Entrevistamos a Eduardo Jorgensen, CEO de Medicsen, una empresa fundada en 2017 que busca mejorar la calidad de vida de las personas que sufren diabetes con la ayuda de un algoritmo, una app y un parche que funciona como un páncreas artificial.

Eduardo recibió recientemente el premio a innovador del año del ‘MIT Technology Review’. Nosotros le robamos algo de tiempo para hacerle unas preguntas.

 ¿Cuánto llevas en Medicsen desde su desarrollo hasta hoy?

Pues tuve la idea en torno a mayo de 2014 y fundamos la empresa aproximadamente un año después. Pero durante el período intermedio me estuve formando en técnicas de emprendimiento, viendo cómo llevar a cabo el proyecto. Conseguimos algo de financiación y ya en 2015 la fundamos.

O sea, que has pasado de ser médico a ser empresario, o ambas cosas…

Efectivamente (risas).

Se que lo harás mucho, pero ¿cómo resumirías Medicsen?

Nosotros en Medicsen hacemos un páncreas artificial no invasivo para la diabetes. Pero no es como un órgano que tu introduces dentro del cuerpo, sino que nosotros tenemos básicamente un algoritmo que predice la cifra futura de glucosa que va a tener el usuario en base a los datos que recibe de él; de los sensores que tienen otras marcas, como los monitores continuos de glucosa o los relojes inteligentes. Con esa información es capaz de predecir la cifra futura de glucosa que va a tener el usuario en los próximos 120 minutos, analizar si hay algún tipo de riego y dar algún consejo de estilo de vida y, dentro de poco, sobre insulina a través de una interfaz tipo chat en una app.
Es algo muy sencillo y para comunicarse tú puedes preguntar ¿qué pasa si me tomo una coca-cola en 30 minutos?, ¿qué pasa si salgo a correr?. El sistema te dice lo que mejor te viene y si tienes que buscar alguna alternativa te la presentamos. Por último, en la tercera pata que estamos trabajando para cerrar el círculo del tratamiento de la diabetes y que se convierta en un páncreas artificial no invasivo es un parche que es capaz de administrar la insulina a través de la piel sin ningún tipo de aguja, dolor o daño.

Es decir, ¿que por un lado tendríamos el chatbot y la asistencia médica personal y por otro el parche?

Si, es un chatbot. Por un lado tenemos el software; formado por el chatbot y el algoritmo que automatizan este tipo de decisiones de estilo de vida y la terapia del paciente y, por otro lado está el hardware, que se encarga de administrar las dosis de fármacos a través de la piel sin agujas.

Los datos de los niveles de azúcar del paciente y demás datos ¿cómo los recibe?, ¿a través de algún wearable?

Claro. Nuestro algoritmo recibe la información de los sensores de otras marcas que ya están en el mercado, que ya usan nuestros pacientes, como los conectores continuos de glucosa o los relojes inteligentes.

¿Qué compatibilidades tenéis ahora mismo?

Con monitores continuos de glucosa estamos conectados con la web freestyle libre, que es el más utilizado en Europa. Con respecto a monitores de actividad física, prácticamente cualquiera porque cogemos información en Google Shift que tiene información del teléfono, o sea que prácticamente todos los usuarios están cubiertos.

En cuanto al parche, ¿en qué punto estáis? ¿tenéis ya alguna fecha de lanzamiento?

Sí, bueno ahora mismo ya tenemos validada la tecnología en el laboratorio y ahora estamos a la espera de recibir la financiación para hacer la pruebas en humanos y esperamos poder llevarlas a cabo durante este año y el siguiente para poder llevarlo al mercado a finales de 2019.
Por lo menos la parte que es como una jeringuilla sin agujas que el usuario tiene que configurar y apretar el botón para administrarse, la parte que funciona automáticamente, tiene que pasar muchísimos estudios clínicos y eso hasta 2021 no llegará.

