia con la que se sientan o están de pie. Una vez recolectados estos datos, el escritorio seguirá el movimiento de los empleados y usará esta información para enviar un zumbido háptico y una suave luz parpadeante cuando llegue el momento de cambiar de posición.

El escritorio enviará las notificaciones a los empleados tres veces, antes de preguntar si quiere ignorar las sugerencias. Como dice Anderson, este sistema está al servicio de las personas, no pretende exigir a nadie como tiene que actuar. Quiere ser útil y a la vez sutil.

Los nombres de las personas que la utilicen no serán enviados a la empresa, ésta solo podrá rastrear cómo se utilizan los escritorios para tener una mejor compresión de las grandes tendencias en la oficina.

El próximo enero, Herman Miller, presentará una versión conectada de la silla Aeron, que ofrecerá más información sobre la postura y la ergonomía. Por ejemplo; si sueles sentarte en el borde de la silla, Live OS tomará nota de ello y, pasado un tiempo, podría enviarte un email ofreciéndote consejos para corregir esa postura.

Uno de los planes de Herman Miller es crear una línea entera de muebles conectados, con el objetivo de crear una oficina que pueda anticipar tus necesidades antes de que tú lo hagas. Eso sí, para conseguir este objetivo Herman Miller tendrá que almacenar muchos, muchos datos.

Esta tecnología tiene un precio. Los sensores individuales tienen un precio de $100, el software cuesta $ 36 por escritorio por año y la aplicación que acompaña a los escritorios sit-stand costará $60 por escritorio por año.