El mundo acuático abarca la mayor parte de nuestro planeta y, sin embargo, son pocos los drones que nos permiten observarlo y disfrutar de él de forma asequible. Los consumidores de drones parece que solo miran al cielo, pero los amantes del océano también quieren experimentar lo que sucede en los rincones más pequeños e inaccesibles de él.

Una de las razones más obvias es porque es más fácil hacer volar un drone que conseguir que nade y aún más que bucee. Pero parece que un grupo de empresas están trabajando duro para conseguirlo, como por ejemplo PowerVision, una empresa china de robótica, presentó su avión submarino PowerRay a principios de este año o OpenRov de Berkeley (California) preparó una exitosa campaña de crowdfunfing para Trident, etc.

No es que no existan drones submarinos, que por supuesto sí los hay y se usan, el problema es que son de tamaños gigantescos, cuestan un dineral y necesitan ser pilotados por expertos y centros de comando sofisticados. En cambio, estos modelos no cuestan más que sus compañeros aéreos y solo requieren un poco de paciencia y un smartphone para poder operar.

PowerRay ha sido creado para los que practican la pesca deportiva, aunque con un drone la parte deportiva se queda un poco de lado y básicamente los humanos han estado pescando durante miles de años sin la ayuda de ningún robot.

Los sensores incorporados ayudan a localizar peces, mapean el paisaje marino y miden la temperatura del agua, tiene una batería de 4 horas y es impermeable hasta los 29 metros de profundidad. La luz integrada y sónar para atraer a los peces hacia el anzuelo. No solo te avisa de cuando algún pez lo ha mordido si no que graba cómo lo hace (sí, bastante desagradable, innecesario y poco heroico) y puedes ponerte avisos para cuando algo se acerca y recibir una notificación que te despierte de la siesta. La cámara integrada graba en 4k y toma imágenes de 12 megapíxeles y las envía a tu teléfono a través del cable que también se encarga de devolver a bordo.

Lo interesante de PowerVision es que ofrece un puñado de cosas aunque tu afición no sea pescar, haciéndolo útil como herramienta de investigación (aunque el principal problema de que se conviertan en herramientas de investigación es que el coste de la tecnología de sensores suele ser muy elevado y nadie quiere unos sensores pésimos). Incluso puede servir también para cine de bajo presupuesto y permite conectar la cámara con unas Goggle VR para que te sientas totalmente como un pez, sin el peligro al que ellos están expuestos.

El principal problema de que se conviertan en herramientas de investigación es que el coste de la tecnología de sensores suele ser muy elevado y nadie quiere unos sensores pésimos.

Por otro lado OpenROV desarrolló Trident, únicamente para la exploración submarina, pudiendo bucear a 100 metros de profundidad a una velocidad máxima de 4,6 mph (con la ayuda de tres motores de corriente contínua) y graba en vídeo en 1080op. Se lanzará este verano, aunque ya puedes pre-ordenarlo por unos $1.199.