La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos votó ayer a favor de retirar la ‘Net Neutrality’, una ley que para muchos era clave para la libertad de expresión y los derechos de los consumidores en internet.

La era Trump sigue dando dolores de cabeza a los grupos progresistas al pasar ayer una ley que podría permitir a las grandes operadores de internet restringir el acceso a páginas y servicios de competidores, favoreciendo los propios y facilitando la censura.

La ley de neutralidad de red (Net Neutrality) fue aprobada por Obama en 2015 después de que se descubriese que algunos operadores de internet ralentizaban el acceso a servicios y páginas web de competidores para favorecer a los suyos. El perjuicio, cómo no, era solo para el consumidor que no podía acceder fácilmente a las páginas o debía pagar una tarifa extra para tener mayor velocidad.

El voto revierte la decisión de 2015 según la cual las operadoras eran reclasificadas como servicio público en lugar de servicios de información.

Golpe crítico, pero no letal

Esta decisión será llevada inmediatamente a los tribunales por parte del grupo Free Press (Libertad de Prensa) y otros que se han sumado a la condena de la decisión del FCC. Según Wired es probable que argumenten que “la decisión de la Comisión viola leyes federales que prohíben a las agencias elaborar normas ‘arbitrarias y caprichosas'”.

A pesar de esto, algunos expertos creen que los defensores de la neutralidad de red no lo van a tener fácil para defender su postura en el tribunal. De ellos depende presentar las pruebas necesarias para defender su postura en contra de la FCC, por motivos que no sean puramente políticos.

‘Libertad’ para unos pocos

La reforma llamada algo irónicamente “Internet Freedom” (Libertad de Internet) viene respaldada por Ajit Pai, presidente de la FCC, que (no tan) casualmente trabajó de abogado para Verizon. Verizon es una de las grandes operadoras de internet que se encuentran a favor de la reforma y frente a cuyas sedes se han convocado la mayoría de las manifestaciones en contra.

Según el, el marco regulador actual fue innecesario y redujo la inversión y la innovación en un sector privado. Todos estos argumentos fueron rebatidos, no solo porque muchas compañías han recibido más financiación sino porque los propios empleados y directivos, que están obligados por ley a ser honestos con sus inversores, les dijeron que la Net Neutrality no dañaría a sus empresas.

En la era de la post verdad, está claro que los hechos no son lo importante. Ahora son las compañías las que tienen más libertad, y los usuarios los que tendrán que pagar más o ver su acceso al contenido restringido por ellas y, por qué no, por el gobierno que les ha hecho el favor.

A quién afecta realmente

Según Pai la reforma beneficiará a todos ya que estimulará la inversión, la innovación y dará pie a mejoras infraestructurales necesarias para la era del Internet de las Cosas, la realidad virtual y la realidad aumentada.

Pero lo cierto es que nos podemos encontrar ante una situación mucho peor para todos que solo beneficia a las grandes compañías. Sin la vigilancia de la FCC, éstas podrán ralentizar y/o restringir el acceso a páginas competidoras (o disidentes), o subir las tarifas para acceder a ellas.

No solo eso, podríamos perder la posibilidad de acceso en absoluto. Como explicábamos en otro post, es como si Movistar pudiese no darte acceso a Netflix para que no tengas otra opción que ver sus propios canales. Según Pai y las propias operadoras, eso está muy lejos de su intención pero con la normativa a su favor, ¿quién les impedirá hacerlo si les resulta rentable? Es mayor libertad pero solo para el que puede permitírsela.

El problema es especialmente grave en Estados Unidos donde más de la mitad de los hogares no tienen el lujo de poder elegir su operador. Es por eso que muchas comunidades, según algunos medios, las más pobres y algunas minorías raciales, verán como su acceso a internet se hace más limitado y caro.