Habitualmente se tiene una imagen del espacio como un lugar frío y vacío. Nuestros sentidos nos limitan a la hora de percibir la Naturaleza en su conjunto. Sin embargo, gracias a la tecnología somos capaces de aumentar nuestro rango de percepciones, pudiendo así ver y escuchar cosas que jamás imaginaríamos.

Hace poquito os enseñábamos cómo suena Saturno, pero la última de estas demostraciones nos la trae la NASA y es de aquí al lado, de la región que rodea nuestro planeta. Y es que el espacio, aunque pueda estar “frío” no está para nada vacío. Una infinidad de partículas viajan de un lado a otro, y de entre éstas, las partículas cargadas eléctricamente, como electrones e iones, forman un plasma que llena el espacio. De hecho, se dice que el Universo “visible” (no nos referimos a la parte de la materia y la energía oscura) está compuesto en un 99.9% por plasma.

La Magnetosfera

El planeta Tierra está rodeado por un intrincado y complejo sistema de campos eléctricos y magnéticos, formando lo que se conoce como la Magnetosfera. Esta barrera natural nos protege del constante bombardeo de partículas cargadas por parte del Sol, entre otros. Un claro ejemplo de que esto es así son las auroras boreales.

Diferentes tipos de ondas de plasma generadas por diferentes mecanismos ocupan zonas distintas de la magnetosfera. Crédito: NASA’s Goddard Space Flight Center/Mary Pat Hrybyk-Keith

Estas ondas de plasma, como decíamos compuestas por las partículas cargadas que llegan a nuestro planeta, crean patrones rítmicos al entrar en contacto con la magnetosfera, y con las herramientas adecuadas pueden ser transformadas de modo que pueden ser escuchadas.

Whistler-mode waves…¡y a subir el volumen!

Existen varios modos de ondas de este tipo. Una de ellas, conocidas como whistler-mode waves, crean diferentes patrones sonoros a su paso por el plasma. Por ejemplo, estas ondas a su paso por la Plasmasfera, la región más fría de la magnetosfera, crean patrones claramente distinguibles. Ahora subid mucho el volumen y…¡a disfrutar!:

En una zona de la magnetosfera más alejada de la Tierra, donde el plasma es más tenue y relativamente caliente, las whistler-mode waves crean patrones diferentes, más parecidos al sonido de la naturaleza en la noche. Este tipo de ondas, llamadas coros, se producen cuando los electrones son empujados hacia la zona nocturna (el lado opuesto al Sol) de la Tierra. Los golpes son creados por estos electrones que rápidamente radian su energía sobre los campos magnéticos y eléctricos, sonando de ésta manera:

También por el interior de la plasmasfera se producen los “silbidos plasmasfericos”. Este tipo de ondas suenan muy parecido a lo que se llama emisora de radio estática. Aunque su origen no está aún claro, este plasma, junto con las ondas de tipo coro, son las responsables de la estructura anular de partículas cargadas que rodean nuestro planeta. Aquí tenéis los silbidos con coros de fondo:

Por último, decir que los científicos de la NASA utilizan este tipo de mediciones, hechas por el detector EMFISIS a bordo de las sondas Van Allen, para entender la dinámica del plasma que compone nuestra magnetosfera. Este tipo de estudios permiten mejorar, y sobretodo anticiparse, al daño potencial que estas ondas pueden causar sobre los satélites y la señales de telecomunicación.