Entramos en un parking de un barrio céntrico de Madrid por un túnel iluminado por LEDs que parecen prometernos un viaje en el tiempo.

En los altavoces suena una versión de ‘Pure Imagination’, la canción con la que Willy Wonka enseña a los niños la fábrica de chocolate que les acabará devorando uno a uno, sacando lo peor de ellos mismos al poner a prueba el control de sus propios deseos. La ironía.

En la pantalla aparece un móvil sobre un fondo de estrellas. Sorpresa: se despliega. Al cabo de unos oníricos segundos aparece en el escenario de San Francisco, lugar desde el que retransmite el #SamsungEvent, Justin Denison, un apuesto ejecutivo que nos dice que por fin tendremos un móvil y una tablet en un solo dispositivo. Lo que todos llevamos años esperando.

7.3 pulgadas que convierten el teléfono en una tablet con la facilidad con la que se abre una navaja mariposa. La tecnología, obviamente invisible, que permite un plegado perfecto ha sido diseñada específicamente para hacer realidad este hechizo. Los colores: increíbles. Los aplausos dirigidos al móvil chocan contra Justin. Todo es climático. El futuro en mayúsculas.

El móvil plegable

Se llama Galaxy Fold y Justin se refiere a él como un objeto de lujo. Sonido de AKG, multitarea en 3 aplicaciones, lo nunca visto en telefonía móvil. ¿Te gusta lo que ves en la pantalla de tu teléfono? Ábrelo como un sándwich y lo verás más grande, más definido, mejor.

YouTube premium gratis todo para ti, 12 gigabytes de RAM, 512mb y 2 baterías para abastecer a la máquina. Cortamos a un atractivo y suave (como lo usan los americanos, que suena más sexy) joven asiático que hace una demostración del producto. “it’s so much fun” dice.

Pero espera un segundo: ¿el futuro era esto?

Regreso al pasado

Por un momento consigo salir de este ensueño post-humano y retrocedo a la era del Nokia de Matrix. Voy más allá, el que enviaba y recibía faxes. El Nokia 9210 Communicator. El metabusca.

En otro alarde de memoria recuerdo otro dato: el primer móvil con cámara también fue de Nokia, el 7650. Con un diseño unapologetically noventero, el 7650 fue el primero en pisar la luna, por decirlo de alguna manera, solo para que otros construyan en ella.

¿Alguien menor de 20 años recuerda Nokia? Creo que pasará lo mismo con la mayoría de los móviles que salen ahora.

El drama de llegar primero

El Galaxy Fold puede ser el futuro. Desde luego, lo parece, pero es un futuro algo tosco. El MP3, los móviles con cámara, las pantallas a color y hasta los coches eléctricos están firmados por empresas que llegaron demasiado pronto. Hay muchas marcas corriendo la misma carrera pero lo importante nunca ha sido llegar primero sino llegar bien.

Si el objetivo es innovar en el sentido de ser el primero, Samsung y Xiaomi lo han conseguido. Si por el contrario lo que se busca es la adopción, lo que los americanos llaman ‘stickyness‘, hará falta algo más que plegar una pantalla antes que nadie.

Hay que diseñarlo para que no se note. Con elegancia, sin costuras, con un diseño a prueba de uso, que el pliegue de la pantalla no se ensucie al cabo de un mes de paseos en bolsos y bolsillos, que no se rompa a la primera caída. Que merezca la pena el esfuerzo de cambiar el hábito, o más bien de recuperar el de abrir un móvil, algo que dejamos de hacer hace años por lo molesto que resultaba. En definitiva, que sea necesario.

No digo que los móviles plegables no lo sean, pero sería una pena que sean solo golpes en la mesa para llamar la atención y no una innovación diseñada para el beneficio del usuario.

El problema no es sólo de Samsung o Xiaomi, es un síndrome de la industria. Una necesidad casi enfermiza de tener algo nuevo que anunciar con cada presentación, que a veces es un notch, otras un agujero en la pantalla, una trasera repleta de cámaras y ahora una pantalla plegable.

El futuro será pro-humano o no será

Disculpad que baje la música en plena fiesta pero, ¿cuántas de estas cosas necesitamos?

Lo digo en serio. No que nos gusten, sino que necesitemos. En lo que fue la primera era dorada de la telefonía móvil cada innovación fue realmente un paso adelante. Ahora parecen excusas para obtener un titular. Siendo así, es un riesgo para la credibilidad de las marcas como el clickbait lo fue para los medios digitales.

Cambiar costumbres no es fácil, por eso hay un Steve Jobs por cada billón de ingenieros. Eso por no mencionar el precio de los dispositivos. El Galaxy Fold vale 1.980$, lo qué vale un iPad pro, lo que hace que la barrera de entrada es una muralla medieval.

Creo que el trabajo de estas marcas, puede que Samsung la primera de ellas, es esencial. Necesitamos innovar, pero sin olvidarnos de que el objetivo no es salir en las noticias con un nuevo fuego artificial, sino reinventar la pólvora. Crear productos que mejoren nuestra relación con la tecnología. Como dice Tim Wu, necesitamos abogar por el diseño ético.

El futuro para mí no es un móvil con más cámaras sino uno que me ayude a pasar menos tiempo delante de la pantalla. Un dispositivo cada vez más invisible, menos dependiente de mi atención y de mis órdenes. Que optimice el uso por voz y por gestos naturales.

No quiero más pantallas, sino menos, y creo que es la tendencia en un mundo que busca reducir su dependencia de interfaces que exigen cada vez más atención, siendo igual o en algunos casos menos útiles.

Necesitamos volver a diseñar para las personas y no para los medios.