Aparte del hardware, ¿el software pasa por los mismos sistemas de aprobación que las medicinas convencionales?

Que las medicinas no, se llaman dispositivos médicos. Pasan lo mismo que las jeringuillas, los parches, DIU, si simplemente interactúan con el usuario sin modificar la dosis farmacológica, entonces son dispositivos médicos. Si liberase alguna sustancia de manera programada o para algo en concreto, entonces es un fármaco y se pasarían años y años de estudios clínicos.

Al ser un dosificador de insulina imagino que la ciberseguridad del dispositivo es algo que tenéis muy en cuenta.

Al ser una administración física se elimina la posibilidad de que haya hackeos ya que el usuario tiene que hacer una confirmación manual, pero la recomendación o elemento que da la dosis, eso sí que tiene que ser robusto y bien sujeto a las normas regulatorias.

A parte e la comodidad de las recomendaciones de insulina y demás, ¿es capaz de mejorar la salud o tener capacidad curativa? ¿Podría evitar picos de hipo o hiperglucemia?

Si, ese es el objetivo por el que estamos trabajando y que se tendrá que probar y demostrar en los futuros ensayos clínicos cuando se quiera implementar en formato páncreas artificial. El software solo también puede ayudar pero con la colaboración del paciente porque si el paciente no introduce los datos de lo que come y lo que hace, pues es difícil mejorar su diabetes. Pero a poco, que el usuario esté interesado en  el software también puede mejorar ese tipo de cosas a largo plazo.

¿Creéis que os encontraréis con algún tipo de presión ya que os estáis yendo a nivel comercial contra una industria muy fuerte que suministra insulina con jeringuillas?

Sí, desde luego. En todo hay competencia, lo que es innegable es que cuando se crea valor hay una diferencia muy grande y para nosotros lo que vemos en el usuario es que le interesa. En la vida diaria les queda poco tiempo para administrarse fármacos y esto se lo facilita.

Otra cosa es que la competencia lo lleve bien…

Sí, pero ellos tendrán que evolucionar e invertir en este tipo de tecnologías si quieren estar al día.

La idea (no se si os lo han dicho) es muy transhumanista ¿no? Es como tener un órgano vital casi en la nube

(Risas) Nosotros no vamos tan lejos, para eso ya hay otras iniciativas. Eso llegará porque mejorará la calidad de vida de las personas, pero lo nuestro no llega ahí, lo nuestro es simplemente un sistema de gestión de enfermedades en el cual uno confía en sistemas de telemonitorización y de personalización basados en predicción de eventos adversos. Hacia ahí es donde parece que está avanzando la medicina hoy en día.

Decíais que lo que más tiempo consume son las rondas de financiación. ¿Habéis superado ya alguna? ¿En que punto estáis?

Si, varias. A lo largo de estos tres años de desarrollo hemos tenido rondas presilla, becas, subvenciones y ahora acabamos de cerrar una ronda semilla, que nos permite estar vivos durante un año. Ya estamos preparando la siguiente de dos millones porque necesitamos el capital para llevar a cabo todos estos estudios. Se plantea emocionante.

El siguiente paso es presentar el parche en 2019. Y cara al futuro ¿qué esperamos?

El páncreas artificial para 2021, adaptar el parche a otras moléculas y, si todo va bien, creceremos con la compañía y diversificaremos hacia otras áreas de la tecnología digital para el cuidado de la salud. Queremos crear soluciones tecnológicas para mejorar la calidad de vida de las personas en el corto y medio plazo, por eso ponemos al paciente en el foco.

¿Estáis afincados en España?

La empresa matriz está en Inglaterra porque es donde conseguíamos el capital, pero tenemos una filial en España desde la cual operamos.

¿Está siendo fácil estar aquí o creéis que cada vez vais a tener que estar más fuera?

Yo no estoy casi en España, aquí tenemos el equipo de desarrollo. El equipo de negocio lo tenemos por el mundo porque es donde nos dan dinero.