¿Puede tu Instagram estar enseñando a todos tus síntomas de depresión? Las fotos que compartes no solo muestran tu lugar de vacaciones y tu desayuno favorito sino el estado de tu salud mental.

Según un estudio publicado en EPJ Data Science esta semana, las personas que sufren depresión comparten más fotos, usan menos filtros y menos colores en sus publicaciones. El estudio fue realizado por investigadores de Harvard y la Universidad de Vermont.

Filtros utilizados por usuarios “deprimidos”(Depressed) y usuarios “sanos” (healthy) Gráfico: artículo EPJ Data Science 2017

Inkwell y Valencia

Entre los pacientes con depresión el filtro más usado era Inkwell mientras que en los sanos el más popular es el filtro Valencia, que aviva los colores.

Usaron 43.950 fotos de 166 individuos, 71 de los cuales sufrían o habían sufrido depresión, y herramientas de aprendizaje automático (machine learning) para identificar con éxito síntomas de ésta en los usuarios.

Las redes sociales son un campo óptimo para la detección temprana de depresión y otras trastornos psicológicos. Otros estudios utilizaron análisis de texto en Twitter y Facebook para detectar síntomas de depresión pero nunca antes se habían usado imágenes.

El aprendizaje automático les ayudó a analizar los colores, filtros, tonos y cantidad de personas en las fotos. Así descubrieron que los usuarios deprimidos posteaban con mayor frecuencia y compartían más fotos con rostros. En estos casos, en las fotos de usuarios con depresión había menos rostros que en las de usuarios sanos. Eso puede implicar que los usuarios deprimidos se juntan en grupos sociales más pequeños.

Conclusión

Si tiendes a usar el filtro Inkwell y te gustan las fotos grises, no llames al médico aún. El estudio se ha hecho con un grupo reducido de personas, así que no es determinante para todos los usuario de Insta. Su conclusión es que “podría servir de base para una monitorización efectiva de la salud mental en una sociedad cada vez más digitalizada.”

Siendo así, el estudio podría dar pie a maneras innovadoras de diagnosticar enfermedades mentales, además de los tests tradicionales y las escalas médicas usadas hasta ahora. En muchos casos podrían ser las propias herramientas de aprendizaje automático las que se encarguen de algunas tareas hasta ahora llevadas a cabo por los médicos humanos.