Desde hace unos meses tenemos la presencia del 5G en nuestros periódicos, televisores y redes sociales. Y no es para menos. La irrupción de esta tecnología ha supuesto una avalancha de reacciones en todo mundo e, incluso, ha sido el desencadenante de una guerra comercial entre EEUU y China (ya sabéis, lo del veto de Google a Huawei por orden de Donald Trump).

Pero, ¿de qué hablamos cuando nos referimos al 5G? Aquí viene una tarea bastante importante, porque la realidad difiere de lo que nos están vendiendo desde las compañías telefónicas. Y es que el 5G no son sólo más megas y velocidad, es mucho más. Es una revolución tecnológica.

Para empezar, vamos a dejar claro que el 5G es la quinta generación de las tecnologías y estándares de comunicación inalámbrica. Es decir, es lo que viene después del ya conocido estándar 4G, pero con nuevas posibilidades.

Este nuevo estándar promete un aumento de la velocidad de transmisión de datos que puede llegar a ser de 10 a 20 veces más rápido y con una latencia mucho menor. Es decir, si antes bajábamos algún archivo a 100 Mb/s ahora podríamos llegar a bajarlo a 1000 o 2000 Mb/s, es decir, un aumento brutal en cuanto a comunicaciones y posibilidades.

Ahora mismo es posible que algunos de vosotros nos esté leyendo a través de un Xiaomi Mi MIX 3 5G o un Samsung S10+ y con Vodafone como operador de telefonía y os estéis diciendo: “pero si todo esto ya lo sé, si mi tarifa es 5G desde hace 3 meses”. Y razón no os falta la verdad, ya que podemos decir que esta quinta generación lleva un tiempo entre nosotros, incluso en nuestro país, pero lo que tenéis que tener claro es que lo que estáis disfrutando como 5G es sólo la punta del iceberg.

Ciudades conectadas, ciudades eficientes

Además de poder bajarnos la tercera temporada de Stranger Things en vuestro móvil en apenas unos minutos, el 5G lo que de verdad puede hacer es conectar todos los dispositivos vitales de una ciudad y hacerlos funcionar en armonía y eficiencia, mejorando nuestra vida de forma significativa.

La baja latencia (respuestas mucho más rápidas a la hora de pedir y dar información) y el aumento del ancho de banda podrán tener conectados nuestros coches, frigoríficos, semáforos y hospitales a la vez, pudiendo haber una comunicación constante que nos ayude a ganar tiempo, acelerar los diagnósticos y a que no nos quedemos sin leche para desayunar.

5G conexión coches

Esto, en sí mismo, no es cosa únicamente del 5G, para ser sinceros, sino del IoT (Internet de las Cosas) y la Inteligencia Artificial, tecnologías y avances científico/tecnológicos que ya están entre nosotros y que van a seguir evolucionando. Pero que, por mucho que avancen, no podrán triunfar sin una tecnología de comunicación como el 5G.

Y es que, hasta este momento, e incluso teniendo un buen 4G entre nosotros desde hace años, no había habido nada como el 5G, un estándar inalámbrico que puede dar cabida a toda enorme cantidad de información que, poco a poco, va a empezar a moverse en las ciudades por parte de casi todos nuestros dispositivos.

No son sólo más megas, también es la respuesta

Como antes he dicho, el aumento de la información en al aire que vamos a experimentar va a ser brutal, por lo que la tecnología que soportara todo ese volumen tenía que estar preparada. Pero quienes saben de redes conocen que no todo en las comunicaciones es la velocidad. Si no que la latencia también es clave.

Imaginaos por un momento que voy con mi coche inteligente conduciendo por una calle de mi ciudad y, de repente, hay un imprevisto y el coche tiene que consultar con una base de datos en tiempo real el cómo actuar, si frenar o acelerar, para evitar un accidente. Pues bien, en ese caso que mi coche lleva un módulo de 5G que le permite bajar mapas de carreteras a 1.500 MB/s por segundo no le sirve de nada, lo que de verdad le ayuda es el poder acceder a la información en 1 milisegundo en vez de en 200 ms. Y eso es exactamente lo que nos da el 5G.

La disminución de las latencias en la conexión es clave en la creación de una ciudad inteligente, ya que los dispositivos conectados deben tardar lo menos posible en comunicarse entre sí, y esta necesidad era inviable con los anteriores sistemas de comunicación inalámbricas.

¿Cuánto queda para ver un mundo conectado por el 5G?

Esta es la pregunta de oro, ya que todo el mundo se la pregunta y no hay respuesta clara. Para empezar positivos podemos alegrarnos de que el 5G ya está entre nosotros, aunque tan sólo en sus primeros pasos. En Reino Unido, EEUU y España, entre otros, ya hay equipos 5G funcionando, pero con infraestructuras aún verdes y con coberturas muy pobres, por lo que su disfrute se reduce a puntos muy concretos.

En España tan sólo tenemos una operadora que ha querido dar el salto y las demás han decidido esperar a que el mercado evolucione, las infraestructuras mejoren y a que la demanda sea real por parte de los usuarios.

IoT y su conexión a todos los dispositivos

Además, tampoco están preparados para conectar todo lo que se podrá en un mañana, así que sin duda estamos lejos de ver esas ideales (suponemos) ciudades conectadas e inteligentes, pero mucho más cerca de lo que nos veíamos hace un par de años. Para empezar Qualcomm ya va a empezar a rebajar los precios de sus chips con módulos compatibles con 5G y las compañías del sector ya comienzan a dar por hecho de que esta tecnología será un estándar para el año 2020 o 2021, por lo que la democratización de la tecnología irá haciendo que el acceso a esta quinta generación sea más barata y más asequible.

Eso sí, los primeros pasos ya están dados y la pelota está en el tejado de las compañías de IoT e IA, que si bien hasta ahora los acercamientos que han hecho a una aplicación real de éstos prometían, la excusa de no tener una “autovía” apta para sus necesidades ha comenzado a perder validez. Es momento de ponerse en serio, por el bien de todos.