¿Cómo? Sí, sí, como lo lees.

Parece ficción pero es un plan científico real. Un sueño que está a punto de convertirse en realidad y que ha encontrado su inspiración en la Torre Eiffel. Un proyecto con el que se busca hacer historia: viajar al espacio en ascensor.

La idea es crear un ascensor tirado por un cable de acero que sea capaz de llevar seres humanos al espacio y, la primera prueba está a punto de realizarse…

¿De quién ha sido la idea?

Ha sido un equipo de investigadores de la Universidad de Shizuoka (Japón) quien está detrás de este ‘ascensor espacial’ que sería el responsable de transportar personas, bienes y todo lo que nos queramos llevar para 2050.

El equipo no esta solo y, junto con la compañía de construcción local Obayashi con quien trabajan sin descanso, pretenden terminar el transporte vertical que, teóricamente, llegaría a 96.000 kilómetros sobre la Tierra.

Fue en 2012 cuando la compañía anunciaba que la construcción de este ascensor espacial tardaría alrededor de 38 años. Pero tan solo 6 años después parece que ya están preparados para hacer una pequeña, pero muy importante prueba de factibilidad.

La teoría del ascensor espacial no es un concepto novedoso. Arthur C. Clarke, el famoso escritor de ciencia ficción, escribió en 1979 en una de sus novelas más conocidas Fuentes del paraíso, sobre la construcción de una “torre orbital” en Sri Lanka. Este revolucionario artilugio permitiría a los habitantes del siglo XXII (época en que está ambientado el libro) transportar personas y cargamento a un satélite geoestacionario (una órbita que sigue el plano ecuatorial terrestre) sin necesidad de cohetes, sino simplemente apretando un botón.

¿Cómo se elevaría?

Lo haría gracias a un motor eléctrico que impulsaría la cabina mediante un cable, cuya longitud total sería de 96.000 kilómetros.

A pesar de que todavía no se ha confirmado su eficacia y estando a la espera de ver los resultados tras la primera prueba, el ascensor espacial pretende ser una herramienta de gran impacto en un futuro cercano.

¿Qué tiempo tardaríamos en llegar al espacio?

Los datos dicen que el ascensor podría alcanzar los 200 kilómetros por hora, con lo que tardaríamos alrededor de ocho días en poner un pie en el espacio.

Los desafíos

No todo es tan fácil como parece ni como nos lo imaginamos en nuestras cabezas.

La utilización de cables lo suficientemente adaptados y resistentes para aguantar a humanos y equipos es una de las principales preocupaciones de los investigadores, y se está pensando como primera opción en un nanotubo de carbono.

Pero claro, el nanotubo de carbono más grande que se ha hecho mide apenas medio metro y se necesitaría construir uno equivalente a dar la vuelta al mundo dos veces y un poco más.

La prueba clave

La primera prueba es un experimento en el que se enviarán dos pequeños satélites cúbicos dentro de un contenedor.

Se trata, específicamente, de dos pequeños satélites cuadrados de 10 centímetros por cara, conectados por un cable de acero de 10 metros. Este será recorrido por una miniatura de un ascensor motorizado, de 6x3x3 centímetros, cuyo progreso será grabado por cámaras añadidas a los satélites.

Estaba prevista para el 10 de septiembre desde el Centro Espacial Tanegashima (Japón) a las 22.32 GMT, pero un pronóstico de tifón obligó a retrasarlo unos días.

Elon Musk también opina al respecto…

Como era de esperar, nuestro querido Elon Musk tiene algo que decir. A pesar de que parece que todas las ideas locas e imposibles le molan, cree que esta es “extremadamente complicada”.

“No creo que sea realista crear un elevador espacial. Sería más fácil construir un puente de Los Ángeles a Tokio”,

dijo en una conferencia en el MIT.

Nosotros confiamos algo más y, si finalmente en las próximas décadas la tecnología de nanotubos llega a desarrollarse lo suficiente, por lo menos ya tendremos una la prueba que servirá como base de todo.

De hecho, en el libro de Arthur C. Clarke, ¡SPOILERS ALERT!, el ascensor espacial triunfa.