Puede que, más pronto que tarde, usemos implantes cerebrales como Neuralink, de Elon Musk, y conectemos directamente cerebro humano y ordenador, siendo capaces de transmitir pensamientos a través de una especie de telepatía de alta tecnología.

Pero todavía queda un largo camino por recorrer y, más aún, si se trata de transferir pensamientos directamente al cerebro de otra persona.

Pues bien, un grupo de físicos y neurocientíficos han desarrollado una serie de herramientas capaces de detectar ciertos tipos de pensamientos y de transmitir información sobre ellos a otros cerebros.

Investigadores de la Universidad de Washington han superado un hito en ese viaje: crear una ”red social” de BrainNet que permita que tres personas envíen pensamientos al cerebro del otro.

¿Cómo lo han conseguido?

Entre las herramientas que han utilizado destacan los electroencefalogramas (EEG), que registran la actividad eléctrica en el cerebro; y la estimulación magnética transcraneal (EMT), capaz de transmitir la información al cerebro.

¿La estimulación?

Jugando a un juego de Tetris, ¡obviamente!

Rao, uno de los investigadores, apunta que para esta demostración en particular, la idea era lograr que tres personas en salas separadas colaboraran para jugar a un juego telepático de Tetris.

Así fue como sucedió la magia…

Dos de los participantes pudieron ver una pantalla que muestra los bloques de Tetris que caen, que pueden (o no) necesitar rotación para que quepan en la fila de bloques en la parte inferior de la pantalla. El otro participante era la única persona capaz de controlar el juego, pero no pudo ver lo que estaba sucediendo en la pantalla. Mediante el uso de señales cerebrales tomadas de los dos primeros participantes a través de un electroencefalograma (EEG), capaz de leer la actividad eléctrica en el cerebro, fueron capaces de disparar luces LED, diciéndole al jugador qué movimiento hacer.

Aunque parezca una investigación básica y no se trate de enviar pensamientos complejos a otras personas, consigue sentar las bases para futuros estudios.

“Las interfaces actuales de cerebro a cerebro son extremadamente limitadas en la cantidad de información transmitida entre los cerebros, lo que impide aplicaciones prácticas”, reconoció Rao.

Es un trabajo interesante que allana el camino para la creación de redes cerebrales más complejas.

Pero como él mismo reflexiona, esto podría conectar cerebros en el futuro para producir situaciones innovadoras y creativas para los problemas científicos y sociales más importantes de la humanidad, dentro de un marco ”éticamente responsable”.

Y lo más asombroso, no hay ninguna razón por la cual la red no pudiera extenderse a internet. Con lo que permitiría participar a personas de todo el mundo.

Sin duda, se trata de un gran hito que podría sembrar un antes y un después en cuanto al pensamiento compartido.