Estamos en la época en la que todo vale en la carrera por la ecología, la sostenibilidad y la salvación del planeta (o Greta Thunberg viene y nos echa la bronca), motivo por el cual las compañías de todo el mundo no dejan de probar nuevos formatos y materiales para luchar contra el cambio climático.

El gran damnificado de los últimos tiempos, estaréis de acuerdo conmigo, ha sido el plástico. Los millones de toneladas de plásticos que hay en el fondo marino -que está acabando con la vida de miles de especies- preocupa a una población cada más concienciada. La gente ha cambiado las bolsas de plástico de la compra por bolsas de tela o cartón, ya no se mira con buenos ojos la fruta que viene en envases plástico y las botellas de agua tienen los días contados porque la última tendencia es llevar nuestra cantimplora llena al trabajo.

Sin duda el plástico es un problema para mucha gente y no goza de buena fama, pero los alimentos y las bebidas deben seguir siendo transportadas y los envases son muy útiles, así que si eliminamos el plástico de la ecuación pocos materiales nos quedan que sean baratos y que no tengan tanto impacto medioambiental… o eso creíamos hasta hace nada.

Sí, queridos lectores, ahora parece que ya tenemos nuevo material al que idolatrar y ese no es otro que el: aluminio. Esta aleación ferrosa está siendo el gran protagonista de todos eventos y anuncios, ya que una gran cantidad de empresas se están uniendo a la moda del aluminio. El aluminio es ecofriendly según las grandes compañías.

Coca-Cola, PepsiCo o Apple están de lleno metidos en esta campaña que quiere eliminar los plásticos de entre sus materiales. Las nuevas Coca-Colas aseguran que tendrán hasta un 70% de aluminio reciclado (según datos de The Verge) y los nuevos iPads y Apple Watchs serán construidos al completo con aluminio reciclado. Como vemos la apuesta es seria.

Pero ahora viene la pregunta: ¿es de verdad el aluminio tan sostenible? , en términos de reciclaje, y no en términos de producción. Vamos a explicarlo.

Lo bueno que tiene el aluminio es que se puede reciclar de forma indefinida, no se pierde calidad cada vez que se tira a la basura y vuelve a usarse para crear otro envase. En eso el aluminio es impresionante, ya que según la Asociación Americana del Aluminio el 75% de toda esta aleación que se ha producido hasta la fecha se sigue utilizando hoy, gracias a lo fácil que es de reciclar. Además de que el reciclaje ahorra un 90% de energía frente a crear nuevo aluminio.

El problema es que producir nuevo aluminio consume el doble de energía que producir plástico y aquí tenemos el gran escollo, ya que si todas las compañías van a comenzar a utilizar el aluminio para sus envases la cantidad de este material que hay disponible en el planeta ahora mismo es insuficiente y se tendrá que consumir muchísima energía para producir más. De ahí nuestras dudas sobre si el aluminio es la respuesta a todas nuestras preguntas.

En 2017 el aluminio fue responsable de alrededor de una cuarta parte de la huella de carbono de Apple en sus procesos de fabricación, según su informe de responsabilidad ambiental. Al año siguiente, la compañía dijo que redujo las emisiones de aluminio en sus productos en un 45 por ciento.

Pero aun así “es realmente difícil decir con certeza si hay un ahorro genuino de energía y material en los procesos de Apple”, explica Josh Lepawsky, profesor de la Universidad Memorial a The Verge. Ya que puede haber emisiones añadidas del transporte, por ejemplo, que proceden de la obtención de aluminio reciclado. Lepawsky también señala un fenómeno llamado la paradoja de Jevons. En el siglo XIX, William Jevons descubrió que el aumento de la eficiencia en el uso de carbón para la energía llevó a utilizar más carbón, no menos. Lo mismo podría suceder con el aluminio a medida que su popularidad aumenta, lo que conduce no sólo a más residuos de aluminio sino también a una potencial mayor extracción de sus materias primas.

Como podemos extraer de este artículo, el objetivo de la humanidad no debería ser cambiar un residuo por otro (por mucho que uno sea más contaminante que otro), sino dejar de producir tantos residuos. Y aún estamos viendo la forma de conseguirlo.