Esta semana llegó el día que muchos pensamos que no llegaría jamás: Elon Musk hizo algo que no encaja en absoluto con la visión que tenemos de nuestro planeta, el futuro que deseamos, ni la idea que tenemos de él mismo. En respuesta a un post de The Economist alabando la elección de Rex Tillerson como Secretario de Estado, Musk tuitéo que estaba de acuerdo con la opinión del medio.

Pero no acaba ahí. Elon se pasó la mejor parte del día contestando a tuits de miles de personas asombradas, defraudas y jodidamente confundidas que no podían creer lo que estaban leyendo sus ojos, y nos incluimos nosotros en esa lista.

Todo esto podría no llamar demasiado la atención de algunos si no fuese porque no tiene ningún puto sentido, como él mismo dice en el arranque de su tuit, teniendo en cuenta el perfil y el curriculum del señor Tillerson.

Ex director ejecutivo de Exxon Mobil (sí, justo, la empresa propietaria del buque Exxon Valdez, causante del mayor desastre ecológico que ha sufrido Alaska jamás), Rex Tillerson ocupó el cargo desde 2006 en una compañía que, sabiendo que la emisiones de carbono provocaban el calentamiento global desde 1977, la compañía pagó a la American Enterprise Insitute hasta 3,6 millones desde 1998 hasta 2012 para que distorsionaran los datos y minaran la confianza ciudadana en el impacto de los combustibles fósiles en la contaminación.

Todo esto es más que suficiente para que todos nos preguntemos al unísono: ¡¿qué cojones está pasando, Elon?! Es inevitable empezar a sospechar e inquietarse. Musk se ha reunido más de una vez con el nuevo presidente, invitado por sugerencia de su antiguo socio y co fundador de PayPal, Peter Thiel, uno de los pocos grandes cerebros de Silicon Valley que no solo ha apoyado a The Donald verbalmente sino que ha entrado a formar parte de su equipo como asesor.

Teniendo en cuenta que Musk es el principal defensor del espaldarazo a los combustibles fósiles, ha dedicado gran parte de su vida a la transición energética y es un firme defensor de la conciencia medioambiental para frenar el cambio climático generado por el hombre, podría parecer que algo ha pasado en alguna de esas reuniones para que, de la noche a la mañana, haya dejado de pensar que Trump no era la persona adecuada para el cargo y ahora se reúna con él con asiduidad y se entusiasme con la elección de un ejecutivo que lleva enriqueciéndose gracias al petróleo en una de las compañías que más han explotado los recursos terrestres.

¿Se ha pasado Elon Musk al “lado oscuro”?

Rex W. Tillerson
(AP Photo/LM Otero)

Para empezar, revisemos los tuits de Musk. En sus palabras, Rex tiene “el potencial para convertirse en un excelente Secretario del Estado,” y los motivos por los que piensa así es porque, como ejecutivo de Exxon, consiguió levantar o mantener a la compañía por todo lo alto, tanto por una eficiente estrategia empresarial como por su labor diplomática, lo que le ha valido para que The Economist le dé el título de “diplomático perforador” (que por cierto, no sabría por dónde empezar a explicar los motivos por los que esa definición me provoca más arcadas que beberme un vaso de saliva de otro).

Musk no dice que sea una persona ejemplar, dice que es un buen jugador para su equipo y que su equipo, hoy, es Norteamérica.

Más allá de esto, al día siguiente de este tweetstormGizmodo mantuvo una breve conversación por DM con el CEO de Tesla y SpaceX en la que pudieron profundizar en lo ocurrido.

En la entrevista Elon Musk pide que por favor se lean sus palabras con atención para entender lo que quiso decir, remitiéndose a lo que hemos dicho arriba, y señala la importancia de que Tillerson proponga una tasa al carbono. Ésta es una de las medidas más populares y que con más urgencia se quieren llevar a cabo, mencionada en el documental de Before the Flood y que el ex director de ExxonMobil lleva proponiendo desde 2007.

Sin embargo, también es cierto que Exxon, con Tillerson aún en el cargo, hizo lobby para frenar dos propuestas para imponer una tasa al carbono en Massachusetts.

La entrevista está llena de argumentos razonables por parte de Musk, pero que chocan con la hipocresía de su “defendido”, la peligrosa incompetencia de Trump y algunos detalles semánticos discutibles, como si el CO2 estás clasificado o no como “contaminación.” Musk insinúa que no es así, pero el CO2 fue catalogado como contaminación durante la etapa de Obama por el Clean Power Plan y aunque ahora Elon Musk los discuta, me gustaría habérselo preguntado hace tan solo 1 mes para ver qué habría contestado.

Por último, hay un clavo ardiendo al que se agarra Musk y es al que parece que no nos queda otra que agarrarnos todos, que explica los motivos por los que Elon puede haber dado este paso y es un motivo puramente diplomático. Según Musk “no estamos entendiendo lo que es realmente importante.” 

En su última respuesta, y puede que la más importante, Elon dice lo siguiente: “esto es algo por lo que todos tenemos que luchar y cuantas más voces razonables lleguen a oídos del Presidente, mejor. Dedicarnos simplemente a atacarle no nos conducirá a nada. ¿Conoces un solo caso en el que las protestas o los ataques de los medios hayan hecho cambiar las decisiones de Trump? Será mejor que haya canales abiertos de comunicación.”

Siendo así, lo que hemos presenciado estos días es a un Musk que está buscando una alternativa blanda contra un rival que ha demostrado que responde a los ataques aumentando su agresión, provocando una escalada incesante. La estrategia de Musk sería la de un padre ante un niño engreído que no se quiere comer las verduras por muy sanas que éstas sean y le tira el tenedor cuando se lo acercan por la fuerza. Trump es un niño engreído y parece ser que Musk quiere usar una psicología inversa para conseguir lo único que de verdad importa: que se empiecen a tomar medidas para solucionar un problema que, de seguir sin solucionarse podría conducirnos a la extinción.

No sé si esto es así, a lo mejor es solo lo que me gustaría creer, pero llevo años confiando en Musk, realmente creo que es una de las personas más capacitadas de las que habitan el mundo a día de hoy y creo que sus intenciones siempre han velado por el bien común, el de nuestra especie. Espero que no nos la cueles, Elon, y por favor, recuerda lo que te dijo un espontáneo cuando presentaste tu tejado solar: “¡sálvanos, Elon!”