Eric Schmidt, ex CEO de Google, afirmó el pasado miércoles 19 en un evento privado en San Francisco que Internet, tal y como lo conocemos se dividirá en dos en la próxima década. Dos Internets independientes, uno controlado por EEUU y otro por China.

Schmidt aseguró que China podría seguir expandiendo su red de forma agresiva, estableciendo su dominio fuera de sus fronteras. “Mira la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda”, aseguró Schmidt, “incluye a 60 países más o menos. Es perfectamente posible que estos países comiencen a incorporar la infraestructura que ofrece China con cierta pérdida de libertad”.

Esta afirmación no fue gratuita. El comentario de Schmidt tuvo lugar después de que el economista Tyler Cowen le preguntara sobre la posibilidad de que la Red se fragmentara en tres o cuatro ‘subinternets’ en 10 o 15 años.

Un internet diferente al que conocemos

“Creo que el escenario más probable ahora no es una fragmentación, sino una bifurcación en un internet dirigido por los chinos y un internet no chino dirigido por EE.UU.”, afirmó Schmidt en su respuesta.

También aseguró que China podría seguir expandiendo su red de forma agresiva estableciendo su dominio fuera de sus fronteras.

Recordó que otros países podrían sumarse al modelo chino de Internet. “Belt and Road” es una iniciativa faraónica para aumentar la influencia económica y política de China, vinculándose con más de 60 países de Asia, África, Europa y Oceanía a través de ferrocarriles y rutas marítimas”.

Si las empresas de telecomunicaciones chinas se suman a las de fomento y bancarias en estas iniciativas, los países miembros verían cómo el control y la gestión de sus conexiones a Internet pasarían a estar cada vez más cerca de la Internet censurada que sufren los ciudadanos de China, aunque estén fuera de sus fronteras.

¿Qué supondría?

Un internet independiente con el que el gobierno chino pueda hacer lo que quiera significaría mucho más que resultados de búsqueda alejados de Google y redes sociales restringidas.

Los cortafuegos pueden ser penetrados y los servidores se piratean, pero un internet separado en su totalidad alejaría y aislaría a los chinos del resto del mundo, mucho más seriamente de lo que están ahora mismo.