La creación de prototipos de automóviles voladores no para de crecer y ahora se el Kitty Hawk Flying Car se sube al carro. Hablamos de los taxis voladores que se pondrán en marcha este verano en Dubai o, la semana pasada os contábamos que en Alemania, el coche volador Lilium, había completado su primer vuelo de prueba con éxito.

Ahora es el turno de Kitty Hawk Flying car, de la compañía Kitty Hawk de Sillicon Valley, respaldada por Larry Page (fundador de Google) y Sebastian Thrun, quien puso en marcha el proyecto de coches autónomos de Google.

Kitty Hawk realizó la prueba de vuelo en un lago de California. Su aspecto se asemeja más a una motocicleta que a un automóvil. Además, su diseño ‘a la vista’ y pontones facilitan su aterrizaje. Tiene un motor eléctrico, cuenta con ocho rotores que provocan un ruido parecido al de una lancha a motor cuando golpea las olas, pero aunque contamine acústicamente por lo menos no lo hace al medio ambiente. Una cosa por otra. Pesa 100 kg y puede viajar a 25mph (aunque todavía está en fase de prototipo y eso cambiará cuando salga a la venta a finales de este año).

El prototipo ofrece viajes rápidos, convirtiéndose en la categoría de aeronaves ultraligeras que no requieren licencia de piloto, (según las actuales regulaciones de la FAA) aunque permite solo su uso en áreas poco pobladas.

El precio está aún por determinar y la versión final estará mejorada y con un aspecto diferente; aunque la idea básica será la misma. De momento, lo que sí pueden hacer aquellas personas que tengan claro que van a querer comprar uno, es pagar una tarifa única de $100 para convertirse en Flyer Discovery Member, que proporcionará acceso a Kitty Hawk antes de su lanzamiento y “experiencias y demostraciones donde tendrán la oportunidad de montar en el Flyer”, y un descuento de $2.000 del precio de venta. ¿No está mal, no? Puedes hacerte miembro con solo un clic.

El primer prototipo está diseñado para aficionados y su uso recreativo. La compañía seguirá trabajando para no quedarse solo en eso, si no para servir también como vehículo para aliviar la congestión del tráfico urbano; un problema real que casi todas las compañías que se dedican a la creación de este tipo de vehículos luchan por combatir.

Thrun, junto con Cameron Robertson y Todd Reichert (dos ingenieros aeroespaciales de la Universidad de Toronto) se unieron al proyecto después de ganar un concurso para diseñar helicópteros de propulsión humana y bicicletas de súper-velocidad. Ahora cabe esperar que entusiastas y aficionados caigan en la tentación de comprarlo.