Aunque tengamos dudas de por qué lo está haciendo, ya sea externalidad positiva o por un lavado de conciencia, IKEA está tomando muy buenas decisiones.

Parece que para el gigante de muebles sueco 2020 será un gran año, enfocado en estrechar su relación con la ecología, gracias a varias tomas de decisiones enfocadas a la sostenibilidad.

Hace unos meses la compañía anunció el cese del uso de plásticos de usar y tirar como pajitas, envoltorios, platos, cubiertos, vasos, etc y ahora ha anunciado cero emisiones en entregas en cinco ciudades: Los Ángeles, Nueva York, Ámsterdam, París y Shangai.

Este mismo verano, su primera tienda en India (en Hyderabad) quiere despachar el 20% de sus entregas a domicilio en rickshaws, elegidos por el denso tráfico y el tamaño de las calles del país, alimentados con energía 100% renovable, generada por los 4.000 paneles solares ubicados en el techo de la tienda.

La compañía espera poder cumplir el 25% de las entrega globales libres de emisiones para 2020 y que, para 2025, sea del 100%.

Pero como decíamos, no es una novedad que IKEA quiera mejorar su relación con el medio ambiente. Ya en 2007 se convirtió en la primera empresa minorista en dejar de usar bolsas de plástico, en 2016 dejó de vender cualquier tipo de iluminación que no fuese LED, tratando de propulsar la eficiencia energética y reducir la sustitución. Además ha propuesto ser 100% energéticamente independiente en España, también para 2020.

El giro que está dando IKEA desde hace años con grandes cambios para mejorar el planeta y su futuro sustento, están aumentando sustancialmente. Así que no te sorprendas si en el próximo pedido recibes tu nuevo sofá en un vehículo eléctrico.