La necesidad de una solución para la gestión de residuos nunca ha sido más necesaria. Las estadísticas que rodean nuestra basura son asombrosas: la gente compra botellas de plástico a razón de un millón por minuto y para 2050 se estima que el océano contendrá más plástico, en peso, que peces. Por eso los esfuerzos para reducir, reutilizar y reciclar nunca son suficientes.

Un 91% de plástico todavía no se recicla, la basura en los vertederos está envenenando nuestro aire, y la de los océanos está matando a nuestra vida marina. Iniciativas como el System 001 de Boyan Slat pretenden terminar con la basura del Océano Pacífico pero es necesaria la ayuda de todos.

Está claro que encontrar una solución sostenible para el problema de basura que tenemos en el planeta no es una tarea sencilla. Pero Synova, una compañía con sede en EE.UU. con oficinas de tecnología y ventas en Europa y Asia está abordando el problema de frente: están convirtiendo basura en energía o químicos verdes. 

Convertir desechos en energía no es una idea nueva. El concepto detrás de la solución es simple: eliminar el desperdicio de sus componentes químicos y convertirlo en un combustible para satisfacer nuestra creciente demanda de energía, pero, ¿es tan fácil como parece?

Pues no, obviamente no es tan simple en su ejecución.

Incluso los métodos con las mejores intenciones tienen consecuencias costosas, ineficientes y tóxicas. La quema directa de desechos puede liberar contaminantes dañinos, dióxido de carbono y cenizas tóxicas en el aire, a menudo a precios que lo convierten en una inversión arriesgada y costosa. Otra técnica usa un gasificador para crear un gas de síntesis a partir de los desechos. Ese proceso crea alquitranes, y los tratamientos utilizados no son materialmente diferentes de la incineración.

Dar con una solución de conversión de residuos en energía limpia y rentable parecía que no iba a llegar nunca, hasta ahora.

MILENA-OLGA

Synova ha creado MILENIA-OLGA, una solución más asequible y eficiente. Un sistema que utiliza cuatro pasos para convertir los residuos en combustible y reducir los gases de efecto invernadero en el proceso.

 

¿Cómo es el proceso?

En primer lugar, los desechos se procesan ligeramente: el agua, la arena, los metales o los materiales reciclables se eliminan de los desechos para producir una materia prima. A continuación, esta materia prima se gasifica en el gasificador MILENA, creando un gas sintético denso. Luego, ese gas se limpia en el sistema OLGA, eliminando los contaminantes, incluido el alquitrán.

Finalmente, ese gas limpio se puede usar para producir energía a través de un motor o una turbina de gas para generar electricidad, los cuales son mucho más eficientes que una caldera en cualquier escala. La eliminación de impurezas antes del uso permite que el gas se use de muchas otras maneras. Las unidades para sintetizar gas natural o cosechar materias primas o combustibles plásticos renovables también se demuestran y pronto estarán disponibles comercialmente.

La parte de OLGA del sistema ha sido desarrollada durante décadas por un equipo del Centro de Investigación de Energía de los Países Bajos (ECN), anteriormente dirigido por Bram van der Drift, ahora Director de Tecnología de Synova.

Parece que con soluciones como ésta y gracias a este tipo de compañías, se ha encontrado un enfoque innovador que resuelve el problema del manejo de desechos y satisface nuestra creciente necesidad de energía y productos químicos más limpios.

En teoría, el proceso reduciría el volumen de vertederos y crearía un combustible limpio y mucho más respetuoso con el clima que el petróleo, el gas o el carbón. Todo parece positivo, ahora bien, habrá que esperar a conocer los costes y saber si es posible utilizar esta tecnología en cualquier país.