Los medios y la industria audiovisual llevan tiempo hablando de que la realidad virtual (VR) está a punto de explotar de forma masiva, pero la auténtica realidad es que las experiencias inmersivas no llegaban a ser del todo satisfactorias para el usuario. Daba la sensación de que ningún proyecto conseguía explotar todo el potencial de la VR. Parece que el director mexicano Alejandro González Iñárritu ha conseguido dar en la tecla.

Iñarritu realidad virtual

Gonzalez Iñáritu se supera con cada proyecto


Por primera vez en el Festival de Cannes tiene cabida una instalación creada para la realidad virtual. Dice mucho de la fuerza que está tomando este nuevo medio de comunicación y entretenimiento. Cannes es el festival de cine más importante del mundo, y la exigencia para formar parte es máxima. Se suponía que el director del festival era bastante reacio a los vídeos 360º. Este año han permitido al equipo conducido por Iñárritu crear una instalación especial, ya que la experiencia va más allá del casco con auriculares necesario para sumergirse en la realidad artificial y está siendo todo un éxito.

Seis minutos y medio de… ¿película?

La instalación se llama Carne y Arena y los que han entrado han alucinado con la experiencia. No solo por las sensaciones sino por el contenido, que es el factor diferencial respecto a otros intentos previos.

Hasta ahora los investigadores y los vídeo-artistas habían conseguido avances espectaculares a nivel técnico, pero estaba siendo muy complicado contar historias compatibles con la interactividad del usuario. Parece que ha sido Iñárritu quien por primera vez ha sido capaz de encontrar el modo de transmitir un mensaje que va más allá de las sensaciones de introducirse en los 360º.

Esta experiencia de 6 minutos y medio, que no se puede llamar película, es una reflexión sobre las grandes migraciones actuales. Los protagonistas son los emigrantes que vienen del sur, y la respuesta que están recibiendo por parte de los estados del norte del planeta. El director de Amores Perros llevaba desde que comenzó a trabajar en Babel (curiosamente ganó el premio a mejor director en el festival francés con esa película) obsesionado con los migrantes, pero después de visitar una patera recuperada en Libia, en la que habían muerto 700 refugiados ahogados, decidió que tenía que hacer algo. “Nadie sabe que el 65% de los refugiados están huyendo de guerras y pandillas donde las mujeres son violadas”, ha dicho.

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Patera similar a la que inspiró al director para crear la instalación.

Para empezar, la experiencia comienza antes de ponernos el casco de VR. Tiene lugar dentro de un espacio que simula un Freezer, como llaman a las salas de bajas temperaturas donde meten a los “espaldas mojadas” en Estados Unidos. Te descalzan, te entregan el casco, auriculares y una mochila, y te avisan de que te protegerán antes de que choques contra una pared.

Una vez nos ponemos el casco, entraremos en una sucesión de secuencias donde podremos vivir de forma muy realista momentos que viven los migrantes en su lucha por alcanzar ‘la tierra prometida’. Situaciones muy duras pero realistas, a medio camino entre la ficción y el documental. Las secuencias están separadas por unas extrañas luces, un recurso que parece solucionar el salto entre espacios, uno de los retos de la VR. Dicen que la parte en la que te persigue un helicóptero es especialment aterradora, pero cada una de las secuencias tiene algo especial.

El equipo

El director de fotografía es Emmanuel Lubezki, responsable de Gravity, El Renacido o El Árbol de la vida y la directora de producción de todo el proceso ha sido Mary Parent, que había sido presidenta de producción de Universal. La empresa encargada de la parte técnica es Industrial Light and Magic (ILM), el gigante de los efectos especiales creado por George Lucas para La Guerra de las Galaxias, y que ha estado detrás de hitos de los FX como Regreso al futuro, Jurassic Park, Terminator 2 o Piratas del Caribe.

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Emmanuel “Chivo” Lubezky con uno de sus 3 Oscars

No es cine

“Si la gente viene aquí con la idea de ver un cortometraje, está equivocada”, ha afirmado el director, “Esto es revolucionario, muy provocador. Como cineastas, ninguna de las herramientas del lenguaje se aplica. Una película es sobre el encuadre, la duración de una toma, la yuxtaposición de imágenes editadas. Una película sin marco es como un coche sin neumáticos. Ya no es un coche, es un salto adelante. En el cine, ese pequeño agujero del que ves a través, te doy un 20% como director y te imaginas el otro 80%. Aquí te doy 360 grados. En esto, irónicamente, tú tienes el control. Te doy la voluntad, con la luz y el sonido y todo, pero actúas unilateralmente. Te revela quién eres. Puedes ver Netflix en casa, pero con esto tienes que salir. No es cine. Es ser cine. Me gusta esta extensión para hacer que la gente salga de sus casas”. Por lo visto cada usuario se comporta de manera muy diferente al resto, es casi un experimento sociológico.

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Parece que el futuro del entretenimiento audiovisual no será en una pantalla


Cuando termine el festival una versión más grande de la instalación pasará el mes de Junio en la Fundación Prada de Milán, y de ahí viajará al Museo del Condado de Los Ángeles. “Carne y Arena” puede ser el primer clásico de un nuevo género audiovisual, pero no es cine.