Hay una obsesión por controlarlo todo y rastrear cualquier tipo de actividades que realizamos diariamente. Wearables que controlan nuestra actividad física, pasos, latidos o sueño son los más comunes, pero Romain Lacombe, un ingeniero francés y especialista en datos con experiencia en investigación climática, investigó hasta encontrar una brecha; no había forma de rastrear nuestra exposición a la contaminación.

La contaminación y la calidad del aire tiene un impacto brutal en la salud de las personas y, normalmente, las personas no son conscientes de cuán víctimas son de ella y como esta va empeorando. En 2015, la contaminación ambiental supuso la muerte de 4.2 millones de personas, convirtiéndose en la 5ª causa de mortalidad en el mundo.

Por ello Lacombe fundó Plume Labs (2014), para ofrecer a los ciudadanos acceso a los datos sobre la calidad del aire altamente localizados. El objetivo es doble; concienciar a las personas a tomar las medidas adecuadas de higiene y limpieza y motivar a estas a buscar rutas alternativas en la ciudad donde hay menos tráfico y el aire es más claro.

Inicialmente Plume Labs se lanzó como un solo producto; una app gratuita llamada Air Report que, gracias a un modelo matemático de pronóstico proporcionaba informes de calidad del aire hiperlocalizados. Un usuario puede consultar la app y ver cual es la calidad del aire (como las partículas y niveles de ozono fluctúan) en su ciudad durante las próximas 24h y, con esa información, el usuario puede organizar y planificar su rutina diaria en función de los puntos donde se concentra más contaminación para escapar de ella. Lacomb, dice;

“Más de 100,000 personas en todo el mundo usan la aplicación y hemos escuchado de personas que les ayudó a cambiar sus rutinas diarias”.

Además, notificaciones emergentes pueden ser lanzadas por la app para indicarte de que es mejor que pospongas tu entrenamiento debido al exceso de niebla tóxica.

Segunda fase, todavía en proceso

Se llama Flow y aún está en proceso. Se trata de un rastreador manual que detecta la calidad del aire, recogiendo datos del entorno en el que lo estés usando. Estos datos alimentarán de nuevo el sistema de análisis más grande de Plume Labs. Según Lacombe,

“Con el tiempo, los datos personales nos ayudarán a mejorar nuestras predicciones y mapas”.

© Plume Labs

Su precio no será barato, $139, pero teniendo en cuenta su utilidad y la importancia de los datos que se obtiene de él, además del beneficio personal podría servir de prueba para otros casos más generales; como por ejemplo de prueba para la demostración de la calidad del aire en muchas ciudades. Según Lacombe;

“La mayor parte del trabajo que hemos estado haciendo ha consistido en ayudar a las personas a tomar medidas por sí mismas”. “La visión a largo plazo es que mientras más información tenga la gente sobre el aire y cómo afecta a su salud, mayor será el apoyo que podrán generar para las políticas que reducen la contaminación”.

© Plume Labs