Marta Giralt, diseñadora y artista, plantea el diseño de una I.A. posgénero para combatir un futuro que perpetúe el rol de la mujer servicial.

Gif: “Future Sex Market”, de Marta Giralt

Género e I.A.

El tema del género y la Inteligencia Artificial siempre ha sido un “hot topic”. Desde qué nombre le deberíamos poner a nuestros asistentes digitales hasta cómo podemos evitar trasladar visiones sexistas a nuevas formas de inteligencia artificial, los debates sobre género en el mundo de la robótica continuan generando una variedad de opiniones.

Siendo mujer, siempre me ha interesado la Inteligencia Artificial y la robótica. Lo que realmente me pica la curiosidad es cómo la tecnología ha conseguido transformar las pequeñas (y muchas veces, grandes) rutinas que nos caracterizan como especie. Especialmente, quién se encarga de enseñar a los robots cómo existir.

Sexismo por diseño

Con el paso del tiempo nuestra sociedad se vuelve cada vez más dependiente e interconectada gracias a los dispositivos electrónicos que nos rodean en el día a día. Por lo tanto es fundamental poner sobre la mesa temas que a veces cuesta tratar, pero que nos ayudarán a que los robots del futuro estén “bien diseñados”.

Volvamos al tema del género y Inteligencia Artificial y empecemos por una de las preguntas más populares del 2017: ¿por qué la mayoría de los asistentes digitales son femeninos?

Collage: “We’ve been Trumped!”, de Marta Giralt

Alexa (Amazon, 2017), Cortana (Microsoft, 2015) y Siri (Apple, 2010) han sido diseñados para cumplir con nuestras órdenes y facilitarnos la vida. Eso sí, todos ellos con una voz tranquilizante femenina (aunque es cierto que si rebuscas mucho en tus ajustes podrás cambiar la voz de Siri para que sea masculina)

Aunque algunos argumentan que darle un nombre femenino a un asistente digital no infuencia la manera que la que percibimos el rol de la mujer en nuestra sociedad, sí que de alguna manera promueve el estereotipo de que las mujeres estamos aquí para servir. “Alexa, qué hay hoy en mi calendario?” ¿No están los estereotipos de la figura de una mujer como secretaria un poco anticuados? Es cierto que hay estudios que demuestran que es más fácil confiar en voces femeninas que en las masculinas, pero eso no quita que si continuamos atribuyéndole a los asistentes digitales atributos femeninos seguiremos promoviendo estos estereotipos que tanto criticamos.

Quizás el problema no solo está en los rasgos más superficiales, como la voz o la apariencia física, sino en el momento en que le enseñamos a un robot a pensar como un humano.

Desigualdad automatizada

Recientemente ha habido varias críticas en torno al concepto de Deep Learning. Este se refiere al uso de enormes cantidades de datos para optimizar generadores de decisiones con exactitud superhumana (resumiendo bastante).

Esto significa que muchos buscadores digitales se basan en los datos que recogen de nuestro lenguaje o asociaciones. Desafortunadamente, como sociedad hemos demostrado ser sexistas (además de racistas), en la manera en que asociamos a través de nuestro uso del lenguaje ciertos colores, trabajos, rasgos, formas con el género masculino o femenino.

 

Al enseñarle a la Inteligencia Artificial a través de este tipo de datos automáticamente le estamos enseñando a pensar a través de estas asociaciones y se vuelve sexista de la misma forma en que lo es nuestra sociedad. ¿Cuál es la conclusión de todo esto? Seguramente que tenemos que resolver nuestra propia moral antes de enseñarle a los robots a pensar. Eso, o buscar formas más justas con las que enseñar a la Inteligencia Artificial a percibir a las personas.

De todas formas, hay algo que me gustaría saber: ¿por qué la Inteligencia Artificial necesita género? Seguramente es algo que tiene que ver con nuestro propio confort.

Hacia una I.A. posgénero

Los humanos necesitamos poder empatizar con la Inteligencia Artificial que nos rodea para poder confiar en ella y permitir que forme parte de nuestras vidas. Pero quizás la solución está en aceptar que los robots o las formas de Inteligencia Artificial que formarán parte de nuestro día a día en el futuro no tienen porqué ser humanos o mejor, no tienen porqué tener género. ¡Pueden ser lo que nosotros queramos!

Pueden ser desde humanoides de sexo ambiguo que no promuevan ningún tipo de estereotipo hasta robots diseñados para cumplir una sola función de forma neutral e imparcial. Quizás la solución es utilizar nuestra creatividad para asegurarnos de que cuando diseñamos formas de Inteligencia Artificial lo hacemos de una manera justa e imparcial y que no empapamos nuestros futuros robots con los atributos más negativos y perjudiciales de nuestra sociedad.