No pocas veces hemos traído a la revista el lío que tiene Facebook montado con el Congreso de los EEUU debido a su política de no hacer fact checking a los anuncios políticos compartidos en su red social, así que entendemos que este tema no os pilla de nuevas y que lo que hoy os traemos puede interesaros a la mayoría. Sí, como decimos en el títular, la compañía nacida en Cambridge (Massachusetts, Estados Unidos) ha decidido combatir uno de los grandes problemas que tienen las redes sociales: los deepfakes.

Esta práctica, conocida internacionalmente como deepfakes, no es otra cosa que montajes muy bien realizados que pueden confundir a gran parte de la población. El Papa haciendo un truco de magia en mitad de una misa, Donald Trump hablando como si estuviera borracho o cualquier otra cosa que podáis imaginar, ya que la tecnología que tenemos actualmente permite realizar montajes muy creíbles.

Pues bien, si a finales de 2019 desde Facebook se dijo que se comenzaría a combatir estas publicaciones en su red social, ahora ya sabemos que la lucha empieza ya. El anuncio se hizo oficial justo la noche del lunes cuando Facebook dijo que prohibiría ciertas fotos y videos manipulados.

Facebook Deepfake

Aquí está la entrada del blog de Monika Bickert, vicepresidenta de gestión de políticas globales de Facebook: “En adelante, eliminaremos los medios manipulados engañosos si cumplen con los siguientes criterios: ha sido editado o sintetizado – más allá de los ajustes de claridad o calidad – de forma que no son apreciables para una persona normal y, probablemente, engañaría a alguien para que piense que el sujeto del video dijo palabras que en realidad no dijo…”.

Es decir, editar un vídeo para que sea más corto, o eliminar los silencios, o coger sólo la parte de un discurso seguirá siendo completamente legal dentro de Facebook, lo que se perseguirá serán los montajes que quieran engañar o manipular la realidad para que la población sea desinformada.

Eso sí, en esta lucha contra las deepfakes no se incluyen los montajes satíricos, las parodias, las bromas o los vídeos en los que claramente los protagonistas de los vídeos dicen palabras de forma desordenada. El humor quieren preservarlo y cuidarlo, aunque seguro que será difícil en ocasiones trazar la fina línea de la broma y la manipulación interesada.

De esta forma Facebook se ha adelantado a un grave problema que en un futuro inmediato puede darse, ya que no es difícil imaginarnos una situación política tan crispada que para una carrera presidencial alguno de los candidatos decida utilizar las deepfakes para engañar a la población de que su rival ha dicho cualquier barbaridad (a no ser que seas Trump, que entonces lo normal es que no sea un fake, sino él mismo).

Como habréis entendido por mi ejemplo, esta lucha contra las manipulaciones también se dará en el campo de la política, un lugar que hasta ahora era intocable para Facebook ya que no querían caer en lo que ellos llamaban “censura”. Pero de esta no se libran ni los políticos ni sus campañas, siendo perseguida esta práctica en la red social de Mark Zuckerberg independientemente de quien la haga.

Eso sí, mucho tendrá que trabajar Facebook y las demás redes sociales porque, si bien los deepfakes son peligrosos, los “montajes baratos” -o cutres por llamarlos de otra forma- son los verdaderamente dañinos. Cambiar la fecha de un vídeo, utilizar un poco de Photoshop, atribuir una acción a algo concreto… Son pequeñas manipulaciones que se expanden como la pólvora y que son muy difíciles de combatir.

Facebook Deepfake faceswap Santiago Abascal

Sobre esto hablaba el experto tecnológico Russell Brandom el año pasado: “Cargar un vídeo algorítmicamente manipulado es probable que atraiga la atención de los filtros automatizados, mientras que la edición convencional de películas y las mentiras obvias no lo harán”.

Eso sí, desde la bancada demócrata no acaban de aplaudir la medida de Facebook, siendo Joe Biden uno de los mayores críticos: “La nueva política de Facebook no llega al tema central de cómo se está usando su plataforma para difundir la desinformación, sino más bien cómo se crea profesionalmente esa desinformación”.

Aun así hay que reconocer que éste es un primer paso, necesario, para tener unas redes sociales lo más fiables y fidedignas posible. Hay que ponérselo difícil a las campañas de Fake News, no tenemos más remedio.