La IA tiene infinitas aplicaciones tantas que no somos capaces de imaginarlas todas. Como con todo, las aplicaciones pueden ser buenas, malas o muy buenas o muy malas y estar condicionadas por la persona o grupo que las aplica.

Tras muchos documentos firmados por grandes personalidades del sector tecnológico, ingeniero y científico como Elon Musk o Stephen Hawking que rechazan el uso de la IA para la fabricación de robots autónomos asesinos, como las medidas tomadas por la ONU para la creación de un grupo de expertos en 2017, el pasado miércoles y dirigido por el Future of Life Institute, una organización sin ánimo de lucro con sede en Boston, unas 160 empresas relacionadas con la IA en 36 países y 2.400 personas en 90 países, firmaron el compromiso que establece que las armas autónomas representan un “peligro claro y presente para los ciudadanos de todos los países del mundo” y que no participarán en su desarrollo.

“La inteligencia artificial (AI) está lista para desempeñar un papel cada vez más importante en los sistemas militares”,

afirma el juramento.

“Existe una oportunidad y una necesidad urgente para que los ciudadanos, los legisladores y los líderes distingan entre los usos aceptables e inaceptables de la IA”.

Algunas de las personas que lo han firmado incluyen al fundador de OpenAI, Elon Musk, el fundador de Skype Jaan Tallinn, el destacado investigador de IA Stuart Russell y los tres cofundadores de Google DeepMind (Demis Hassabis, Shane Legg y Mustafa Suleyman), empresa que estuvo en el punto de mira por su trabajo con el Departamento de Defensa de EE.UU  para analizar imágenes de drones con la ayuda de la IA. Todos ellos se comprometen a “ni participar ni apoyar el desarrollo, la fabricación, el comercio o el uso de armas autónomas letales”.

El pasado mes de junio Google prometió, y tras una carta firmada por 3.100 de sus empleados pidiendo el cese de la participación de la empresa en el Project Maven, que no renovaría su participación. Esta decisión junto su participación con la firma de esta carta, son grandes pasos que la compañía está mostrando aún más su revisión acerca de las armas autónomas.

Aunque de momento no se puede saber si esta carta dará lugar a una acción definitiva, ya son 26 miembros de las Naciones Unidas los que respaldan la prohibición, a pesar de grandes líderes mundiales como Rusia, EEUU y Reino Unido que todavía no se han sumado a ella.

Tampoco es la primera vez que líderes mundiales y personas firman una petición de estas características y eso no garantiza que estos estén desarrollando sus propias armas autónomas en secreto.

“No podemos traspasar la decisión sobre quién vive y quién muere a las máquinas”,

dijo Walsh, profesor de inteligencia artificial de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sidney, y agregó que los letales sistemas de armas autónomas, o LEYES, “no tienen la ética para hacerlo “.