Comúnmente conocida como la Sinfonía inacabada, la Sinfonía Nº 8 de Schubert ha permanecido incompleta durante 197 años y, a pesar de los numerosos intentos, sigue siendo una de las piezas inacabadas más intrigantes de la música sinfónica de todos los tiempos.

Huawei nos invitó el pasado lunes 4 de febrero a presenciar una concierto en el que el compositor Lucas Cantor, con la ayuda de la inteligencia artificial del Huawei Mate 20 Pro, devolvía la vida a la pieza en una interpretación en vivo en el emblemático Cadogan Hall de Londres.

La orquesta English Session Orchestra, compuesta por 66 personas, ha interpretado por primera vez en el mundo la pieza completada gracias a la combinación de la experiencia humana y la capacidad tecnológica de Huawei.

Experiencia humana, inteligencia artificial

La versión completa de la Sinfonía No. 8 de Schubert se ha creado mediante el uso de un modelo de Inteligencia Artificial que se beneficia directamente de la potencia de procesamiento de la NPU dual (Unidad de Procesamiento Neural) del smartphone Huawei Mate 20 Pro, diseñado específicamente teniendo en cuenta actividades basadas en la IA.

A partir del timbre, el tono y el compás de los primeros y segundos movimientos existentes de la sinfonía, el modelo de IA generó la melodía para los movimientos tercero y cuarto finales, hasta este momento inexistentes. Posteriormente, Huawei trabajó con el compositor ganador de un premio Emmy, Lucas Cantor, para organizar una partitura orquestal de la melodía que se ha mantenido fiel al estilo de la Sinfonía No. 8 de Schubert.

No tan Schubert pero muy humana

En el concierto se interpretaron los cuatro movimientos de la Sinfonía, los dos originales de Schubert y los dos finales compuestos por Lucas Cantor con la ayuda de la IA del Huawei Mate 20 Pro.

La orquesta encargada fue la English Session Orchestra que, curiosamente, no es la primera vez que se relaciona con la inteligencia artificial ya que fueron los encargados de interpretar la banda sonora de uno de nuestros juegos preferidos de 2018, Detroit Become Human.

Lo que más llama la atención de es la diferencia entre los dos primeros movimientos y los dos últimos. Los primeros dos movimientos tienen momentos oscuros y ominosos que dan lugar a otros fragmentos casi líricos y suaves que se interrumpen con golpes de efecto dramáticos que anticipan una tragedia.

Casualmente (o no tanto), los dos últimos se vuelven mucho más amables y optimistas, con algunos pizzicatos repartidos entre los violines y los violonchelos, que le dan un aire casi de Walt Disney a una sinfonía que originalmente nos traslada del más profundo y oscuro de los bosques al más pomposo de los salones austriacos.

Desde Huawei afirman que introdujeron el timbre, tono y el compás de los primero movimientos para que su modelo de IA generase las melodías. A partir de esas melodías, Lucas Cantor seleccionó las que él consideró más apropiadas y el resultado fue una combinación de la creación de esta inteligencia artificial y la selección humana.

Es difícil medir la proporción de lo que cada una de las partes ha aportado y yo personalmente eché en falta escuchar los brutos de la pieza para ver la interpretación bruta de Schubert por una IA.

Si realmente ha creado una pieza tan amigable con una materia prima (a veces no tan) subliminalmente oscura como la de Schubert, podemos estar tranquilos: La IA de Huawei piensa más en gatitos rosas y cervatillos que en reptar por la ventana de nuestra habitación y cortarnos el cuello mientras dormimos.