Si lo piensas fríamente, si alguien te contara que venden en internet un dispositivo que envía corriente eléctrica a tu cerebro, que promete mejorar la creatividad cognitiva y aliviar la depresión, ¿lo comprarías? O, peor, ¿te harías el tuyo propio?

Aunque parezca una locura administrarse a uno mismo corriente eléctrica en el cerebro, con dispositivos que se venden, por ejemplo, en Amazon y eBay, psicólogos de la Georgetown University ha publicado un artículo en la Creativity Research Journal, exponiendo los verdaderos (y obvios) peligros de su uso doméstico sin antes tener resultados 100% fiables de su efectos y, más aún para aquellas personas que se construyen su propio tES no regulado. Además, hay que sumar que el uso de lo que los científicos llaman Estimulación Eléctrica Transcraneal (Transcranial Electrical Stimulation, según sus siglas en inglés) podría tener efectos adversos si se usa en cerebros jóvenes.

¿En qué consiste el tES?

Se trata de una estimulación cerebral no invasiva que implica pasar una pequeña corriente eléctrica a través del cráneo y la corteza subyacente, a través de dos electrodos de goma. Al centrar el electrodo activo sobre el área del cerebro de mayor interés, con el electrodo de referencia colocado en una posición neutra para la tarea, la estimulación puede dirigirse a ciertas áreas del cerebro. La corriente eléctrica viaja a través de la ruta más corta entre los dos electrodos, estimulando el tejido neuronal en el medio. Esta corriente puede ser directa, como en la estimulación de corriente directa transcraneal (tDCS), o alternar en polaridad como en la estimulación de corriente alterna transcraneal (TACS).

“Hay muchas preocupaciones potenciales con que los DIY-ers se autoadministren corrientes eléctricas se en sus cerebros, pero este uso de tES puede ser inevitable. Y, ciertamente, cada vez que haya riesgo de daño con una tecnología, los riesgos más aterradores son los asociados con los niños y el cerebro en desarrollo “, dice el coautor Adam Green, PhD, profesor asociado en el Departamento de Psicología y Programa Interdisciplinario en Neurociencia en Georgetown.

“Las aplicaciones del DIY (Do It Yourself) pueden plantear ciertos desafíos en el sentido de que las limitaciones no pueden ser apreciadas o, en algunos casos, no respetadas”, dice Giordano, profesor de los departamentos de Neurología y Bioquímica, y jefe del Programa de Estudios de Neuroética en el Reino Unido. Pellegrino Center for Clinical Bioethics en el Georgetown University Medical Center.

Es real que según últimas investigaciones, la Estimulación Eléctrica Transcraneal en regiones específicas del cerebro puede mejorar con éxito las diversas formas de la cognición creativa, pero como apunta Giordano en el artículo, plantea numerosos problemas neuroethico-legales y sociales (NELSI) que deben revisarse antes de que cualquiera pueda comprar un kit en Amazon o fabricárselo él mismo.

Al hacérselo uno mismo, sin estar capacitado para su correcta administración, pueden pasarse por alto sistemas de seguridad y poner en peligro su propia salud y la de otros. Por ello, Giordano y su equipo piden resistencia a aquellas personas tentadas a usar este dispositivo antes de que, en caso de seguir a disposición de los usuarios sin supervisión médica, al menos estén regulados.